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REFLEXIONES SOBRE PASCUAS: UNIVERSIDAD EN LA DIVERSIDAD

Isaac Bigio*

Cada pascua los 15 millones de judíos del mundo desarrollan las celebraciones de “Pésaj”, la cual fue la última festividad que realizó Jesús en vida poco antes de ser crucificado, mientras que los casi 2,500 millones de sus partidarios cristianos conmemoran la Semana Santa.

A todos aquellos que se sienten identificados con esas celebraciones (y a los que no) les hacemos llegar nuestros saludos y respetos. En este texto intentaremos resumir algunos debates que hay en relación a dichas festividades y concluir postulando la convivencia entre todos en aras de defender a nuestro planeta.

 

PÉSAJ

 

Se supone que Pésaj recuerda la salida de los israelitas de Egipto, desde donde fueron esclavos, hasta la Tierra Prometida, y que la Semana Santa conmemora la crucifixión y la resurrección de quien es considerado como el hijo de Dios.

Hoy, los principales arqueólogos de Egipto han concluido que los constructores de las pirámides no fueron esclavos sino bien considerados hombres libres.

Israel Finkelstein y muchos grandes arqueólogos del Estado judío afirman que no hay pruebas de un éxodo masivo por el Sinaí, y que los israelitas no vinieron de Egipto sino que fueron un pueblo nativo cananeo de las montañas entre el mar Mediterráneo y el río Jordán.

Los historiadores hebreos aceptan que tanto el idioma que hablaban los antiguos israelitas, así como sus artesanías, edificaciones, templos y alfabeto y la divinidad a la que adoraban (El o Elohim) eran comunes en todo el Levante semita (que hoy incluye a lo que es Líbano, Jordania, Palestina, Israel y partes de Egipto, Arabia Saudita y Siria). 

Las figuras de Moisés, así como antes las de Jacob/Israel, Isaac, Abraham, Noé y Adán, no han sido corroboradas en ningún testimonio arqueológico de su época, por lo que los científicos no encuentran pruebas reales de su existencia.

Richard Elliot Friedman, el principal erudito de la biblia hebrea que hoy hay, acaba de publicar un libro donde cuestiona a los que niegan el éxodo de Egipto, pero, a su vez, también discrepa de la versión del Pentateuco. Él reconoce que las 12 tribus eran originarias del Levante pero que de Egipto vinieron solamente la tribu de los sacerdotes soldados levitas, la única con nombres egipcios y quienes trajeron el culto a Jehová, el cual se unificó en un solo dios con el culto a Elohim (Dioses), el mismo que desde hacía siglos existían en todos los pueblos de la región (desde los fenicios hasta los cananeos).    

A pesar de que sus estudios podrían ser considerados heréticos, Finkelstein y Friedman siguen celebrando Pésaj con sus seres queridos, y muchos rabinos aceptan sus tesis, aduciendo que para ellos lo esencial es su fe y las enseñanzas aunque tengan una base histórica discutible. 

Pese a todo, Pésaj es una fiesta que sigue uniendo a las familias hebraicas durante más de dos milenios, y es un símbolo de identidad. En ella comen el pan sin levadura (matzá) y platos especiales en cenas familiares acompañados de rezos y cánticos donde hacen un homenaje a la travesía de Moisés.

Paradójicamente solo hay un pequeño grupo humano que sigue festejando Pésaj haciendo sacrificios de corderos como en la época de la Biblia. Ellos son los autodenominados “Hijos de Israel” (conocidos como samaritanos) quienes se reivindican los herederos legítimos del antiguo reino de Israel y se diferencian de los herederos del reino de Judá en que nunca salieron de la “tierra prometida” y que tienen su propio Pentateuco donde consideran al monte de Gerisim (y no al de Sión en Jerusalén) como el lugar sagrado. 

En cambio, el Tanaj judío (Antiguo Testamento) incluye otra versión y otros libros donde se narra cómo el tabernáculo pasó por diversos lugares, incluyendo lo que más tarde fuera el reino de Israel, hasta acabar en Jerusalén, la ciudad que recién el rey David conquistó después de varias generaciones que los israelitas entraron a Canaán. Es allí donde todos los judíos estaban obligados a peregrinar para esas fiestas, donde se hacían holocaustos de animales en el Templo, el cual terminó siendo destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era.

