Redacción Nacionales
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Las autoridades de seguridad alertaron sobre una nueva modalidad de estafa telefónica, ejecutada desde una cárcel en Colombia. Los delincuentes contactan a víctimas a través de llamadas o videollamadas, simulan pertenecer a carteles y manipulan la percepción de las personas para hacerles creer que están en peligro, con el objetivo de exigir dinero.
Los responsables son miembros de una organización que delinque desde las cárceles colombianas. En ninguno de los casos ha existido un riesgo real y la amenaza tampoco es real, destacó el Gabinete de Seguridad en conferencia de prensa.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, informó que, en los últimos días, se había expuesto en redes sociales una modalidad de estafa telefónica donde le hacen creer a la persona que está secuestrada.
“El modus operandi es que llaman a una persona que sepa algún oficio, lo citan a un lugar generalmente despoblado y de Google Maps agarran la ubicación y en el tránsito van sacando información del carro, vestimenta o acompañantes, cuando ya llegan al lugar, le dicen que son de un cartel y que está secuestrado y que, si quiere ser liberado, tiene que entregar “x” cantidad de dinero, le piden apagar el teléfono y ellos empiezan a hablar con la familia”, comentó Villatoro.
El funcionario agregó que “solo un pequeño número de salvadoreños han caído en esas estafas telefónicas”.
El fiscal general de la República, Rodolfo Delgado, explicó cómo funciona el método de estafa: contactan a víctimas que ofrecen productos o servicios en redes, simulan interés laboral o comercial, mediante videollamadas y amenazas, obtienen datos familiares para simular secuestros y exigir dinero.
El dinero es movilizado a través de presta cuentas, casas de cambio y criptomonedas hacia el exterior. Estas mismas personas están vinculadas en casos de estafas a través del supuesto envío de maletas, falsas inversiones y alquileres vacacionales. “Estos criminales manipulan la percepción de la persona para hacerle creer que está en peligro, pero nunca existe un riesgo real”, señaló Delgado.
Villatoro aclaró que en El Salvador “no existen carteles de droga, ni tampoco existen secuestros, ni mucho menos secuestradores; segundo, que ante estas estafas telefónicas no existe ningún riesgo físico, todo es psicológico, aquí no hay ninguna evidencia de alguien que haya salido lastimado, lesionado o alguien que ha visto físicamente quién era el que lo estaba cuidando en ese supuesto secuestro”.
El ministro de Seguridad remarcó que “la solución más sencilla basada en los datos y en la experiencia de casos del año pasado”, lo que se tiene que hacer “es no pagar y bloquear esas llamadas de códigos +57, +52 y +502”.
“La prueba más sencilla porque ellos no tienen llamada normal de teléfono, es decirles que les hagan una llamada telefónica no por WhatsApp, eso pueden aplicar también para verificar que lo que les están haciendo es una estafa telefónica”, destacó.
En 2025, se registraron 142 casos, de los cuales 88 no se depositó dinero; se han detectado 371 números internacionales, de los cuales 272 son colombianos, mexicanos y guatemaltecos.
Según Villatoro, esta organización criminal opera dentro de una cárcel de Colombia. “Con el apoyo de Estados Unidos hemos logrado identificar con su tecnología de punta, el origen de las llamadas telefónicas, están siendo hechas por un grupo de cobardes que se encuentra en la cárcel de Cómbita en Colombia”.
Por lo tanto, las autoridades de seguridad pidieron al Gobierno colombiano que realicen requisas dentro del centro penitenciario.
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