Paradoja en el sistema escolar: el costo de cambiar experiencia por tutorías.
Por David Alfaro
El reciente anuncio del Ministerio de Educación de El Salvador (MINED) sobre la apertura del Programa de Tutores Presenciales para profesionales nacionales y extranjeros revela una profunda y preocupante contradicción en la administración de la enseñanza pública del país. Mientras el discurso oficial promueve esta iniciativa como una vía para «impulsar la calidad de la educación», la realidad presupuestaria y sindical previa demuestra que el sistema ha sido vaciado sistemáticamente de su recurso más valioso: sus maestros experimentados.
• El desmantelamiento de la experiencia pedagógica
Resulta sumamente paradójico que el gobierno Bukeleano justifique la necesidad de contratar tutores externos, incluidos extranjeros, bajo el argumento de brindar «acompañamiento pedagógico» a las aulas. Esto ocurre inmediatamente después de haber ejecutado un drástico recorte que dejó fuera a más de 4,200 docentes, sólo en 2024, mediante la supresión de plazas y el cierre de decenas de escuelas.
Las políticas de austeridad fiscal y el decreto de retiro obligatorio a los 60 años forzaron la salida de miles de profesores veteranos. Estos profesionales no solo poseían los títulos requeridos, sino también décadas de conocimiento práctico, manejo de entornos comunitarios y un profundo arraigo en la realidad social del estudiante salvadoreño. Despedir la veteranía para luego salir al mercado internacional a buscar «asesores» evidencia una evidente falta de planificación y un contrasentido pedagógico.
• Una precarización laboral encubierta
La convocatoria actual exige requisitos elevados, tales como profesorados o licenciaturas, inscripción en el Escalafón Docente y un perfil técnico riguroso. Sin embargo, contrasta notablemente la baja exigencia en cuanto a la experiencia laboral solicitada: tan solo de 2 a 3 años. Al reducir los años de experiencia requeridos y omitir deliberadamente el salario en la oferta pública, queda al descubierto una estrategia de optimización financiera a costa de los derechos laborales.
Reemplazar a maestros de carrera (quienes por ley de escalafón percibían salarios dignos acordes a su antigüedad) por personal joven o tutores extranjeros contratados bajo nuevas modalidades, responde más a un deseo de reducir la masa salarial del Estado que a un verdadero interés por la excelencia académica.
• Un diagnóstico equivocado de la crisis educativa
El involucramiento de firmas consultoras internacionales y la proyección de alcanzar hasta 200 escuelas públicas sugieren que se está tratando a la educación como un sistema de metas corporativas y temporales. El verdadero fortalecimiento de las matemáticas y el lenguaje no se logra superponiendo la figura de un «tutor» para vigilar o guiar al profesor que se quedó solo frente al aula. Se logra dignificando la labor docente, disminuyendo la sobrecarga de alumnos por aula y devolviendo las herramientas a las bases magisteriales que fueron despedidas.
En conclusión, el Programa de Tutores Presenciales no tapa las grietas causadas por los despidos masivos de los últimos años. Al contrario, las expone de forma directa. La calidad educativa en El Salvador no sufría por falta de profesionales aptos en el territorio, sino por una política gubernamental que priorizó el recorte fiscal por encima de la estabilidad y la experiencia de su propio cuerpo docente.
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