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Mujeres sabias y necesarias

Por Zoraya Urbina*

La resiliencia, la fortaleza y la esperanza son algunas de las características de las mujeres que he tenido la fortuna de entrevistar en el podcast. Tal como les compartía la semana pasada, de ellas he recibido importantes lecciones que muestran el valor y la entereza que cada una posee.

Sin embargo, que las mujeres sean dadoras, resilientes y fuertes no es un atributo exclusivo de mis entrevistadas; me atrevería a decir que es la realidad de la mayoría de las mujeres que conozco. Quizás el problema radica en que, la mayoría de las veces, no somos conscientes de nuestra enorme capacidad para salir adelante pese a las dificultades.

Nos encargamos de reparar corazones rotos, de remendar situaciones difíciles y de apoyar a otros, aun a costa de no encontrar apoyo para nosotras mismas. Lo común en los hogares es que las mujeres asuman las tareas de cuidados sin ser reconocidas, porque se da por sentado que, por el solo hecho de serlo, tenemos la obligación de cuidar a los más vulnerables, a la niñez, cocinar, hacer las compras y, además, trabajar fuera de casa.

Una de las grandes deudas de la sociedad hacia las mujeres es el no reconocimiento de los trabajos de cuidado; una deuda que, si la contabilizamos en números, resulta millonaria. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)[1] estima que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa, en promedio, el 21.3 % del PIB de la región, y que el 74.5 % de ese aporte es realizado por mujeres. Es decir, si todo ese trabajo fuera reconocido como una actividad económica formal, hablaríamos de un valor equivalente a más de una quinta parte de toda la producción de nuestra región. A escala mundial, según OXFAM[2], este trabajo no remunerado tiene un valor estimado de al menos 10.8 billones de dólares anuales, un aporte invisibilizado por los sistemas económicos convencionales.

Dentro de este no reconocimiento histórico hacia las mujeres está también el no nombrarnos y el generalizar los espacios en los que participamos. Esto va más allá de un asunto gramatical de decir “ellas y ellos”; tiene que ver con reconocernos como parte fundamental de la economía de las naciones y de la formación de los ciudadanos del mañana. Tiene que ver con validar nuestros saberes y cosmovisiones, y con dejar de castigarnos por envejecer o por querer ocupar un espacio público.

Quizás la parte más dolorosa es que las propias mujeres contribuimos a veces a esta invisibilización, al no ser del todo conscientes de cómo nuestros aportes, compromiso y entrega son fundamentales para construir sociedades justas, inclusivas e igualitarias. No lo somos porque a las generaciones como la X y a las anteriores se nos enseñó a habitar espacios donde no fuéramos vistas, pero sí aportáramos.

Ahora surge la trampa ideológica de las trad wives (o «esposas tradicionales»): esa narrativa que pretende vendernos a mujeres supuestamente felices siendo únicamente amas de casa, horneando, cuidando a múltiples hijos y dejando que el hombre tome todas las decisiones. La realidad detrás de la pantalla es que muchas de ellas monetizan esos contenidos, promocionan productos por los que cobran y nos venden la falsa idea de que solo somos valiosas cuando nos sometemos.

Lo cierto es que ha habido un camino empedrado por injusticias, exclusión y vulneraciones que otras mujeres recorrieron antes, dejando sangre, dolor y privaciones, para que estas incitadoras del sometimiento puedan hoy hablar libremente. Esas mujeres heroicas del pasado sembraron la semilla para que hoy cosechemos ciertas libertades. Ojo: no todas, porque aún hay millones que viven sometidas por un sistema patriarcal que las silencia y las esconde.

Vale la pena recordar lo que advertía Simone de Beauvoir: los derechos no se conquistan para siempre, hay que estar siempre vigilantes y atentas para no perderlos. Que la sabiduría, la entrega y el amor de las mujeres que nos han precedido sean la inspiración para conservar nuestra libertad, para reconocernos, honrarnos y amarnos como las sabias, las valientes y las guerreras que somos.

[1] https://www.cepal.org/es/articulos/2023-sociedad-cuidado-un-mundo-mejor

[2] oxfamilibrary.openrepository.com/bitstream/handle/10546/620928/bp-time-to-care-inequality-200120-en.pdf

*Puedes encontrar material de la autora sobre mujeres, resiliencia y bienestar en: https://www.youtube.com/@ZorayaUrbina

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