Por: Luis Rafael Moreira Flores
Organizaciones sociales y populares se movilizaron al Complejo Penitenciario de Izalco para señalar cerca de 500 días de encarcelamiento de la defensora de derechos humanos, reiterando su detención como persecución política en el marco del régimen de excepción.
Bajo una oscilante lluvia y con la firmeza de las luchas sectoriales y de defensa humana, integrantes del Comité de Familiares de Presas y Presos Políticos de El Salvador (COFAPPES), la Asamblea Feminista y el colectivo Madres por la Libertad encabezaron este domingo 27 de septiembre una emotiva jornada de amor y protesta social. La actividad tuvo como propósito central visibilizar los casi 500 días de encarcelamiento que acumula la defensora y lideresa Ruth López, quien este mismo día habría estado celebrando su cumpleaños rodeada de sus familiares, amistades y espacios de militancia.
La concentración se convirtió en un espacio de denuncia pública contra el régimen de excepción vigente en el país y contra las sistemáticas violaciones a los derechos humanos ejercidas por el Estado salvadoreño hacia miles de ciudadanas y ciudadanos inocentes. De acuerdo con las organizaciones convocantes, el arresto de López no responde a un proceso judicial legítimo, sino a una estrategia gubernamental orientada a silenciar una voz crítica que ha sido clave en la fiscalización del poder y en la defensa del Estado de derecho.

Durante el encuentro, Lourdes Palacios, representante de COFAPPES, enfatizó la determinación de los movimientos sociales al señalar que las inclemencias del clima no representan un obstáculo frente a la urgencia de exigir justicia. “A estas alturas ni la lluvia nos detiene para visibilizar el caso de Ruth López”, aseveró Palacios ante los medios y los asistentes que se mantuvieron firmes en el lugar.
La vocera de COFAPPES centró parte de su intervención en las irregularidades procesales y la falta de garantías que caracterizan la causa contra la activista. Palacios señaló de manera directa la inacción y falta de cooperación de las instituciones financieras en la etapa de recabado de evidencias. “El sistema bancario que debería brindar la documentación para determinar las pruebas que se le acusa, no está brindando las pruebas necesarias. Se convierte en cómplice del Estado. Así mismo, seguimos señalando un sistema judicial cooptado a los intereses del Estado”, denunció, remarcando que el entramado institucional funciona como un engranaje articulado para prolongar la detención preventiva sin el debido proceso.
Por su parte, Roxana Rodríguez, integrante de la Asamblea Feminista, brindó un emotivo discurso en el que enmarcó la movilización en un acto de profunda sororidad no solo hacia Ruth López, sino hacia todas las mujeres que actualmente sufren la pena de prisión siendo inocentes. Rodríguez analizó el impacto diferenciado que la represión estatal y el régimen de excepción generan sobre la población femenina, advirtiendo que las condiciones de vida de las mujeres se ven gravemente deterioradas cuando se suma la persecución política y la criminalización.
“Si de por sí el rol social asignado a las mujeres en nuestro país se desenvuelve en condiciones de precariedad, con la persecución la vida para las mujeres resulta desmejorada una vez más”, sostuvo la vocera feminista. No obstante, Rodríguez reafirmó el compromiso de las colectivas con las madres, esposas y hermanas que enfrentan cotidianamente el desgaste económico y emocional del sistema penitenciario: “Nosotras estamos aquí, somos mujeres valientes y seguiremos acompañando el clamor de las mujeres que traen los paquetes familiares a pesar de las condiciones de lluvia o sol, y con el esfuerzo de juntar el dinero para pagar los paquetes a la misma red de corrupción”.

La voz de los familiares de las víctimas del régimen también resonó a través de Katia Panameño, representante de Madres por la Libertad, quien enfatizó la naturaleza pacífica pero beligerante de la jornada. Panameño subrayó que la persistencia en las calles responde a la necesidad impostergable de mantener viva la denuncia ciudadana frente a los abusos institucionalizados.
“Esta jornada solo busca seguir diciendo: estamos aquí, para denunciar al sistema corrupto e incapaz que priva de libertad a las voces opositoras, esas voces que desenmascaran las violaciones y los crímenes institucionales del Gobierno”, declaró Panameño. Con sus palabras, la activista ratificó que las detenciones arbitrarias buscan infundir temor en la sociedad civil organizada, pero que la respuesta de las familias ha sido la articulación comunitaria y la resistencia política.
A pesar del clima adverso, el evento transcurrió en un ambiente marcado por la convicción de los movimientos sociales y populares que coinciden en la urgencia de desmontar las estructuras de persecución política en El Salvador. Voces procedentes de diversos sectores populares recalcaron que la causa de Ruth López sintetiza el drama de cientos de familias salvadoreñas fracturadas por detenciones sin investigación previa ni derecho a la defensa.
El acto concluyó con un momento de profunda carga simbólica. Las y los asistentes realizaron una liberación masiva de globos amarillos y morados —colores representativos de la lucha por los derechos humanos y el feminismo— que se elevaron al cielo como un gesto de fraternidad y esperanza. La masa de participantes acompañó el cierre con cantos colectivos y consignas que resonaron con fuerza, exigiendo la inmediata liberación de Ruth López y de todas las personas consideradas presas y presos políticos en El Salvador. Con este acto, las organizaciones reafirmaron que continuarán en las calles hasta asegurar que se respete la dignidad, la libertad y los derechos fundamentales de toda la ciudadanía.
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