Caralvá
Intimissimun
El papel de amante… (censurado)
general Flores traidor a los derechos del pueblo
Bloqueo a puertos salvadoreños
Desairado por Inglaterra
Gaceta del Salvador en la República de Centro-América
San salvador septiembre 20 1850
DOCUMENTO IMPORTANTE, REIMPRESO
A los Centro-Americanos
Por una de tantas casualidades he llegado a mis manos la carta original que a la letra dice: “H. Sr. D. Federico Chatfield, encargado de negocios de S.M. B. en Centro-América. De Costa Rica -San José 15 de junio de 1850.
Mi estimado amigo y Señor. – En mi carta anterior manifesté a Ud. Mi desconfianza acerca de la actitud en que se hallaban los dos cuarteles de esta ciudad, y el tiempo ha confirmado que no era infundada tal desconfianza. El General Quiroz, resentido por la formación del nuevo cuartel e instigado por D. Santiago Fernández, amenazó al gobierno y pidió que saliésemos de la ciudad el general Castro y yo, suponiendo que deseábamos vengar la revolución hecha contra la administración pasada. El presidente nombró un consejo de cinco ciudadanos para que le aconsejase lo que debía hacer en aquellas circunstancias. Este consejo, compuesto de los Sres. Carazo, Aguilar, Mariano Montealegre, Bruno Carranza y Tinoco, atemorizado por el comandante general, dictaminó de conformidad con lo que se pedía; más el Presidente, instando por algunas personas, convocó una asamblea de notables en el mismo día, la cual se pronunció de una manera enérgica contra el atentado que se intentaba cometer y contra los militares revelados.
Desde entonces se desarrolló la opinión pública con tal fuerza que, para satisfacerla, fue menester exonerar del servicio al general Quiroz y a todos sus allegados. Parecía que todo había terminado felizmente, cuando Quiroz y los militares licenciados aparecieron en armas en el barrio de S. Juan; mas pronto quedaron abandonados de las tropas, que no quisieron seguirlos y fugaron en dirección de Guanacaste para seguir a Nicaragua.
El Gobierno mandó perseguirlos, fueron aprehendidos en la boca del monte del Aguacate y conducidos a esta ciudad, de donde han sido desterrados a Panamá por cinco años el general Quiroz, su hermano Juan, su pariente Máximo Blanco y dos Quiroces más poco conocidos. Así ha terminado el drama que se representó en esta ciudad. Lo que hay de curioso en el es, que a mí se me hizo aparecer representado el papel de amante…[1] Las SS del consejo están avergonzados y disculpan su debilidad con razones que a nadie satisfacen. En tal estado de cosas, el general Castro, el Dr. Toledo y el Sr. Aguilar, se han decidido a viajar en Europa, y sales de aquí mañana temprano. Yo he promovido el viaje del general Castro, por que lo creo conveniente a su persona y al país en general a su persona, porque ganará mucho conociendo al viejo mundo. Donde se disipan las ilusiones que se forman en el nuevo; y al país en general, porque cesarán las desconfianzas del algunos, la indignación de otros.
Sin embargo de que estoy satisfecho y muy reconocido de los notables de esta ciudad, inclusive los Bonillas, porque todos, todos me han favorecido con sus simpatías, no puedo menos de sentir la injusticia que se trató de cometer conmigo, CUANDO MENOS MERECIA. Esto me ha convencido más y más que en estos países no se respetan las garantías individuales y me han decidido a prescindir cuanto se me dable de ingerirme en los negocios públicos. Así, ni escribo ya en la gaceta ni redacto los documentos oficiales del Gobierno. En prueba de es que esto es así, Ud. Verá que la alocución del presidente, FURIBUNDA contra los Quiroces, es redactada por el Sr. Mario.
Nada sabemos aquí de lo que haya hecho el almirante después que ha desparecido de estas costas; más le esperamos con algunos buques para que cumpla la promesa que ha hecho al gobierno de El Salvador y manifestarle el derecho que tenía para reclamar la ratificación de los convenios celebrados con Ud. mas temo que se debilita el almirante por las razones antes que antes anuncié a Ud. y recelo que el Gobierno de S.M: decline un poco en la cuestión, ya por transacción que se ha hecho en los Estados Unidos, ya por los que ha dicho la prensa de Europa en el asunto de Grecia. Pero sea de esto lo que fuere, mi “humilde opinión es, que para dejar bien puesto el honor del gobierno británico, para alcanzar justicia a sus reclamaciones, para vindicar los insultos recibidos, destruir la liga de estos tres Estados, y arreglar con ellos definitivamente las relaciones diplomáticas, forzoso es obrar de firme bloqueando los puertos, los cual cuesta poco y aprovecha mucho. De lo contrario viviremos en incertidumbres y el Gobierno de su S.M. tendrá algo que sufrir moralmente en la parte política y lo que concierne a los intereses comerciales de sus súbditos.”
