Christian Marxism: «The Great Martyrdom» of «Father» Aquino According to Roque Dalton (García) https://argus-a.org/publicacion/1906-marxismo-cristiano-el-gran-martirio-del-padre-aquino-segun-roque-dalton-garcia.html
Rafael Lara-Martínez
Professor Emeritus, New Mexico Tech
Desde Comala siempre…
A la memoria de Víctor Eguizábal (1952-2021), amigo y arquitecto de ideas…
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A Jean-Marie Foubert (1948-2025), quien hospeda la amistad…
Abstract/Resumen
- Preludio
- I. Arpegio objetivo
- Archivos «prohibidos»
- Ventana sacrificial
- I. Primer puño en acorde
III. Resurrección
- Conceptos elementales
- I. Cantos a Anastasio Aquino, conceptos elementales
- II. «¡Que sea con ustedes el amor!»
- III. Atanasio Tzul, conceptos elementales
- «Conceptos proféticos»
- Nonohualcayotl/Nunuwalkayut comprometido
Advertencia final
Bibliografía
Abstract: it is not possible to understand Salvadoran Marxism without a close reading of «The Bible». The constant search of the martyrized Father names the revolutionary cause and guides the fight for popular justice. That paternal founding sacrifice is the teaching of Roque Dalton (García)’s (1935-1975) approach to the classical Nonualca leader Anastasio Aquino (1792-1833). Poetics perceives historiography as the updating of an ancient political revolt, restored in the present thanks to a new theology, prelude of liberation. Following a Nerudian stream of verses, the key Christian concepts of this historical materialism are Life as a Via Crucis, Truth bonded to Hope, Revolt, Martyrdom, Sacrifice, Planting and Blooming as a Flower (Anthos), and Resurrection in the devotees by a Eucharistic act called Revolution. In addition to these elementary concepts of Christian Marxism, the essay identifies the primary sources that inspired Dalton García, as well as restores the unpublished manuscript «Two Fists for the Land. First Fist for the Land: Anastasio Aquino (August 1955)», from which Otto René Castillo writes the «Second Fist for the Land: Atanasio Tzul (August 1955 – April 1956)». Equally, the essay restitutes several original illustrations which establish a unique dialogue with the poetic text.
Keywords: Christianity, Roque Dalton (García), Marxism, Memory against Archive, Poetry.
Resumen: no es posible entender el marxismo salvadoreño sin una lectura atenta de «La Biblia». La búsqueda constante del Padre martirizado nombra la causa revolucionaria y orienta la lucha por la justicia popular. El sacrificio paterno fundador es la enseñanza del enfoque de Roque Dalton (García) (1935-1975) al clásico líder nonualco Anastasio Aquino (1792-1833). La poética concibe la historiografía como la actualización de una antigua revuelta política, restaurada en el presente gracias a una nueva teología, preludio de la liberación. Prosiguiendo un flujo de versos nerudianos, los conceptos cristianos claves de este materialismo histórico designan la Vida como Vía Crucis, la Verdad unida a la Esperanza, la Revuelta, el Martirio, el Sacrificio, la Siembra y el Retoño como Flor (Anthos) y la Resurrección en sus adeptos, por un Acto eucarístico llamado Revolución. Además de estos conceptos elementales del marxismo cristiano, el ensayo identifica las fuentes primarias que inspiran a Dalton García, al igual que restituye el manuscrito inédito de «Dos puños por la tierra. Primer puño por la Tierra: Anastasio Aquino (Agosto de 1955)», para el cual Otto René Castillo escribe el «Segundo puño por la tierra: Atanasio Tzul (Agosto de 1955 – Abril de 1956)». Asimismo, el ensayo restituye varias ilustraciones originales que entablan un diálogo único con el texto poético.
Palabras claves: Cristianismo, Roque Dalton (García), Marxismo, Memoria contra Archivo, Poesía.
