Marlon Chicas
El Tecleño Memorioso
Una de las características que Santa Tecla tuvo desde su fundación hasta la década de los 80s, fue preciarse de tener delineadas calles, lo que se vio alterado con el pasar del tiempo por la construcción de nuevas colonias y residenciales, así como por proyectos políticos que, hicieron perder el trazo original de sus vías.
Con relación a lo anterior, en la Nueva San Salvador de antaño, el recordado cronista tecleño Ernesto Rivas Gallont (+), evoca en su obra “Santa Tecla, la historia y los cuentos” como se desarrolló la delineación de las mismas, la que por razones de espacio se explicará de forma breve a continuación.
La Gaceta del 26 de octubre de 1854 publicó un aviso sobre la delineación de las calles de la nueva ciudad, que literalmente reza “En virtud de acuerdo, dictado por el Sr. Vice-Presidente, se ha hecho la adquisición de instrumentos matemáticos, para dar principio, como se ha dado el 23 del corriente, a la delineación de las calles de la nueva capital, por el Comisionado nombrado por el Gobierno”.
Dicha responsabilidad recayó en José Ciriaco López (+), quien fue el encargado del trazo de las calles de la ciudad. De acuerdo con Rivas Gallont, hubo que fijar el eje central en la esquina noreste del Parque Daniel Hernández; lo que con el correr del tiempo, las avenidas aledañas a este eje se nominaron Manuel Gallardo y San Martín.
La plaza principal comprendía dos manzanas el Parque Daniel Hernández y el Mercado Municipal; es de señalar que la base de la delineación de la ciudad fue la Plaza de Armas, formada por el Parque Hernández y el Mercado. La esquina opuesta al noroeste se escogió para la Catedral hoy Parroquia de la Inmaculada Concepción; a cien metros al poniente estaría el Cabildo Municipal.
El terreno del costado oriente de la plaza se destinó para el Palacio Nacional; entre 1854 y 1859 se construyeron los portales que rodeaban la Plaza de Armas. Las calles de la nueva ciudad comenzaron a delinearse el 23 de octubre de 1854, el 19 de marzo de 1855, se informó al ministro de Hacienda y Guerra que “Está casi enteramente delineada la mitad de la Ciudad, pedidos todos los puestos que componen el centro y entregados muchísimos en los barrios, particularmente en el que debe conocerse como el del Calvario”. Los subsiguientes años correspondió a los ediles de turno continuar la labor del mantenimiento del delineado de las calles de la ciudad.
Como dato curioso se cuenta entre nuestros mayores que Ciriaco López utilizó una cuerda con nudos para realizar la delineación de las calles de la ciudad, logrando una precisión de las medidas de estas. Una vez más y gracias a los escritos de don Ernesto Rivas Gallont, podemos decir con orgullo que ¡Santa Tecla es única e irrepetible!

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