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¡Meritocracia!

José Roberto Osorio

Sociólogo

El proceso de desarrollo requiere de un esfuerzo concertado, ordenado y planificado con vistas a lograr en el tiempo las finalidades consensuadas. Así lo declararon en el Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019 (en adelante PQD) las máximas autoridades al inicio de su gestión: “…uno de los fundamentos estratégicos de mi gobierno es la planificación como herramienta para la construcción de políticas públicas con sentido de Estado que superen la práctica del espontaneísmo, el cortoplacismo y, por tanto, la irresponsabilidad gubernamental”.

Allí mismo se enfatizaba que el plan es: “el mapa que orientará la ruta del país en estos cinco años… En él se establecen las prioridades y se traza el camino del quinquenio en un horizonte de mediano y largo plazo”.

Es pertinente, asimismo, la decisión de actuar sobre el principal activo de las instituciones, que es el talento humano, factor crucial en la gestión social y gerencia pública y el logro de avances y resultados en el proceso de desarrollo.

Lo anterior se evidencia en los contenidos siguientes: “En esta lógica, el Estado ejecutará las siguientes acciones: (a) fortalecerá el talento humano que trabaja en las instituciones estatales, por medio de profesionalizar el servicio público y garantizar que mujeres y hombres tengan iguales oportunidades para ingresar a este y desarrollarse de manera profesional; (b) institucionalizará la meritocracia; (c) gestionará y proveerá servicios públicos de calidad, oportunos, continuos y cuya cobertura se amplíe de forma progresiva”.

Al inicio del periodo se propuso la conveniencia de contar con un servicio civil eficaz y honesto, y de sistemas estadísticos robustos que produjeran de manera permanente información sólida, confiable y pertinente reconociendo además que el Estado solo podría cumplir con su papel si atrae y retiene a personal cualificado, convenientemente seleccionado.

Lo anterior tiene una pertinencia y validez excepcional, habida cuenta de las acciones ilegítimas y cuestionables que en materia de selección y contratación de personal se realizaban en gobiernos pasados, en los cuales privaba el amiguismo, el clientelismo y el compadrazgo, prácticas que además de elevar innecesariamente el número de servidores públicos, paralizaba por incapacidad a la gestión pública, con lo cual los resultados en el desarrollo eran minúsculos o inexistentes.

El diagnóstico que sirvió de base para formular el PQD era objetivo y contundente, lo que puede confirmarse en las siguientes definiciones: “Además, en nuestro país, quienes se desempeñan como burócratas en lugar de ser considerados agentes de desarrollo son percibidos como una fuente de despilfarro de los pocos recursos que se intermedian a través del Estado. Esta apreciación es resultado de que para ingresar o progresar dentro del sector público ha tenido más peso el clientelismo y el compadrazgo, que aspectos como la capacidad profesional, la formación, la honestidad o los méritos profesionales”. (PQD, página 67).

Empero, lo que resulta de enorme importancia es: “En el presente quinquenio se avanzará hacia la construcción de un Gobierno que cumpla con las siguientes características: … (d) que profundice la ruptura con la vieja conducta arrogante, arbitraria e inaccesible de los y las tomadores de decisiones y de los hombres y mujeres en el servicio público”. (Página 198). Con independencia de los avances logrados hasta hoy en estos importantes objetivos, los mismos deberían ser retomados por cualquier gobierno futuro.

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