Saúl Méndez
Colaborador
La abogada de la Unidad de Defensa de Derechos Humanos y Comunitarios (UNIDEHC), Ivania Cruz, recordó que los movimientos sociales y las luchas que dieron origen a la conmemoración del 8 de marzo no se limitaban a demandas dentro del hogar, sino que también buscaban abrir espacios para que las mujeres se integraran plenamente en la estructura social, luego de haber sido durante mucho tiempo invisibilizadas y sin reconocimiento.
«Quiero decir que el 8 de marzo no es una celebración, sino una conmemoración. Este Día Internacional de las Mujeres nace precisamente en un contexto de lucha, en el marco de movimientos de obreras y feministas que exigían salarios dignos y condiciones de igualdad en derechos», explicó Cruz durante el programa Café con PA’IS.
La abogada recordó que la sociedad proviene de un sistema patriarcal que ha contado la historia de una manera que limita y empuja a la sumisión, lo que ha dificultado romper con esas estructuras. «A veces es necesario destruir ciertas estructuras para construir algo nuevo, y eso es parte de lo que ha ocurrido en la lucha por los derechos de las mujeres», manifestó.
Para Cruz, reivindicar las luchas feministas no implica que una persona sea más que otra, sino alcanzar una situación de igualdad. Esto no se refiere únicamente a contar con un salario digno, donde aún persisten importantes brechas, sino también a que las mujeres puedan acceder a cargos de poder y recibir el mismo reconocimiento y salario que los hombres.
«En ese camino, muchas veces se ha limitado la participación de las mujeres mediante porcentajes o barreras que impiden una representación real. Y también sabemos que todavía existe mucho machismo y muchas situaciones misóginas», aseveró.
Cruz enfatizó que con el tiempo han surgido nuevos términos que permiten identificar estas realidades. Señaló que el machismo no siempre proviene únicamente de los hombres; en ocasiones, por desconocimiento, también puede reproducirse desde las propias mujeres al no cuestionar o romper con esa estructura social profundamente arraigada a lo largo de la historia.
«Por eso es necesario, en algunos casos, reiniciar, revisar y estudiar nuevamente la realidad para comprender cuál es la situación. Una vez que conocemos nuestros derechos, podemos saber cómo aplicarlos, cómo exigirlos y cómo defenderlos», relató.
Además, recordó que de ese contexto histórico también han surgido conceptos orientados a buscar justicia y evitar la impunidad, como el término feminicidio, utilizado para referirse a los asesinatos de mujeres por razones de género y para reconocer las distintas formas de violencia que enfrentan.
«Cuando hablamos de estructura social, estamos hablando de algo que ocurre en todo el mundo, en distintas sociedades. Por eso digo que no se trata únicamente de un problema de inseguridad o de criminalidad. En muchos casos, incluso en los feminicidios, la violencia proviene de la misma pareja», señaló.
Según Cruz, esto evidencia que se trata de una problemática profundamente arraigada en la historia y en la cultura. «Durante mucho tiempo, además, la historia ha sido contada sin reconocer plenamente el aporte de las mujeres a la sociedad. Hay mujeres científicas, pensadoras y protagonistas de grandes avances que no han recibido el mismo reconocimiento, mientras que los nombres de los hombres han sido los que más se han destacado», lamentó.
«Por eso, esta lucha también es por el reconocimiento. Hay mujeres mártires gracias a cuya lucha hoy podemos hablar de derechos para las mujeres. A ellas se les debe un homenaje, porque gracias a esas luchas hoy tenemos, al menos en documentos legales, derechos reconocidos», concluyó.
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