La «plegaria» po-Ética le entrega la ofrenda floral al «martirologio»…
- Preludio
Al imaginar a Karl Marx leyendo «La Torah», antes de volverse marxista, se explican múltiples «metáforas teológicas» de su teoría materialista.[1] Junto a la crítica del fetiche, la más conocida habla del «pecado original» de la historia como expulsión del paraíso terrenal, la cual el ser humano recibe por su apetito financiero. La interrogante actual consiste en trasponer esa premisa religiosa a Roque Dalton García (1935-1975), en su visión del líder nonualco Anastasio Aquino (1792-1833). Lo visualizo absorto hojeando el «Nuevo Testamento» hasta encontrar los axiomas éticos que le dictan el concepto de lucha de clases.
La versión castellana de «La Vulgata», Dalton García la coloca junto a otras fuentes primarias que aún se juzgan sometidas a un ideario marxista posterior. Al ceñirse a la imagen de Aquino, este ensayo señala cómo pasa desapercibido el collage de recitaciones de «Historias prohibidas del Pulgarcito» (1974), al igual que omiten comentarse las múltiples referencias cristianas de «La ventana en el rostro» (1961) y su antecesor desconocido, «Primer puño por la tierra: Anastasio Aquino» (Mecanografiado, 1955).[2] Si para la gesta de Aquino la fuente primaria diferida se intitula Recuerdos salvadoreños de José Antonio Cevallos, para la utopía socialista directamente la nombra la fe católica del joven Dalton García.[3] Esta creencia se identifica como marxismo —ortodoxo quizás— ya que el trasfondo bíblico redentor inunda ambas corrientes. Religiosa, la una; científica, la otra, un ideal redentor las conduce hacia el mismo caudal de esperanza revolucionaria. Imagino también cómo la lectura de «Macbeth» (1623) y la audición de la ópera de Giuseppe Verdi (1847) guía la estética marxista. «Patria oprimida…la patria traicionada llorando nos invita, hermanos, a los oprimidos corramos a salvarlos» (Acto IV, escena II).[4]
- I. Arpegio objetivo
Bajo esta óptica —fusión de la ciencia (-mati, saber) con la creencia (-yul-mati, saber cordial en náhuat)— se analizan las referencias poéticas a Anastasio Aquino en dos libros claves —Historias prohibidas del Pulgarcito (1974) y La ventana en el rostro (1961)— así como en un relato surrealista, «Cine» (1962b), que lo reviste de corona por su actividad política[5]. En primer lugar, el ensayo identifica las fuentes primarias que Historias prohibidas reproduce sin citas directas. Pese a ser el libro de Dalton con mayores comentarios, el prestigio de los estudios culturales rechaza la historiografía literaria —los archivos originales— y los sustituye por la interpretación política, de acuerdo con las teorías en boga, desconocidas por el autor original (I). En seguida, se inicia el estudio de «Cantos a Anastasio Aquino» —incluidos en La ventana en el rostro (1961)— bajo la perspectiva del concepto de sacrificio (sacrum-facere).[6] Este «concepto elemental del materialismo histórico» define el acto fundacional de varios héroes nacionales, martirizados por imaginar una nueva nación (II). Antes de proseguir la lógica sacrosanta de la inmolación —la resurrección (III)— un largo interludio, describe un archivo poco conocido que Dalton García escribe junto al poeta guatemalteco Otto René Castillo (1936-1967). Se intitula «Dos puños por la tierra» (Mecanografiado, 1955-1956), el cual incluye el «Primer puño por la tierra: Anastasio Aquino» (Agosto de 1955) de Roque Dalton García y el «Segundo puño por la tierra: Atanasio Tzul» (Agosto de 1955 – Abril de 1956) de Otto René Castillo. La importancia de este archivo consiste en ofrecer una versión anticipada de los «Cantos a Anastasio Aquino»: nueve poemas en vez de los ocho finales. Interesa resaltar las tachaduras —tal cual «Salve tierra» que transfiere el «Ave María» y el «Salve Regina» hacia América, continente natal. Además de otros cambios de redacción, la descripción del