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domingo , 22 octubre 2017
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La utopía de Monseñor Romero: “Una sociedad según el corazón de Dios”
Alvaro Artiga, Profesor del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), expone el tema “La Utopia de Monseñor Romero: Una Sociedad Según el Corazón”. Foto Diario Co Latino/Ludwin Caballero.

La utopía de Monseñor Romero: “Una sociedad según el corazón de Dios”

@AlmaCoLatino

Durante su trabajo pastoral, pills Monseñor Romero creyó y promovió una sociedad que solo sería posible si antes los salvadoreños entraban en un proceso de conversión hacia Dios, este fue el tema principal en la ponencia de Álvaro Artiga, como parte de las actividades previas al XXXVI aniversario del obispo mártir.

Para Artiga, la utopía de Monseñor Romero era “una sociedad según el corazón de Dios”, que sería una sociedad tranquila, en paz, hermosa, fraterna, bella paradisíaca. Este giro tendría como resultado una transformación de las relaciones sociales, una cuestión que sigue vigente treinta y seis años después de su martirio.

La conversión aparece así como una exigencia para salir de la espiral de violencia en que había caído el país. Monseñor Romero era consciente de que la situación se deterioraba cada vez más y en ello había responsabilidad, por acción u omisión, de todos los salvadoreños, para revertir la tendencia al empeoramiento era necesario un cambio de actitudes y de comportamientos, un giro hacia Dios.

“Romero habla constantemente de lo que obstaculiza para que esa sociedad sea una realidad y también el compromiso que los cristianos deberían asumir para que ese sueño fuera realidad, en concreto se trata de una sociedad donde todos los salvadoreños nos sintamos hermanos, independientemente de la condición social, económica o política”, afirmó Artiga.

Asimismo, enfatizó que en las homilías del beato Romero hay una serie de llamados a la conversión a diversos sectores y grupos sociales, tal conversión debe entenderse en dejar de hacer lo que Dios rechaza y hacer lo que Dios quiere.

“Como pastor llamó a conversión a todos los salvadoreños, de todos exigió una renovación personal. En cuanto profeta, sin embargo, llamó específicamente a la conversión del pecado fundamental y a sus responsables”, reiteró.

Se trata de un llamado a todos, en especial a los cristianos, para que no fuesen a reaccionar violentamente en aquellas circunstancias. Es decir, hay un rechazo a la violencia como método para resolver los problemas que aquejan a la sociedad salvadoreña, “No es con violencia como se alcanza la paz”

En el sueño de Monseñor Romero la conversión no debiera tener solamente una dimensión personal, sino también una dimensión social. Además de una conversión individual, del corazón, era necesaria una conversión de la sociedad, es decir, una transformación social.

El beato Romero afirmó que la violencia no resuelve nada; que la violencia no es cristiana ni humana, sobre todo, cuando pisotea el quinto mandamiento, “No matarás”, en vez de traer bienes, trae angustias, lágrimas, zozobras. Por tanto, es una petición a no aceptar la violencia como método para resolver los problemas del país; y mucho menos si esa violencia implica quitarle la vida a un ser humano.

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