A partir de entonces, Pésaj fue mayoritariamente celebrada en las ciudades y hogares más dispersos del mundo.  En todos los rincones del planeta, desde la India y China hasta la Patagonia y Australia, se pueden encontrar grupos judíos que siguen realizando estas ceremonias, algunas veces con una marcada influencia local. No importa que haya grupos judíos de raza negra, oriental, amerindia o de cualquier tipo o cuyos ancestros no desciendan de esclavos egipcios, igual Pésaj une a los que creen en el Tanaj en todo el globo.

 

SEMANA SANTA

 

En Tierra Santa la mayoría de los seguidores de Jesús (quienes son los musulmanes) no creen que él fue un dios (sino solo un profeta) y que él no murió en la cruz ni resucitó. Muchos científicos sostienen que Jesús nunca se proclamó Dios ni líder de una nueva religión (pues nació, vivió y murió como judío) y que no hay pruebas de su resurrección, mientras que hay algunos agnósticos que incluso dudan que Cristo haya existido aduciendo que muchas de las cosas que se le atribuyen a él son parte de otros mitos egipcios, persas o grecorromanos que han sido reciclados.

Sin embargo, Semana Santa es la principal celebración religiosa de la mayor religión que haya tenido la humanidad (el cristianismo).

Si bien las navidades supuestamente recuerdan el nacimiento de Jesús, estas fiestas son cuestionados por diversas congregaciones cristianas y especialistas académicos aduciendo que el natalicio de Cristo no pudo darse en el invierno nevado de Nazaret y en el primer año de nuestra era, sino en un año anterior y en medio de un clima templado donde el ganado pudiese pastear en la intemperie. 

Los puritanos británicos que depusieron con Oliver Cromwell al rey inglés Charles I quisieron prohibir las navidades sosteniendo que éstas eran fiestas paganas sobrepuestas para festejar otros dioses (como los de los celtas o Mitras cuyo natalicio era celebrado durante el solsticio de invierno y el 25 de diciembre). 

Mientras las navidades tienen un fuerte carácter comercial y hoy se centran en Papá Noel, los renos y el trineo que vuelan y los regalos del Polo Sur, los cuales son personajes, medios de locomoción, animales y regiones del planeta que no aparecen para nada en la Biblia, la Semana Santa sí tiene un carácter eminentemente religioso y está centrado en Jesús.

Si bien los historiadores no pueden ponerse de acuerdo en que época del año vino al mundo Jesús, sí hay un consenso en afirmar que él fue crucificado en la época de Pésaj, aunque hay una diferencia acerca de en qué año preciso de la tercera década de nuestra era ello se realizó.

 

CRISTIANISMO E ISLAM

 

Se puede decir que todos los musulmanes son cristianos porque aceptan a Cristo y todos los cristianos son musulmanes (que significa creer en un solo dios).

No obstante, lo que diferencia a los cristianos de los musulmanes es que los primeros creen que Cristo sí fue y es Dios, que él murió crucificado y resucitó a los 3 días (sacrificándose para redimir los pecados de toda la humanidad) y que dios es una trinidad entre el padre, el hijo y el espíritu santo. El Islam, en cambio, cree que solo hay un solo dios etéreo y que no adopta forma humana y que constantemente manda a la tierra a sus ángeles y profetas (siendo los últimos Jesús y Mahoma, el sello de todos).

No todos los que se reclaman cristianos o musulmanes aceptan al pie de la letra esas doctrinas. Dentro de los que se dicen cristianos los Testigos de Jehová no concuerdan con la divinidad de Jesús y los mormones creen que Dios y Jesús son dioses diferentes, en tanto que ellos aceptan la posibilidad de que todo buen creyente sea capaz de ser elevado a dios para gobernar su respectivo planeta.

Dentro del Islam hay algunas sectas chiitas que aceptan una forma de trinidad donde incluyen a Alí, mientras que la mayor mezquita de Londres es la de los Ahmediya, una secta que cree que después de Mahoma vino hace más de un siglo un nuevo gurú en India/Pakistán, al cual le han seguido varios califas (siendo el último uno que reside en la capital británica).

