Marlon Chicas
El Tecleño Memorioso
Al inicio de un nuevo año, solo queda recordar con nostalgia las memorables fiestas de fin de año 2025 en mi Santa Tecla querida; y que a continuación describo.
Para los pachangueros, se convirtió en el pretexto para congregarse con amigos y vecinos en un ambiente de camaradería y cordialidad, donde no faltó la oportunidad de acercarse a un amor platónico que, hizo palpitar el corazón de más de alguno; sin dejar de lado a los amigos de mil batallas.
Para otros, fueron momentos de reflexión y gratitud al Creador por las bondades recibidas a lo largo del año, departiendo en familia, así como con amigos y conocidos una suculenta cena preparada por abnegadas abuelas, madres y esposas, quienes con sus guisos deleitaron a chicos y grandes.
Y qué decir de sendos carnavales durante la noche en un ambiente de alegría, otros aprovechando a bailar con una bella fémina durante la jornada al compás de clásicos cumbiones como la “Charanga”, “La bala”, “Cumbia Cuscatleca” entre otras, sin dejar de mencionar a quienes lloraron a moco tendido, por las notas de “Faltan 5 pa las doce”.
No puede pasar de largo el estreno subsidiado por el hermano lejano, luciendo camisas de marca con elegantes estampados, los más chicos presumiendo con teléfonos de última generación, mientras que otros modestamente ataviados con sencillas prendas de los ya inexistentes almacenes del “Agachón”, “Metro Suelo”, “Bájeme Ése” o “USA 2” entre otros.
Al igual que otros años, la pólvora se convirtió en la responsable de mutilar manos, dedos, ojos, y marcas en la piel, por la irresponsabilidad de algunos padres o encargados que, bajo el influjo del dios Baco se desatendieron de los pequeños. Las estruendosas explosiones de pirotécnicos a medianoche se convirtieron en el subterfugio ideal para fundirse en abrazos con familiares y amigos, así como a la joven anhelada.
Como de costumbre, esta celebración, terminó con sus infaltables consecuencias, producto del desvelo y el exceso de agua de dulces cañales; que se aliviaron con bebidas simples y antiácidos, sin faltar la visita obligada al mercado por el sopón “Levanta Muertos”, “Pollo” o “Chipilín con huevo”, con el único propósito de entonar al ya sufrido hígado.
Con esta pintoresca crónica, expresó mi gratitud a Diario Colatino, a mi buen amigo César Ramírez el haber permitido publicar mis artículos del Tecleño Memorioso, así como a todas las páginas de facebook relacionadas a la Ciudad de las Colinas, así como a todos sus miembros por sus comentarios durante el año recién pasado, esperando continuar con más fuerza en este 2026
¡Feliz Año Nuevo!
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