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Los palenques en Santa Tecla

Marlon Chicas

El Tecleño Memorioso

Los palenques surgen desde tiempos de la colonia, esta palabra se refiere al refugio donde se resguardaban los esclavos africanos fugados de sus amos; de ahí el nombre de estas empalizadas o cercas de madera.

En Santa Tecla, durante los años 30s y 40s, los palenques funcionaron como centros de entretenimiento y reunión social, dedicados a las peleas de gallos, generalmente frecuentados por toda clase social.

Estos lugares eran considerados centros de diversión antes del aparecimiento de la televisión en nuestro país, por lo que era costumbre la realización de peleas de gallo todos los domingos con entradas a bajo costo, lo que atrajo a tahúres locales y foráneos.

Es en el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez (+) que se legalizaron de forma oficial por su popularidad.

En la Ciudad de Las Colinas se recuerdan en 1960 el Palenque Tecleño de Humberto Magaña, originario de Ahuachapán, que se ubicó en las cercanías del extinto edificio de la Gobernación Departamental. Según memoria de Orlando Morán Castillo, al cierre de este surgió el nuevo Palenque Tecleño entre 1960 a 1970 en terrenos del doctor Manuel Contreas (+), frente al Cafetalón, y en los 90s el Palenque Las Delicias de Francisco Espinoza.

En estos sitios se organizaban magnos eventos con la participación de criadores y ejemplares nacionales e internacionales; se mantuvo una rivalidad comercial y de asistencia muy fuerte frente a otros redondeles de la época. En estos lugares se llegó a congregar aficionados de diversas clases sociales cada fin de semana.

Según Óscar Valle, era costumbre de los dueños de los gallos fallecidos regalarlos a quienes se los quisieran llevar. Entre 1970 a 1980 el interés por la gallística decayó ante la llegada de nuevas formas de entretenimiento; aunado a ello el crecimiento urbano y otras variables obligó al cese de operaciones de estos lugares.

En reseñas de Félix Sánchez, los palenques constituyeron el centro de diversión de pueblos y ciudades, entre estos Colón, Atiquizaya, Santa Tecla, San Miguel y otros en toda la república.

 

Félix Sánchez señala, además, que el valor de admisión a los palenques era entre cinco y diez centavos, dependiendo de la calidad de la jugada; y no se diga las fuertes cantidades de dinero que ahí circulaban producto de apuestas, según registros históricos.

Cómo dato interesante, estas arenas tenían que pagar una matrícula e impuesto mensual a la Alcaldía Municipal correspondiente ¡Santa Tecla eres única e irrepetible!

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