Por Zoraya Urbina*
A veces se cree que llegar a los 50 es comenzar el camino de descenso; muchas personas que llegan a esta edad, lo dan por hecho. No obstante, a mi juicio, es el momento en el que podemos tener la altura para ver el bosque entero y no solo un árbol.
Hace unos días, cuando una colega comunicadora hacía en Linkedin una reflexión sobre las limitaciones que la sociedad nos quiere imponer, comenté para dar mi punto de vista y me quedé con la idea de cuánto tenemos que aportar las personas que llegamos a los 50, que no es el fin del mundo, sino el comienzo de uno nuevo.
Sin embargo, podemos encontrar en redes sociales videos en los que se burlan de las personas mayores, a veces incluyen en ese grupo hasta gente de 40. Antes de reflexionar sobre esto que ahora les comparto, debo confesar que me molestaba, incluso, no me gustaba ya aplaudir porque decían estas publicaciones que si lo hacías “olía a viejo”.
Lo cierto es que mi generación, la X; es decir, los que nacimos entre 1965 y 1980, somos de otro nivel, y voy a referirme particularmente a lo que tiene que ver con lo digital. Sin nacer entre códigos, redes sociales y pantallas, hemos aprendido a montar este “toro” de la digitalización con gallardía, algunos lentos, pero seguros y sin duda, aportamos algo que ningún algoritmo puede replicar: la sabiduría que solo te da el haber andado el camino.
Se nos etiqueta a menudo como “inmigrantes digitales”, lo que para algunos supone una limitación, no obstante, creo que este término sólo define nuestra valentía: dejar lo conocido y aprender desde cero. No solo nos hemos adaptado, sino que hemos “toreado” la tecnología con la gallardía de saber que ciertamente es una herramienta potente, pero que el criterio y la experiencia solo los da el paso de la vida.
Mientras los nativos digitales dominan la velocidad de la tecnología en un solo clic, mi generación aporta el detenerse, la pausa del análisis, cuando usamos las redes sociales o la Inteligencia Artificial (IA) le damos propósito, sentido porque tenemos un bagaje de saberes que ninguna actualización de un software tiene.
A muchas y muchos nos ha pasado que nos ven caducos para ciertas posiciones laborales y las empresas, las organizaciones, se olvidan que mientras muchas personas de las generaciones más jóvenes se angustian por todo y por nada ante una dificultad, mi generación tiene calma porque ya pasó tormentas y ciclones, terremotos y sequías, en el sentido metafórico y en el real y por eso, sabemos que el sol siempre sale, aunque la noche haya sido muy oscura.
Personalmente, aunque respeto, no entiendo esa angustia que sienten los más jóvenes ante una llamada telefónica. En mi niñez y juventud tener un teléfono para comunicarte era raro y se apreciaba una llamada, la cercanía, la charla. Me cuesta entender cómo, con tantos medios para estar cerca, terminamos alejándonos en la misma mesa familiar, priorizando la pantalla sobre la mirada.
El ser inmigrante digital no me disgusta, más bien me agrada, creo que hemos limpiado el camino para las generaciones que nos siguen, entendemos el cómo; es decir, la tecnología, pero no olvidamos el por qué, lo que de verdad importa: la ética, el propósito, el compartir con los que amas. Obviamente, en todas las generaciones, así como en cada grupo humano, hay excepciones, pero la generalidad de mi generación es esta.
En tal sentido, coincido plenamente con lo expresado por Juan Carlos Luján Zavala, divulgador y speaker en IA Generativa, quien en su columna “La experiencia no se jubila”, escrita para El Comercio de Perú, señala que “El desafío central no es tecnológico: es cultural”.
Debemos desmontar la idea de que los mayores no reúnen condiciones para un puesto de trabajo. En realidad, las organizaciones necesitan su experiencia para aprovechar plenamente el potencial de la inteligencia artificial. El talento no caduca. Caduca, más bien, la mirada que no reconoce su valor**.
Y mi generación, con una perspectiva más amplia por todo lo que hemos recorrido, sabe que, si pudimos transitar de lo análogo a lo digital, esto es otro comienzo más.
*Puedes encontrar material de la autora sobre mujeres, resiliencia y bienestar en: https://www.youtube.com/@ZorayaUrbina
**https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/la-experiencia-no-se-jubila-por-juan-carlos-lujan-
zavala-noticia/
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