manuscrito anota la manera en que el orden de los versos no altera el producto. Las estrofas se dividen o se reúnen, al igual que los versos se juntan o dispersan, pero el contenido de la cristología marxista permanece. Por ello, la sección siguiente (III) continúa el análisis de los «Cantos» que resucitan a Aquino en su papel de «Padre» fundador del nuevo movimiento revolucionario. Más aún, su presencia actual se reencarna en la esperanza de la guerra civil por venir. La cuarta sección (IV) recapitula los «conceptos elementales del materialismo histórico» salvadoreño que desglosan los «Cantos». Reitera la polifonía teórica cuya fusión acallada agrupa la tradición cristiana con el marxismo (IV.I). Asimismo, comenta cómo «el amor» cimienta el preludio escénico del compromiso (IV.II). Esta misma sección (IV.III) desglosa también las nociones del «Segundo puño por la tierra: Atanasio Tzul» de Otto René Castillo, quien amalgama el marxismo cristiano con la agricultura. En seguida (V), los «conceptos proféticos» demuestran la constancia de la amalgama entre el cristianismo y el marxismo en la obra madura del poeta. Para concluir (VI), el ensayo reproduce el retrato de Aquino —coronado por los anhelos democráticos revolucionarios— mientras se deleita al escuchar un concierto de Sergei Rachmaninoff (1873-1943), que condecora su descenso celestial. A menudo, la «imagen» del presente vale más que las «mil palabras» del pasado mudo (nononti), sin una mito-poética ancestral.
Desde la perspectiva po-Ética, este retoño marxista cristiano de Aquino cuestiona la noción clásica de «objetividad» que pregonan la historia política y la socio-económica. No sólo lo objetivo se diluye en el objetivo del poeta —quien pregona la inminente llegada de la revolución socialista gracias a una nueva «guerra florida (anthos, xochitl, xuchit)». Tampoco, la subjetividad de la voz viva exige la presencia de un agente histórico dotado de habla, zoon logos ejon: Aquino. Por tanto, el eterno «sentido clasista» de todo «levantamiento» lo define el ideario político presente que reemplaza la mito-poética pretérita ausente.[7] En breve, los usos políticos actuales empañan la verdadera figura de Aquino quien carece de un idioma materno y de un castellano coloquial, asentado en su eco-sistema de origen. Ante la ausencia de ese «derecho de habla» —zoon logos ejon, animal dotado de lenguaje— la poética y la historia se reúnen en el silencio «objetivo» del agente histórico real, cuyo lenguaje regional lo oculta el poder político del transcriptor. Se cree que la inexistencia de manifiestos en los idiomas maternos —1821-1932— no afecta el saber de las ciencias sociales. Así la poética declara «yo escribí de los muertos sin saber» («Muertos», 1961) o, en palabras de Castillo, «alzamos nuestra creencia» para revivir el pasado.[8]
«Aquino no había muerto y no murió, a pesar de los 30.000 seres humanos sacrificados». Jorge Arias Gómez confirma que el concepto de «sacrificio» se inserta al centro de la teoría marxista.[9]
- Archivos «prohibidos»
En cuanto a Historias prohibidas, sin sorpresa se anota que de las siete (I-VII) secciones «Sobre Anastasio Aquino, Padre de la Patria (Documentos)», entera o parcialmente, cuatro (I, III, IV y VII) provienen de Cevallos. También, el libro de Salvador Calderón Ramírez influye enormemente en varios de los siete (VII) apartados a comentar en seguida.[10]
- Cevallos, capítulo XX.VI: Tepetitán, 16 de febrero de 1833, siete (7) edictos en castellano jurídico: uso del futuro (pagará) y doble imperfecto subjuntivo (matara/atropellase). Este mismo «Decreto A» lo re-cita Jorge Arias Gómez, quien lo transcribe como «hechos atribuidos» a Aquino.[11] Debe subrayarse que Calderón Ramírez cita una presunta carta del «padre López quien afirma «no sabe leer ni escribir».[12] Pero sin idioma materno ni castellano coloquial, la historiografía presupone que redacta los edictos en un lenguaje legal académico. En la edición ampliada de «El Salvador (Monografía)», Dalton refuta «la historia burguesa» por degradar a Aquino, gracias a describir el «decreto» de «Tepetitán» que calca de Cevallos, esto es, sin citar la historiografía burguesa.[13] Hacia 1963, parece que aún no lee el libro de Cevallos en la corta referencia al «levantamiento indígena».[14]
- ¿Libro parroquial, fuente a revelar?, salvo de demostrar que Dalton realiza trabajo historiográfico en Santiago Nonualco. Acaso proviene de Julio Alberto Domínguez Sosa, Ensayo histórico. Las tribus nonualcas y su caudillo Anastasio Aquino, 1962.[15]
Falta identificar el archivo del cual proviene la cita sobre la fisonomía de Aquino «quien bien puede ser negro». Esta característica no corresponde en absoluto al retrato que acompaña a «Cine», en contradicción entre el joven Dalton García y el adulto Dalton (véase VI, sección final). Por su parte, Arias Gómez (6) cuestiona la descripción corporal que ofrece Cevallos (XXI.XV., «la fealdad más repugnante»). Pero, de nuevo, los retratos que ilustran su «ciencia…tan exacta» (6) carecen de una legitimidad fotográfica. En ambos casos — Dalton (García) y Arias Gómez— la duda sobre la palabra pretérita la disipa la imagen presente. Obviamente, los presupuestos sobre la fisonomía de Aquino jamás reclaman un análisis del Carbono 14 y del ADN —ni siquiera de sus familiares— ya que descartan las ciencias naturales de su ideología política.
III. Roque Dalton, poema original, en evidencia por el salto temporal conclusivo que vuelca toda lucha política pretérita hacia una sola dirección revolucionaria inminente: 1833 -> 1972. Obviamente, al «invent(ar) la emboscada —»cien arriba y cien abajo»— el verso de Dalton recita a Cevallos (XXI.VI. y XXI.VIII) y a Calderón Ramírez (1955: 31).
- «Rey de los Nonualcos», Cevallos, XX.IV. Pedro Geoffroy Rivas (En torno a Masferrer, 1956) y Jorge Arias Gómez («Anastasio Aquino», 1964), Aquino como «apóstol» de Cristo según la consigna cristiana de Geoffroy Rivas citado por Arias Gómez (Mi Alberto Masferrer, 1968).[16] Geoffroy Rivas equipara a Masferrer con «Cristo y Redentor», quien prosigue el «martirio», «transfigurado por la pasión». Al reclamar la vigencia de su legado en 1956, Geoffroy Rivas adrede olvida mencionar que sus primeros discípulos —»el Grupo Masferrer»— de inmediato se enlazan con el martinato, luego de su muerte en San Salvador, el 4 de septiembre d 1932.[17] La poética de Dalton legitima la selección arbitraria de archivos, ya que el «relato histórico» lo adapta a «reflejar el ambiente que…rodea» la escritura en el presente, según su «mesianismo» político. Por eso, «Anastasio Aquino» califica de «ultraizquierdista» quien «legisla…como un marxista».[18]
- «Carta del Padre Navarro», Salvador Calderón Ramírez, citado en VI y Arias Gómez, 1956.
- Calderón Ramírez y Arias Gómez.[19] Menciona «la montaña del Tacuazín» (Cevallos, XXI.VIII y Calderón Ramírez, 40, 42 y 43) y «prepara una nueva rebelión para el Día de la cruz -3 de mayo». Pero el trasfondo mito-poético de esa referencia al espacio-tiempo no afecta la personalidad de Aquino, a saber: la montaña, ascenso a la cumbre celestial; a la inversa, la cueva como descenso a las entrañas de la Tierra. El Tacuazín es el Prometeo mesoamericano, al entregarle al ser humano el fuego con su cola, hoy descabellada, y el 3 de mayo, Día de la Cruz, marca el inicio ritual de la época de lluvias y de reproducción vegetal.[20]
VII. Cevallos, capítulo XXI.XVI: «versos hechos…al parecer por personas enemigas del Jefe Mariano Prado y V. San Martín», «…tan feo el indio pero vení…». También Arias Gómez (1964) re-cita una sección de este mismo poema sin clarificar el archivo original: Cevallos. Aunque casi nadie cite la obra de Cevallos (1891), hay un común acuerdo por recitar su testimonio como si transcribiera la voz de Aquino (1833).