El cristianismo, tal como hoy lo conocemos, tiene un cuerpo doctrinal que fue codificado cuando empezaron a ser la religión aceptada u oficial por el mayor imperio occidental (Roma). A pesar de las actuales divisiones entre católicos, ortodoxos y protestantes, lo que les une a todos es la tesis que Jesucristo fue el hijo de dios que tuvo que derramar su sangre por todos nosotros para limpiar nuestros pecados y que si nos bautizamos y creemos en él seremos redimidos e iremos al cielo.

Hoy hay una serie de iglesias evangélicas que viene creciendo, especialmente en las Américas y en el Pacífico central y oriental, a desmedro de las tradicionales y que organizan sus cultos con tecnología y música contemporáneas, rechazan el uso de figuras y santos y el culto a la virgen María, y le dan mucha importancia a ser bendecidos con el espíritu santo.  

 

JESÚS

 

Aunque algunos nieguen su existencia, él es el personaje más importante de la historia universal. El calendario mundial se basa en el supuesto año de su nacimiento y la principal fecha comercial que hay en la de su supuesta venida al mundo.

En los últimos cinco siglos todos los imperios pre-capitalistas y capitalistas que han conquistado otros continentes lo hicieron con credos que creen en Cristo. 

El siglo XXI es el primero en el cual la mayor parte de la humanidad acepta creer en Jesús ya sea como un Dios (los cristianos, un tercio de la humanidad) o un Profeta que va a venir a derrotar al Anticristo en el Juicio Final  (el Islam, un cuarto de la humanidad). A pesar que Jesús nunca dejó de ser un judío, sus correligionarios no le consideran siquiera como uno de sus decenas de profetas.

No importa que cada vez más haya más agnósticos, que ya se puedan mandar naves para ver a todos los planetas del sistema solar o ir más allá de ellos y que haya toda una serie de descubrimientos en la biología, medicina, historia, arqueología, astronomía, geología y otras disciplinas que puedan contradecir a la Biblia o al Corán, quienes creen en estos textos ya suman unos 4 mil millones de personas vivas, y tienden a seguir multiplicándose.

Los creyentes dirán que eso se debe a la potencia de la palabra divina, mientras que los ateos dirán que eso se debe a que la gente busca siempre creer en algo sobrenatural para confrontar a sus necesidades.

A medida que la humanidad se prepara para conquistar otros mundos, las enseñanzas de Jesús cada vez son más tomadas en cuenta aunque cada cuál le da distintos énfasis y filos.  

 

DIVERSOS CULTOS A CRISTO

 

Jesús y su madre María son los personajes masculino y femenino más citados en el Corán, el cual reproduce varias historias de la Biblia pero, además, agrega otros, como que Cristo nació en el desierto con una madre solitaria y sabiendo hablar de bebé, que de niño esculpía pájaros de barro que con su aliento hacía dar vida o que él no murió en la cruz pues, antes de ello, fue elevado al cielo.

Los musulmanes creen que Jesús aún no ha muerto (por lo que tienen una tumba esperándolo) y que él va a morir tras que vuelva a derrotar al gran maligno en la gran batalla de todos  los tiempos.

En la India hay diversas sectas que aceptan a Cristo como uno de sus dioses y hay una variante del Islam (los Ahmediya) que aseguran que Jesús estuvo en ese subcontinente, particularmente en Cachemira, ya sea en sus “años perdidos” (aquellos de los que no habla la Biblia y que van desde sus 13 hasta sus 30 años de edad) o después de sobrevivir a la crucifixión.

El Vaticano ya ha reconocido que el Islam le ha sobrepasado en fieles por primera vez en casi medio siglo. Empero, mientras todos los musulmanes pueden rezar en cualquier mezquita y deben peregrinar a la Meca, hay decenas de miles de congregaciones cristianas con sus diversas iglesias y ritos. Si a los católicos se les suman las iglesias ortodoxas o protestantes de todo tipo, el cristianismo sigue siendo la fe mayoritaria.

Hoy existe una explosión de nuevas congregaciones cristianas, en particular evangélicas, las cuales tienden a ser las más influyentes en la mega-potencia norteamericana, las cuales le dan mucha importancia al espíritu santo y a emplear la tecnología moderna.

Además, hay toda una serie de nuevos grupos. Hay los que quieren fusionar al judaísmo con el cristianismo (adventistas y judíos mesiánicos), los que cree que solo Jehová es el Dios y que Cristo solo fue un mensajero (Testigos de Jehová), los que creen que Jesús resucitó en las Américas y es otro Dios más junto a Elohim y a otros que se van formando (Mormones), etc.   

 

CRISTO

 

Esta no es una palabra que hubiese empleado alguna vez Jesús, sus discípulos o sus oyentes, pues es parte de la lengua griega. Su equivalente en hebreo es “Mesías” que implica el ungido por Dios, título que se dio al rey David y que se reservaba para uno de sus descendientes que libere a los judíos de la opresión de sus numerosos conquistadores.

Gradualmente la palabra “Jesucristo” fue elevada a ser un sinónimo de dios o de una de las 3 manifestaciones del ser supremo. Los samaritanos, judíos y musulmanes aún creen que el vocablo “mesías” (o Cristo en griego) son adjudicados a humanos seleccionados por el altísimo y no son un sinónimo de este último.

Para los judíos y samaritanos el mesías sigue sin llegar, los musulmanes aceptan la llegada de Cristo pero creen que él va a volver y los cristianos identifican al mesías con Dios.

Algunos historiadores tienden a ver a Jesús como alguien allegado a la secta esenia o un líder revolucionario judío (como fueron luego los zelotes que prefirieron el suicidio colectivo en la fortaleza de Masada antes que ser capturados por los romanos) y que fue crucificado por enfrentarse al orden militar, clasista y machista del imperio de Roma.

Dentro de los musulmanes hay minorías chiitas que aceptan algunas festividades cristianas (como la de los alawitas a las que pertenece la familia Assad que está venciendo en la guerra civil siria), mientras que muchos de ellos rinde culto a retratos de Alí (a quien consideran el sucesor legítimo de Mahoma), en los cuales se le ve como una persona joven de piel blanca y larga barba oscura (un rostro similar al que divulgan las iglesias cristianas).

Las iglesias católica, ortodoxa, protestante o mormona tienden a presentar a Jesús con rasgos finos y pelo lacio netamente europeos, aunque la población de Galilea de hace dos mil años atrás era de tez oscurecida, pelo enrizado y rasgos más toscos. De allí que la BBC hizo un documental junto a científicos buscando reconstruir lo más parecido al rostro original de Jesús (pues no hay ninguna pintura de él cuando estuvo en vida) y colocaron el de un trigueño moreno como el que adjuntamos en esta nota.

La tesis de un Cristo blanco fue parte de la manera racista en la cual los imperios europeos fueron conquistando al mundo y presentando a su raza como la superior.

 

UN JESÚS PARA TODOS

 

Hoy la cruz es el mayor símbolo religioso de la humanidad. Las procesiones en torno a esta atraen a multitudes y hay gente que hasta se deja crucificar para sentir el dolor de Cristo, especialmente en Filipinas, el país que tiene más católicos en el viejo mundo (aún más que en cualquiera de Europa).

Los musulmanes, que aceptan a Cristo, rechazan ésta a la cual identifican con los cruzados que vinieron a invadir sus tierras hace menos de mil años y que causaron numerosas masacres no solo contra ellos sino también contra otras denominaciones cristianas. 

Para los agnósticos no se puede rendir culto a un instrumento de tortura y muerte, que sería tan similar hoy como tener a una silla eléctrica como objeto de veneración religiosa. Los testigos de Jehová aducen que la palabra original empleada en el nuevo testamento es “madero” y no cruz, el cual era un símbolo pagano o astrológico. En las iglesias evangélicas no suelen encontrarse éstas ni retratos divinos, pues se tiende a identificar ‘estos como un resabio de la idolatría.

En Jerusalén constantemente se ven turistas peregrinos marchando por la vía dolorosa a veces cargando cruces o acudiendo a la iglesia del santo sepulcro (la única del mundo administrada por 7 grandes confesiones cristianas). Por más que haya historiadores que digan que esa ruta no es la original o que en dicha iglesia no pudo haber sido crucificado o enterrado Jesús (pues se lo hizo afuera de la ciudad y no dentro de la Jerusalén antigua donde se haya ésta), igual la gente va en masa. La única fuente que asegura la localidad del santo sepulcro es la madre del emperador romano Constantino quien, a 3 siglos de la muerte de Jesús, decidió que esta era al viajar a Jerusalén.

En las dos guerras mundiales en los bandos militares que se masacraban mutuamente había curas que bendecían a sus soldados y sus armas asegurándoles que Jesucristo estaba con ellos. La iglesia católica incluso llegó a tener buenas relaciones con Mussolini, dictador de la Italia que rodea al vaticano, y de Hitler, a pesar del holocausto.

En las Américas por más que se diga y repita que los conquistadores con la espada y la cruz fueron responsable del exterminio del 90% de sus habitantes nativos y luego sometieron al resto a la servidumbre, casi todos sus habitantes creyentes se consideran cristianos, al igual que en las islas de Oceanía y en muchos países africanos, donde la evangelización apenas lleva alrededor de un siglo.

La idea que Jesús se sacrificó por todos y que nos va a redimir es algo que le da mucha fuerza a esa creencia, la cual, a su vez, cuenta en su favor de ser la dominante. Incluso rebeliones nativas en las Américas, China y Oceanía han utilizado una forma de cristianismo para hacer frente a las potencias cristianas.

Jesús ha llegado a ser apoderado por numerosos movimientos que aspiran al cambio social. En Latinoamérica se ha creado la “teología de la liberación” y el “socialismo del siglo XXI” se reclama cristiano.

Incluso para gente que se considera atea la figura de Jesús demuestra admiración por su honestidad, entrega y capacidad de unirse a los pobres y poder expresarlos.

De manera inversa todos aquellos que pretenden defender los intereses de los grandes ricos y sus corporaciones suelen usar a la religión oficial y a sus sacerdotes para garantizar sus propios intereses.

 

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

 

En la actualidad los judíos sigue creyendo en Pésaj desde hace más de 2,500 años y los cristianos luego han empezado a festejar entorno a ese mismo periodo la semana santa. Decenas de generaciones una sobre otra se han educado en torno a esas costumbres, al cual es parte de su identidad. En tanto que los musulmanes de las diversas variantes y otras minorías etno-religiosas del medio oriente (drusos, bahai, yazidíes, mandeístas, etc.) siguen preservando durante siglos o milenios sus propias creencias y formas de vida.

A estas alturas resulta imposible lograr que una religión acabe imponiéndose sobre otro, pues eso implica más guerras con la posibilidad de que la patria de Jesús acabe siendo el epicentro de una guerra nuclear de exterminio total.

Pese a todos los intentos del budismo, del Islam o del Occidente cristiano que llegaron a dominar a la India aún hay mil millones de personas que creen en las miles de divinidades antropomorfas hinduistas, mientras que los budistas han resistido los intentos del “comunismo” por imponerles el ateísmo en China e Indochina. En Rusia y Europa oriental las iglesias nativas se han revitalizado tras la caída de los gobiernos de los partidos comunistas, y se han venido masificando como un polo de referencia frente al fracaso del stalinismo.  

Hoy la tierra de Jesús es fuente de conflicto entre numerosas religiones y fracciones o divisiones de éstas. La gran manzana de la discordia es Jerusalén y su entorno. El mejor homenaje que le podemos hacer a Jesús y a los antiguos israelitas es lograr una paz en base a una sociedad democrática y multiétnica que en esa región acepte a todas las religiones y a todos los que no creen en ninguna de ellas como ciudadanos con igual oportunidad para llegar a todos los puestos (incluso del poder) y con plena libertad para desplazarse y asentarse en todos los rincones del medio oriente bíblico.   

Terminamos reiterando nuestros saludos a las gentes de todas las creencias y a los que no creen, y expresando nuestro deseo en que tengamos un mundo donde todas las creencias que se respeten a sí mismas puedan ser respetadas por todos. Pese a las diferencias se deben buscar consensos para lograr unirnos para preservar el medio ambiente, la desnuclearización y la defensa de las libertades y los derechos humanos.

 *Analista internacional 

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