web analytics
Página de inicio » Editorial » Una campaña interna descomunal

Una campaña interna descomunal

Dos de los tres aspirantes a la candidatura presidencial del partido ARENA han saturado a los distintos medios de comunicación y colocado vallas publicitarias a lo largo y ancho del país con mensajes presidenciales, es decir, como si cada uno de los dos ya fueran los candidatos a la presidencia, y presentaran sus ofertas.

Tanto el precandidato Carlos Calleja como Javier Simán tienen el suficiente dinero como para invertir en propaganda a su antojo, no obstante, alguien debería reparar que los contenidos de su propaganda deberían ser rigurosamente hacia la militancia de su partido, y no a la nación en general.

Seguramente, tanto Calleja como Simán, y la dirección máxima del partido ARENA, han de pensar en sacar beneficio de la campaña electoral interna, hacia lo nacional. Esto es lo que en algún momento otros políticos han dicho, como reconociendo la astucia y “la viveza política” de algunos.

Es decir, tanto Calleja como Simán, y por supuesto la dirección de ese partido de derecha, están actuando con “viveza”.

Es de lamentar, por supuesto, que nuestras leyes no contemplen cómo parar “la viveza política”, no solo porque es ilegal, sino porque parten del principio de que la ciudadanía es estúpida, y por lo tanto, es cuestión de “vivos”.

La ciudadanía debería premiar o castigar ese tipo de actuaciones. Debería castigar, por lo menos, con algún reclamo ante las instancias pertinentes, en este caso el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que un partido y dos aspirantes a la candidatura se mofen de las leyes o se aprovechen del vacío de las leyes para montar campañas distintas a lo concerniente.

Lástima que otros partidos políticos, quienes entrarían en desventaja propagandística al momento de seleccionar a sus candidatos, no se ofendan de esa campaña adelantada que mantienen los personajes en mención, de ahí que tampoco, de parte de ellos, hayan acciones bien ante el TSE, bien ante la Fiscalía.

Lo que sí deben saber los dos precandidatos es que los salvadoreños no somos “tontos” y entendemos su jugarreta.

Ver también

El drama de la migración

Mientras el huésped de la Casa Blanca lanza amenazas hasta la saciedad o el hartazgo …

A %d blogueros les gusta esto: