Masferrerismo
Rafael Lara-Martínez
Professor Emeritus, New Mexico Tech
Desde Comala siempre…
La memoria olvidó (este archivo)… F. L.,»Patria», 27 de diciembre de 1936
V. Omisiones I
De 1932-2021, el poder de la historia oficial consiste en
«arrancar palabras de humillación al gran moribundo»…
En primer epílogo adicional, se transcriben unas breves observaciones de la manera en que el «Repertorio Americano» evalúa el gobierno de Martínez en 1933. Su ausencia en los artículos más destacados sobre la dictadura coincide con la falta de toda contribución salvadoreña al debate sobre el marxismo internacional de la época. El imaginario socialista de J. Stalin y L. Trotsky se hallan fuera del debate intelectual nacional, de igual manera que se excluye casi toda denuncia al régimen que el presente califica de dictatorial. En cambio, tal cual lo demuestra la coincidencia entre la reseña del «Homenaje a Masferer» y la lectura de Stalin, el 4 de noviembre de 1933, la corriente marxista y la vitalista transcurren sin diálogo alguno en el «Repertorio Americano» (para Trotsky véase su homenaje el 11 de noviembre de 1933).
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Por una creciente disparidad entre el pasado y el presente, un dictamen de apropiación proyecta su vivencia de ilusión hacia esas raíces de la memoria sin archivo. Mientras Francisco Gavidia certifica «la democratización de toda la América» ante las autoridades estatales y universitarias, hoy su indigenismo se imagina crítico de la dictadura. Igual confirmación la verifica el «Repertorio Americano», el año siguiente (1933). La recepción honorífica de Gavidia la redobla esa revista costarricense que exime al régimen salvadoreño de toda acusación dictatorial. Si José Rafael Pocaterra denuncia a «Cuba, Santo Domingo, Panamá, Haití y Nicaragua» de países «mediatizados», excluye a El Salvador de tal condena («La agonía dictatorial», «Repertorio Americano», 3, 10 y 17 de junio de 1933). Asimismo, desde un enfoque martiano, lo reconfirma Juan Marinello quien ataca a Cuba por la sumisión al imperialismo estadounidense, pero insta a «los estudiantes salvadoreños» a proseguir su resistencia activa contra la metrópolis (véase ilustración siguiente). Desde El Salvador a Cuba, Costa Rica y Canadá, la perspectiva política del pasado difiere tanto de su reciclaje actual que es necesario clausurar los archivos nacionales para restaurar su legado y adaptar esa visión a la nuestra.
«Repertorio Americano», 4 de marzo de 1933
Más complejo resulta el análisis de Juan del Camino quien de apoyar a Martínez —en nombre del anti-imperialismo en diciembre de 1932— se vuelve quizás en el primer intelectual centroamericano en denunciar la matanza (febrero de 1932). Luego, el 6 de mayo de 1933, anota cómo el imperialismo promueve la unión centroamericana para desarrollar su propia infraestructura ferroviaria — carretera panamericana y «Electric Bond and Service»— así como la apoya para evitar toda intromisión en sus dominios del canal de Panamá («Estampas. Comento a los decires de un informador superficial del imperialismo yanqui»). Por esta defensa costarricense de la soberanía en el istmo, en nuevo vaivén, del Camino evalúa «el no reconocimiento del sanguinario Martínez» en axioma necesario para la independencia nacional y para la autonomía de los «gobiernos revolucionarios». Pero anota que Martínez mantiene una relación estrecha con las finanzas del imperio. Esta evaluación hace de Martínez una dualidad —anti-imperialista y «sanguinario»— que la actualidad reitera bajo las rúbricas de la alabanza del canon artístico-literario y de la condena dictatorial.
Continuará

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