web analytics
sábado , 21 octubre 2017
Inicio » Suplemento Tres Mil | 3000 » El rescate de un teatro
El rescate de un teatro

El rescate de un teatro

Carlos Burgos

Fundador

Televisión educativa

carlo_burgos@hotmail.com

 

Decíamos que el Cine Cuscatlán de Cojutepeque durante las décadas de los años sesenta y setenta alcanzó su máximo desarrollo como centro de cultura donde se presentaba cine, online teatro, veladas escolares, clausuras, graduaciones, y otros eventos educativos y culturales. En la década de los ochenta comenzó su decadencia por motivo de la guerra civil y en la de los noventa quedó en abandono, hasta se le llamó «El Pulgoso».

Las personas tenían que viajar a San Salvador para ver las nuevas películas anunciadas en las carteleras de los periódicos.

El terremoto de 2001 le provocó al edificio algunos daños que no se repararon. Después se dio en arrendamiento a una secta religiosa que la utilizó para actividades diferente al desarrollo cultural.

En el 2009 se suspendió ese arrendamiento, la población vio una luz pensando que se rescataría el Teatro Cuscatlán, pero siguió en abandono. Las butacas de la parte baja ya se estaban pudriendo por la filtración de agua del techo. Se dijo que este espacio cultural terminó sus días sumido en la dejadez del gobierno.

En el 2013 todavía conservaba unas cuantas butacas en buen estado. Algunas personas llegaban a sentarse para recordar con emoción su cine-teatro de antaño, parecía un sueño cuando fue un centro de sana recreación, pero hoy dan ganas de llorar por tanta indiferencia.

Entonces, a finales de ese año unos jóvenes cojutepecanos reaccionaron ante tal desastre cultural y se organizaron en el grupo de gestión cultural FundArte Cojutepeque. En un solar baldío que ocupaba la casa de la familia Olano que abatió el terremoto, construyeron una galera artesanal que convirtieron en Teatro Comunitario, que llamaron El Solar, situado en el barrio San Nicolás. Desde su inicio este escenario tuvo lleno total de espectadores en sus presentaciones.

Entre esos jóvenes animadores y gestores de la cultura están; Juan Olano, Victor Hernández, Yeny Guardado, Abelardo Martínez, Daniel Cerros, Ivette Guardado, Anna Sedo, Melvin Nerio… En El Solar han presentado, con variados lenguajes de comunicación y expresión, música, teatro, danza, pintura, letras, recitales poéticos, con cierta magia que invita a soñar.

La gente ve a estos jóvenes con simpatía y admiración, por el esfuerzo que realizan en el área del arte y hoy es más urgente apoyarlos por los tambores de la violencia en el municipio de Cojutepeque.

Volviendo a nuestro Teatro Cuscatlán, es notoria la necesidad de rescatarlo del abandono. Ya en 2015 las butacas habían desaparecido, siendo un misterio a dónde fueron a parar, además se había convertido en un basurero, con paredes deterioradas, sin el techo falso, baños dañados, monte en la parte de atrás, muebles y puertas arruinados.

Es evidente la urgencia de contar con un espacio amplio y seguro para las expresiones culturales en la ciudad. Este espacio lo proporcionaría el edificio del Teatro Cuscatlán que habrá que renovar. Con este objetivo los jóvenes de FundArte Cojutepeque han iniciado la campaña ciudadana «Dale vida al Teatro Cuscatlán» para lo cual han reunido miles de firmas de ciudadanos que apoyan tal propuesta.

El sábado 21 de noviembre de 2015, leyeron y entregaron al presidente de la República profesor Salvador Sánchez Cerén, en Cojutepeque, cuando visitó la ciudad en su programa Gobernando con la Gente, en el marco para el buen vivir, la propuesta ciudadana para La transformación total del excine Cuscatlán en un escenario teatral nacional en esta ciudad.

Esta acción fue aprobada con simpatía por el pueblo cojutepecano que asistió a tal acontecimiento. Suponemos que el gobernante lo aceptó  puesto que sonreía y movía levemente su cabeza en señal de aprobación.

Los jóvenes gritan y gritan en sus gestiones para que «nuestra ciudad tenga un verdadero espacio escénico donde las personas, sin distinción alguna, puedan interactuar con las artes».

Y estos jóvenes concluyen que Cojutepeque y su público merecen un teatro que brinde las condiciones para desarrollar sus expresiones culturales a través de todos los lenguajes del arte.

 

A %d blogueros les gusta esto: