Redacción Nacionales
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“La memoria no sólo es de una persona o colectivo. Es de todos y todas, con diferentes matices de cada región en sus diferentes expresiones, pero es nuestra memoria colectiva”, dijo Ana Julia Escalante, directora de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos (APB).
En el marco de la celebración del 32º aniversario de fundación de Pro-Búsqueda, su junta directiva realizó el lanzamiento de esta campaña denominada “Raíces de la Memoria”, con el fin de fortalecer la verdad de la historia de las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado de la década de los años ochenta.
“Esta es una memoria que está basada en un elemento que es la justicia transicional, que es parte de nuestros derechos. Es una justicia que poco hemos visto, porque hubo muchos elementos sueltos y como dijo una compañera en esta actividad: “Quien no conoce su historia está condenado a olvidarla”, agregó Escalante.
La campaña “Raíces de la Memoria” tendrá una permanencia de divulgación de ocho meses en redes sociales, medios de comunicación comunitarios y de la sociedad civil organizada, que contiene testimonios e información de los casos que mantiene activos la Asociación Pro-Búsqueda y los procesos que han realizado a lo largo de sus 32 años de trabajo.
A la presentación de la campaña estuvieron presentes los liderazgos de Chalatenango que provenían de Las Vueltas, Guarjila, Nueva Trinidad, Arcatao y Ojos de Agua, entre otros lugares aledaños.
“Esta campaña tiene su objetivo y es recoger elementos importantes de la memoria y las colectividades relacionadas a la justicia transicional, porque la memoria es parte de la verdad. Aunque, es una verdad que siempre se ha negado, se ha ocultado y que ahora se quiere borrar”, indicó.
Del mismo modo, indicó que la campaña “Raíces de la Memoria” tiene un segundo objetivo de alcance y es la sensibilidad. Que permita tocar a las poblaciones que han olvidado o quieren olvidar estos hechos de violencia masiva que son importantes para la historia del país.
“Ahora, hay muchos estímulos (redes sociales) que están tratando de darle vuelta a la página, pero sin resolver, sin concluir, sin reparar, entonces, ese es el objetivo de la campaña, volver a despertar la conciencia, concientizar a quienes no lo están. Y lo más importante cómo esa historia marca lo que está pasando en este momento en el país”, argumentó Escalante.

Asimismo, las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado, junto a Asociación Pro-Búsqueda, serán portavoces permanentes de la recuperación de la memoria histórica y así poder generar réplicas y se sumen al objetivo de la campaña para que trascienda a nuevos aportes de comunicación y proyectar otros alcances.
La campaña “Raíces de la Memoria”, parte de consultas e investigaciones de las víctimas de la desaparición forzada en El Salvador y Guatemala, un trabajo en paralelo que cuenta con el apoyo de un grupo de cooperantes internacionales, que inició el año pasado con un mapeo de organizaciones que trabajan la “memoria histórica”, en diez departamentos del país.
Carlos Martínez, miembro de APB, afirmó que además, de la campaña se redactará un diagnóstico de toda esta investigación y también, se llevarán a cabo otras iniciativas como la producción de materiales para que las organizaciones cuenten con ayuda didáctica de la memoria histórica.
“Será una especie de caja de herramientas para memoria histórica que comenzará este año. El proyecto también tiene un componente de conmemoración y fechas importantes”, afirmó Martínez.
“Habrá también un componente de formación porque como Pro-Búsqueda, tenemos interés, que las comunidades y aliados, sepan cual es el trabajo que realizamos, como saben cumplimos 32 años, lo que significa un largo camino que iniciaron las madres en búsqueda de sus hijas e hijos”, reseñó.
Por lo que desarrollarán una serie de talleres para las comunidades, y que conozcan de primera mano todo el proceso que conlleva un “reencuentro familiar” de los niños y niñas desaparecidos en el conflicto armado. Que inicia con la denuncia de la madre o padre sobre la desaparición de su hija o hijo hasta que la persona desaparecida se reúne de nuevo con su familia biológica.
“Son diferentes etapas que se trabajan, existen procesos que llevan años incluso, para lograr el reencuentro porque tenemos interés. Y en esta coyuntura de negacionismo que no hay desaparecidos, que es una nueva generación de desaparecidos actualmente”, expresó.
“Esta campaña tiene el interés de tener mensajes, especialmente enfocados con un elemento prioritario de mayor divulgación a nivel territorial, entonces los componentes de esta campaña no estarán solo en medios comunitarios, sino también en foros comunitarios, mensajes en ferias y actividades artístico-culturales, que ayuden a divulgar junto a otras organizaciones sobre qué es memoria histórica y para qué es importante”, sostuvo Martínez.
La memoria es Identidad
Entre los aportes de los liderazgos comunitarios de Chalatenango, que registraron más de 60 masacres durante el conflicto armado de la década de los años ochenta, están relacionados al “rescate de la memoria histórica”, y la dignificación de las víctimas y los sobrevivientes.
Nora* (para resguardar su seguridad) , afirmó que las artes visuales, pueden jugar un componente importante a nivel comunitario en fechas conmemorativas ya sea, las masacres o aniversarios de fundación de las comunidades y las repoblaciones luego de huir de la guerra civil salvadoreña.
“Aquí podemos trabajar en el arte como los bordados, la música que cuenta historia, teatro, poemas y testimonios de una vida de los sobrevivientes del conflicto”, opinó Nora.
De igual manera, expresaron su compromiso de participación divulgando la campaña a partir del objetivo principal de las comunidades que será el reconocimiento de los derechos de las víctimas y sobrevivientes. Como la dignificación de su memoria y el perdón por parte de las autoridades sobre estos hechos violentos que esperan no vuelvan a repetirse contra la sociedad civil.
“No estamos recordando algo sin ningún valor, estamos recordando la muerte de nuestros padres, hermanos, recordamos su sacrificio por causas justas, que nos permitieron obtener derechos que ahora tenemos, pero no perdamos de vista que los estamos perdiendo”, argumentó César* (para resguardar su seguridad).
Entre los comentarios también, señalaron la importancia de retomar las fechas conmemorativas como las repoblaciones, a partir de testimonios que narran las condiciones que se vivieron en ese momento y las dificultades que enfrentaron. Más que una fiesta bailable que tiene otro tipo de contenidos lejos de la memoria histórica.
Agregando, la necesidad de mayores espacios de diálogo e intercambio en las comunidades para que jóvenes y la niñez se interesen en lo ocurrido con sus abuelos o padres. Y que forma parte de honrar la memoria y dignificar a las víctimas del conflicto.
“Aunque no esté consignado en la Constitución de la república, pero la verdad es un derecho y es una norma para reparar a las víctimas. Tenemos derecho a saber, comprender y buscar justicia. Y que no crean que buscar justicia es un acto de venganza de las víctimas, no nos dejemos arrebatar lo vivido y que la memoria permanezca para reiterar el mensaje”, puntualizó Aracely (*para resguardar su seguridad).
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