Samuel Amaya
@SamuelAmaya98
La diputada del Parlamento Centroamericano, Karina Sosa, sostuvo varias reuniones con diferentes sectores en Estados Unidos para abordar el tema del TPS; entre ellos, se reunió con la Alianza por el TPS, donde los salvadoreños han denunciado el abandono de las autoridades de Gobierno.
Desde la semana pasada, Karina Sosa, conversó con representantes de la Alianza con el TPS, principal movimiento que lucha por una extensión del mismo. “Es interesante conocer la opinión de primera mano de instituciones que trabajan en el tema de los derechos humanos de los migrantes desde hace mucho tiempo en Estados Unidos”, dijo Sosa.
Entre las personas con quienes habló se encuentra el director de CARECEN, el director de Casa Maryland, así como el representante de la Alianza por el TPS y sus miembros, “para poder obtener información más precisa sobre cómo valoran las acciones que se han estado impulsando en los últimos meses en ese país, pero de manera particular cómo ven la situación de los migrantes con TPS”.
Según dijo, los de la Alianza por el TPS, le manifestaron preocupación, angustia e incertidumbre ya que no ven claro cómo terminará el escenario y la respuesta de la administración de Estados Unidos. Sosa se ha destacado por tener conversaciones y acercamientos con los salvadoreños desde su faceta como diputada en la Asamblea Legislativa y también como diputada en el Parlamento Centroamericano.

“No me gustaría a mí que lo perdieran (el TPS). Como salvadoreña y, sobre todo, como una funcionaria que he estado cercana a ellos y me consta su lucha y el abandono que han tenido por parte del gobierno de El Salvador, mínimamente desearía con todo mi corazón pudieran obtener una prórroga más”, expresó Sosa.
El TPS para El Salvador fue establecido en 2001 después de los devastadores terremotos ocurridos en enero y febrero de ese año. El gobierno estadounidense determinó entonces que las condiciones provocadas por el desastre natural impiden temporalmente el retorno seguro de los salvadoreños y que el país no estaba en condiciones de recibir adecuadamente a sus nacionales.
Desde entonces, el programa ha sido prorrogado en reiteradas ocasiones. La última extensión, anunciada en enero de 2025, fue justificada a partir de la persistencia de condiciones ambientales y socioeconómicas que, según la evaluación estadounidense, continúan afectando las condiciones de vida en El Salvador.
La lucha de los tepesianos no ha sido por prórrogas del TPS si no por un estatus permanente. La última prórroga al TPS finaliza el 9 de septiembre. Durante la semana pasada se informó que el permiso de trabajo finalizó el 22 de julio, pero un juez de Estados Unidos prolongó para homologarlo con la finalización del TPS.
Sosa informó que sostuvo reuniones con personas que tienen TPS, así como los que tienen estatus permanente que se han solidarizado y forman parte de este movimiento. “Existe esa gran incertidumbre y el sentimiento de abandono también lo tienen porque durante todo este tiempo no se han visto en la agenda del presidente ni de la Asamblea Legislativa de nuestro país”.
Sosa lamentó que las autoridades salvadoreñas no den acompañamiento a la comunidad tepesiana en los Estados Unidos; donde incluso altos funcionarios de Estados Unidos como Marco Rubio, secretario de Estado ha visitado el país para sostener relaciones bilaterales con el presidente Bukele. De hecho, el mismo Bukele fue recientemente a Washington para reunirse con Trump.
“Dicen (se tocó el tema migratorio), sí; pero para ofrecer una cárcel, para decir que podían venir aquí de otras nacionalidades a purgar delitos. Luego vemos que va el presidente a una visita a Washington. Muy breve, por cierto, porque si le descontamos el tiempo de llegada y la parte protocolar, en esencia quedarán unos ocho o diez minutos de conversación. Pero no nos dicen si se tocó el tema y si se tocó, qué feo, porque la gente tiene incertidumbre. La gente está llorando, está pensando cómo va a hacer con su vida después de años de estar instalado ya en ese país produciendo y haciendo vida”, comentó Sosa.
Los salvadoreños en el exterior amparados en el TPS, pagan sus impuestos en ese país, han generado empleo incluso empleos cuando han puesto sus negocios. “Esa gente en su mayoría se ha ido a ese país porque quería tener una vida diferente para ellos y su familia. Hoy resulta que la incertidumbre los está matando. No hay certeza ni de la autoridad que debe emitir la resolución final y tampoco de la autoridad salvadoreña”.
La embajadora de El Salvador en Estados Unidos, Milena Mayorga, no ha acompañado a las miles de familias salvadoreñas. “Ha sido chocante ver a la embajadora muy involucrada en desfiles de moda, incluso dentro del Congreso”, pero no con los que le ha pedido ayuda. Incluso, miembros de la Alianza fueron hace un par de años a la Embajada de El Salvador en EEUU para dejar una carta en la que solicitaron el acompañamiento para cabildear sobre el tema; sin embargo, no le quisieron recibir el documento por lo que, hicieron una protesta.

Para Sosa, el Gobierno debería gestionar un acuerdo de entendimiento con Estados Unidos, para que en caso de un posible retorno, no sea “traumante”. “El presidente debería pensar que eso no es una mala palabra. Ese es su deber porque él se debe a los salvadoreños, hayan o no votado por él”, expresó.
De enero a junio de 2026, un total de 101 vuelos con personas deportadas desde los Estados Unidos han llegado a El Salvador, de acuerdo con un informe publicado por Human Rights First sobre un monitoreo de vuelos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En ese periodo, se han deportado a 10,504 salvadoreños procedentes de Estados Unidos.
En caso de la finalización del TPS y una deportación, a juicio de Sosa, habrá ciudades en Estados Unidos donde impactará con mayor fuerza debido a la alta concentración de salvadoreños; por ejemplo, el sector de construcción y de servicios.
Además, considera que sería lamentable que las familias salvadoreñas vuelvan a enfrentar una separación por segunda vez: primero cuando emigraron y ahora, nuevamente, ante una posible deportación, pese a que muchos hijos o cónyuges ya son ciudadanos estadounidenses.
Un salvadoreño en Estados Unidos con TPS dijo a Diario Co Latino que tiene temor de que los lleguen “solo a traer” al lugar donde reside, ya que cuando se registró para que le otorgaran el estatus tuvo que dar toda la información, desde donde vive, hasta el lugar de trabajo.
“No hay que perder la calma, no hay que llenarse de ansiedad, hay que clarificar la mente y yo creo que es importante pensar que esa alianza que está organizada está procurando generar acciones judiciales para el beneficio de todos, eso lo tienen que saber los TPS”, dijo Sosa como una forma de llamado a mantener la calma.
A juicio de Sosa, entre Gobiernos debería existir un entendimiento y, a través de los consulados, se les debe orientar a los salvadoreños- Agregó que la Asamblea Legislativa debería crear normativas que beneficien a las personas que puedan estar en esta condición, y que el presidente y su gabinete deberían considerar programas que faciliten la incorporación en un determinado momento si la deportación de los tepesianos se llegara a dar.
Karina Sosa se reunió con diversos sectores en su calidad de diputada del Parlamento Centroamericano y como miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores y Migración. El viaje se lo costeó con fondos propios, aseguró.
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