Ruego a Ud. se sirva decir al amigo Pavón que tenga esta por suya, y que no se olvide de mi encargo. Sea Ud. feliz, vea en lo que puedo ser útil y créame en sincero amigo muy obediente servidor.
J.J. Flores [2]
Damos publicidad en nuestras columnas a esta carta, con el sentimiento de justa indignación que ella inspira, al ver como el general Flores lanzado del Ecuador, asilado en Centro-América, después de haber sido desairado en Inglaterra, cuando solicitaba auxilios para volver a sojuzgar a su patria, viene ahora a concitar al cónsul Chatfield contra un Estado que ni aun conoce, y del que no ha recibido el menor agravio. Esta carta revela no solo las conveniencias de su autor con los enemigos de nuestra unión nacional, sus maquinaciones por impedirla, y sus impotentes esfuerzos por destruir El Salvador, sino también sus sentimientos dañados contra la libertad e independencia de Centro América. Este hombre acostumbrado y envejecido en la revolución, partidario acérrimo del despotismo, no contento con haber dejado despedazada a su patria que lo había elevado al puesto en que la traicionó, y a pesar de verse ahora proscrito y rechazado por toda la América del Sur, se esfuerza hoy en envolvernos en la anarquía, y causar a El Salvador todos los males consiguientes a un bloqueo en sus puertos.
El público de Costa Rica conocerá ahora mejor que clase de hombre es el general Flores, a quien no ha muchos días se quiso arrojar de su territorio, y verá la ingratitud con que paga la hospitalidad honrosa que le ha dado, atizando al cónsul Chatfield para el bloqueo de nuestros puertos, que embarazaría el comercio de Costa Rica con El Salvador. Este es el beneficio que procura a Costa Rica en recompensa de las distinciones indebidas que la ha dispensado.
Mas esta conducta del general Flores no solo es hostil a Centro-América, sino también a su patria, al Perú y a las otras repúblicas del Sur; porque haciendo estas su comercio con El Salvador, precisamente en el tiempo de ferias, y en que con un fin dañado se meditó el bloqueo a nuestros puertos, es claro que sufrirán muy graves e irreparables perjuicios.
Así vemos, pues, que este hombre, en su patria y en el destierro, en la vida pública y en la privada ha manifestado siempre sus instintos funestos.
¡Instigar al fuerte contra el débil desconociendo y despreciando la justicia de este, las hace por llevar adelante las miras ruines de humillación y sostener reclamaciones injustas! Esto es una villanía digna de la execración pública.
Nosotros no comprendemos en verdad, como el gobierno de Costa Rica que se precia de liberal y amante de las instituciones democráticas, haya podido tolerar y aun dar participio en la dirección sus negocios a este hombre obcecado, que abusando de la hospitalidad que allá se el ha brindado, trabaja incesantemente en la ruina de los estados hermanos y amigos de aquel. amazon.com/author/csarcaralv
[1] Por decencia no se concluye este párrafo
[2] Este hombre proscrito de todas las repúblicas de Sur-América por traidor a los derechos del pueblo, esta en la furia desatada en la república ecuatoriana, que tanto mal ha prodigado al país que los vio nacer, y que no contento con tamaños atentado, intenta confundir y aumentar los conflicto de Centro-América ¿Y este monstruo ha tenido acogida en Costa Rica, uno de los Estados de nuestra hermana república? ¡Y este aventurero político es el oráculo de los desorganizadores de nuestro desgraciado país! ¡Valdon eterno a los traidores!
Daríamos de barato al general Flores que es uno de los Estados de El Salvador, Honduras y este viniera a regir los públicos destinos, como se jacta de la dirección que furtivamente ha dado al desgraciado Costa Rica.
¡Pobre patria! Hasta cuando quedará limpia de las fieras que la despedazan y la esquilman en su provecho. ¡Pueblos de Centroamérica! No respetéis a los tiranos, porque de esta brutal humillación depende únicamente la esclavitud y el despotismo; recordad que sacudimos el yugo para ser libres, y no para dejarnos engrillar por hijos espurios y desnaturalizados.
NOTA: La carta existe original en esta ciudad en poder del editor, a donde puede acudir la persona que guste verla, interpelando para esto al Director de esta imprenta y después en la oficina de la imprenta del Sr. Suárez en San Salvador, a donde se dirige el mismo editor.

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