Amores

Mauricio Vallejo Márquez

Escritor y coordinador Suplemento 3000

 

Una pareja está sentada frente a frente y apenas se notan sus siluetas iluminadas por una vela. No se dicen nada, sólo se ven uno al otro. Una mujer y un hombre. La vela se mueve y el hombre al fin abre la boca.
-Ya era hora que volviera a moverse.
-Sí –contesta ella- estaba aburrida de ver la llama erguida, me gusta ver como se inclina. ¿No te parece hermoso?
El hombre se acercó a la llama.
-No, me parece que no tiene pasión.
-¿Pasión?, ¿qué te hace pensar en eso? Hace años que no escuchaba esa palabra.
-Y cómo pensabas oírla si únicamente quedamos nosotros.
-¿Qué, ya murieron todos?
El hombre jugueteó con sus dedos entre la llama
-Hace mucho, mucho tiempo
-Pero eso no es posible –dijo y se acerco a la llama
-Bueno, si no quieres creerlo acércate y te diré lo que va a pasar.
Se notaron sus pieles celestes y sus ojos vidriosos.
El androide le pidió que se acercara más con la mano, cuando estuvieron a centímetros de la llama sopló y la oscuridad lo inundó todo, hasta la eternidad.

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