En 2025, las «historias prohibidas» necesitan rescatar los archivos primarios denegados por tradición literaria. «Baratta inspira a Dalton» (2021) identifica los calcos de los textos náhuat y de las bombas, la poética popular recopilada al final del martinato (1941-1944).[21] Ante todo, por fin, debe reconocerse la autoría del pseudónimo del país, tachada adrede. La ilustración de Ricardo Contreras representa al «Pulgarcito» como una mujer afrodescendiente.[22]
Esta recitación sin cita plantea el problema de reproducir como archivo verídico —testimonio transcrito directamente de Aquino— documentos fechados de sesenta a más de cien años después de su muerte. Explícitamente, el texto historiográfico de Cevallos expone la duda al considerar a Aquino desprovisto de toda capacidad intelectual —»rústico proletario» (XIX.I), sin lengua materna ni coloquial— pero dotado de la aptitud de emplear un castellano formal de corte administrativo. La poética no evalúa críticamente esa fuente primaria en su disparidad temporal (1833-1876/1891), distancia espacial (Santiago Nonualco-San Vicente) y jerarquía social (indígena-ladino). En cambio, su quehacer semeja la tarea rulfeana hacia la búsqueda del «Padre» difunto, fundador de «la Patria». Aquino le encomienda a Dalton transcribir un testamento sin testimonio.
Por este acto de canonización, Dalton no interroga cómo el discurso indígena —llamado «superstición (estar de sobra)» en Cevallos— hoy califica de mito-poética o de filosofía (sabiduría (sophos) del amigo (philos)). En un cuarteto simplificado se expone lo siguiente: Luna-Marea-Menstruación-Siembra, es decir, el modo de (re) producción agrícola y humano; nahualismo; cuevas terrestres-aberturas corporales, t(l)acuâtzin/Prometeo mesoamericano. La evaluación analítica del archivo, el escritor la delega a las generaciones posteriores. Por tradición, el canon literario monolingüe excluye las lenguas indígenas de su esfera nacionalista. Queda por resolver si en el siglo XXI la descolonización presupone excluir la visión del colonizado.
«La cueva del Indio Aquino…ubicada en el Casería del Carmen Santa Cruz Loma» («Cuna de Anastasio Aquino» por Turismo, 2013, y «La cueva de Anastasio Aquino» por David León, 2012).
Continuará
[1]. Dussel, 1993.
[2]. Dalton, 1974/1980 (hay varias ediciones); véase: Rafael Lara-Martínez, «Crónica de encuentro con el Pulgarcito de América», en 2011. Dalton, 1961 (hay varias ediciones, UES, 1980). Roque Dalton García y Otto René Castillo, 1955-1956.
[3]. Cevallos, 1964 (1891 y 1919). Se cita el número del capítulo y la sección correspondiente. El desfase temporal de medio siglo siempre pasa desapercibido —Aquino (1833) y Cevallos (1891)— como si los conflicto actuales (2025) se escribirán en 2075. Se restituye el apellido materno —»García»— tal cual aparece en los escritos tempranos del poeta.
[4]. Verdi, 1623. Hay múltiples interpretaciones.
[5]. Dalton, 1962b, 8. Consta de una sola oración sinfín, en un formato fuera de toda convención académica.
[6]. Al considerar cómo se reciben «los restos mortuorios del salvadoreño Marcelino García Flamenco» en Costa Rica (1924), se entiende la larga dimensión del concepto de «sacrificio». Hay una equivalencia entre «el Héroe» que lucha contra la dictadura y el «Mesías», «Jesús», quien convoca la virtud de «sacrificarse por la patria» (Chester Urbina, 2017(2), 225 y 227). La revolución sinódica de esa noción elemental arraiga la poética marxista en el trópico. En Amores de loca (1925), Prudencia Ayala reitera la secuencia «sufrir», «martirio, «sacrificio» como necesaria para traspasar el «umbral» del «desarrollo». Hay una larga dimensión que diversas posiciones políticas reciclan sin otra filiación común que esa episteme religiosa. «Los grandes genios…exhib(en)la corona de espinas en su frente, sacrificados por defender la justicia y la libertad» (Ayala, 10); son «mártires por la idea» (11) y en ellos se repite «la ignominia con que fue crucificado el Dios Cristo» (12).
