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martes , 19 junio 2018
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Urge dialogar, negociar y trabajar unidos

Licda. C. Marchelly Funes
Metodóloga y Comunicadora
@marchellyf

Los salvadoreños, que vivimos aquí, y los que viven en diferentes países del mundo, observan atónitos cómo el crimen organizado ha ido creciendo estructural y territorialmente, año con año, sin que los gobiernos de turno puedan frenarlo y/o erradicarlo. En las últimas décadas prácticamente el Estado ha fracasado en el combate de la inseguridad ciudadana y la violencia social al intentar arreglar una crisis producto de la posguerra con medidas represivas.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí? Retrocedamos a finales de 1999: El Expresidente Calderón Sol concluye su mandato con 2 mil 270 homicidios al año. Francisco Flores sucesor de Sol ejecuta el “Plan Mano Dura” para disminuir los homicidios y combatir maras y pandillas, no obstante, el plan no sólo fracaso, sino que permitió un aumento de 633 homicidios al año, es decir, 2 mil 933 muertes. Luego, aparece Antonio Saca quien no redirecciona la estrategia de combate a la violencia y delincuencia, sino que decide continuar por el mismo camino con el “Plan Súper Mano Dura”, y una vez más los datos se disparan, al final de su quinquenio se reportaba más de 3 mil 179 homicidios al año, es decir, un aumento anual de 246 homicidios. Durante la gestión del estadista Mauricio Funes se llevó a cabo la denominada “tregua entre pandillas” que fue impulsada y medida por al menos una veintena de actores, con esta iniciativa las cifras comenzaron a disminuir, en 2012, 2 mil 551; 2013, un mil 295, siendo esta última cifra el más bajá de todos los periodos presidenciales en mención. Sin embargo, de 2014 a 2016 las cifras volvieron a subir, es hasta que el Gobierno del Presidente Sánchez Cerén ejecuta las primeras medidas extraordinarias que ha diseñado el Ejecutivo para frenar la situación de crimen y violencia que afecta al país; si bien es cierto, las medidas logrado disminuir en un 25% el número de homicidios en 2017 respecto de 2016, pese a la reducción, el país, según datos oficiales continúa teniendo la mayor tasa de homicidios en Centroamérica y continúa con niveles epidémicos de muertes violentas.

Esto pone en evidencia que las estrategias, impulsadas por los gobiernos, de sustituir la prevención y generación de oportunidades, (académicas, laborales y de emprendimiento por mencionar algunas), por medidas de carácter más restrictivo para resolver la crisis de violencia social ha fracasado y ha agravado el fenómeno. Es urgente acercarse a los territorios y retomar el diálogo en busca de soluciones territoriales, hay que priorizar los municipios con mayores riesgos, pero con priorizar no me refiero con montar mesas de diálogo para la foto del momento sino para fortalecer el trabajo comunitario y empoderar a las comunidades en sus territorios con múltiples soluciones, según sus demandas y necesidades. Es urgente reducir las cifras, pero lo más importante es generar oportunidades para la gente y fortalecer la prevención de este fenómeno social. Por eso, desde la ciudadanía le pido a los gobiernos municipales, a los parlamentarios, al Gobierno Central, a los empresarios, a los medios y a la sociedad civil que se sienten de una buena vez en la mesa a negociar una salida política de beneficio para toda la población.

Para nadie es desconocido que después de las elecciones del 4 de marzo todos los puentes están rotos, les propongo que, como primer paso imprescindible para superar esta situación, hablen para ponerse de acuerdo, olvídense de los colores partidarios piensen en la sociedad que creyó en ustedes y los llevó al cargo en el que hoy se encuentran, busquen equipos multidisciplinarios, gente comprometida con el bienestar colectivo, que puedan mediar, entre las comunidades y los gobiernos, para encontrar respuesta de nación. La población salvadoreña lo está pidiendo a gritos: de esta crisis no vamos a salir ni con derechas ni izquierdas, sino unidad, diálogo y mediación que, de vida a un proyecto de nación, que reconozca el problema y que proteja a sus habitantes en lugar de negar la realidad, creo que la mayoría sino es que toda la población dará su voto de confianza a la institucionalidad y credibilidad de la clase política, que hoy en día se encuentra por los suelos.

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