[7]. Dalton, 1979, 72. Edición corregida de la original, 1963b, 38, la cual sólo incluye un breve párrafo sobre Aquino sin el «sentido clasista» ni étnico. Pero ambas versiones insisten en que «no existe pues un «problema indígena específico» (1963b, 29 y 1979, 23) sometido al modo de producción «semi-feudal». Ambas versiones legitiman el monolingüismo al culpar la colonia española de eliminar los idiomas maternos: «la Colonia impuso la unidad del lenguaje en Centroamérica y por ende en El Salvador» (1963b, 34); «la colonia impuso la unidad del lenguaje» (1979, 39)
[8]. Pueden leerse las investigaciones más recientes para certificar la ausencia de voz indígena, más allá de la determinación económica y socio-política, por ejemplo: Raymundo Calderón Morán, 2023, 129-172.
[9]. Jorge Arias Gómez, 1956, 1-11; 1964, 61-112. Puede consultarse el ensayo de Carlos Gregorio López Bernal, (2013: 89-119) para comprobar que el calificativo de «buen marxista» implica crear un «panteón» que, sin lugar a duda, incluye conceptos elementales como Vía Crucis, martirio, sacrificio, etc. No en vano, en su ensayo precedente (2003: 23-28) anota que «el carácter revolucionario» de Aquino es una «invención de los intelectuales de izquierda» para «funda(r)…su propio proyecto» político. Pero, al falsificar el «mito» de Aquino revolucionario, sin cita recita el dudoso «coronar «Rey de los Nonualcos»».
[10]. Dalton, 1974/1980, 30-38. Calderón Ramírez, 1955/1974, 32 y ss. https://archive.org/details/aquino-morgan-y-parterson-salvador-caldero-n-rami-rez_202111.
[11]. ídem.
[12]. Calderón Ramírez, 1974, 42. Arias Gómez, 1956, 7, «rústico y analfabeta».
[13]. Dalton, 1979, 72-73.
[14]. Dalton, 1963b, 39.
[15]. Domínguez Sosa, 1967. Segunda edición: Editorial Universitaria Centroamericana, 1982. Incluye la partida de nacimiento.
[16]. Geoffroy Rivas, 1956 y 1998, 111-130. Arias Gómez, 1956. La Pájara Pinta, febrero de 1968, 1-3 y 6-7. Como buen «comunista/marxista», Geoffroy Rivas cree que Masferrer es «un Cristo», quien vive el «vía crucis de la vida».
[17]. Repertorio Americano, 24 de septiembre de 1932. Junto a los más grandes intelectuales, en la Universidad Nacional, el gobierno recibe al «Grupo Masferrer» durante los Torneos universitarios, en diciembre de 1932.
[18]. Dalton, 1977: 44.
[19]. De Calderón Ramírez se subraya que el autor claramente confiesa «sueltas las riendas de la fantasía, imaginamos que…», tanto que «creíamos escuchar los alaridos de los indio…» (12-13). Asimismo declara su visita a San Vicente —la ciudad enemiga de Aquino— el 15 de febrero de 1933, al cumplirse «los cien años» de su ataque a la ciudad ladina. Obviamente, los hechos de 1932 —»el 32″ actual, reconocido por la matanza de enero—aún no incide en la consciencia de Calderón Ramírez.
[20]. Alfredo López-Austin, 1990 y Silvia Limón Olvera, 2009. Sin enlace mito-poético en Centroamérica, según la literatura nacional, sólo el Sur y el Norte reconocen la mito-poética ancestral: la montaña en ascenso a los cielos y la cueva en descenso al inframundo.
[21]. Comité de Investigación del folklore nacional y arte típico salvadoreño, Recopilación de materiales folklóricos salvadoreños, San Salvador: Imprenta Nacional, 1944.
[22]. Cypactly. Revista de Variedades, Año IX, No. 140, Agosto 25 de 1939.
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