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Libertad para Carlos Bucio Borja

Caralvá

Nació en Pasaquina, La Unión en 1967. Residió en Toronto, Canadá y San Salvador desde 1992. Estudió economía y sociología en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, y se graduó de antropología social en la Universidad de York en Toronto. Ha publicado relatos, poemas y artículos en diferentes revistas y periódicos de El Salvador y Canadá.
Carlos fue detenido por Policía Nacional Civil por recitar artículos de la Constitución que recuerdan que la reelección es ilegal, lo cual no constituye delito alguno, en estos momentos la Solidaridad es el mejor saludo a Carlos.
El 31 de marzo de 1990, en el Suplemento Cultural Tres Mil publicamos el siguiente relato que reposa en el archivo general de nuestro acervo cultural, la memoria es nuestra divisa.
Caralvá

A Luisa Cappellaro con amor y devoción
ANNA VIVENKO
En mes de septiembre de 1987, justo un año antes de la infame fecha. El bla-bla-bla, el cuchicheo y la música de moda dominan la estancia. Han venido muchos invitados, algunos de los cuales, incluso desconozco. Inadvertidos, casi, entre tanta bullería, Pilón y yo compartimos unos tragos, al calor de los cuales, conversamos sobre “rallies”, mujeres y estudios. Afuera, en la fulgurante e ignota inmensidad, está aguardándonos la legión de los secretos…
Súbitamente, dos furtivas palabras – foráneas y complicadas, fugaces como el viento- atraviesan la fiesta, y cesan para mí en ese preciso instante, música, alboroto y risas, en síntesis, el convite mismo.
… Esperáte, aunque sea un segundo, por favor esperáte… Probablemente sea una tontería, probablemente ni me haga caso… pero es que se trata de uno de mis grupos preferidos… Y sobre todo… ¡qué agradable percibo tu voz!…
Me vuelo para descubrir ese huidizo pronunciar de sueños y tormentos colectivos… Distingo entonces, la más hermosa de cuantas terráqueas maravillas haya contemplado jamás mi vista: tu tierno y blanquecino rostro, el claridulce resplandor de tu mirada, hechizando misteriosa, la locura y avidez de mis sentidos.
Adolfo “el cruzado” y otro tipo te asedian; te tienen aburrida -estoy seguro. En estos momentos me ves fijamente… Dominás la situación y sonreís…
– ¿Dijiste Pink Floyd?
-Si. Eso dije. ¿A ti también te gusta?
-Bueno, mejor dicho, se trata de uno de mis conjuntos favoritos.
– ¿Ah si? En ese caso, ya somos dos… Justamente comentábamos sobra la película “ La Pared”.
-Qué bien, qué bien… Oíme, ¿qué tal un vodka? el mío se ha terminado.
-No me caería mal, pero no me lo sirvás muy fuerte.
-No te preocupés.
Pronto dejamos a los Pink Floyd y tus arcaicos amigos…
-Con permiso…
… y ahora necesito inundarme en vos…
-Disculpá… Creo que es momento de presentarnos, ¿cómo te llamás?
-Anna… Anna Vivenko, ¿y vos?
-Me llamo Carlos Bebe. ¿Sos extranjera?
-No mi abuelo paterno era inmigrante
-Ya…
-Un poco extraños nuestros nombres, ¿no?
-Sin duda alguna… Pero contáme ¿qué hacés?
Me decís que sos reportera en un canal de televisión, que estudiás periodismo en la Nacional, y te bachilleraste en el Colegio Sagrado Corazón… No, no es suficiente. Mil y una preguntas en torno a ti, surgen de mi embelesado espíritu… A la plática se integran otros, hasta completar todo género de seres, pero en definitiva nadie como vos. De cuantos están aquí – de eso sí no me cabe la menor duda- sos la única que no se fijará en la cicatriz de mi sien derecha, sino, en la llaga en la fracción izquierda de mi ser…
Volvemos a quedarnos solos, seguís controlando la situación… En realidad, siempre lo hiciste.
-¡Anna, ya sé!, te mostraré la terraza ¿Qué decís?
Te ruborizás tenuemente, un tanto sorprendida, tímida quizás; pero en verdad, ni lo uno ni lo otro, pues de pronto sin mediar más palabras, nos encontramos en la azotea.
Nunca me he caracterizado por ser buen “galante”.
-¿Ves cuán luminosa está la noche? Cada una de esas estrellas canta e irradia para ti, más no bastaría el inmensurable firmamento para combinar con tu belleza, no obstante, de ser posible, aunque sea la luna te daría, y hacia ella nos dirigíamos con una botella de champaña.
-… Al menos hoy ha valido la pena intentarlo.
-Carlos … Carlitos, es lindo lo que me decís -respondés-, pero permíteme añadir algo…
“Mirá, el mundo que habitamos no esta hecho de “fueras” ni “pudieras”, en cambio sí, colmado de sombras y obstáculos… De todo tipo… Pero los peores, son esos que no advertimos a simple vista, esos que se nos ha querido… -y se nos quiere- insertar subliminalmente, ya sea en nuestra siquis ya sea en nuestro espíritu. Para alcanzar los sueños -los mejores sueños- hemos de tomar siempre y en todo lugar lo que nos pertenece; y esto último a diferencia de lo que muchos piensan, no son meras marcas ni etiquetas… En esta noche clara, plena de encanto e ilusiones, de ensueño y de romance, una botella de champaña nos pertenece… Me guiñas un ojo y nos tomamos la mano; luego agregás con tu habitual sonrisa:
-Abajo, en la despensa, he visto una botella de champaña. No importa que esté helada, al fin y al cabo, seguirás siendo la misma. En cualquier caso, si vos pensás diferente, debe haber hielo en la refrigeradora… En el jardín hay una de esas bicicletas para dos; la vi cuando entraba… ¿comprendés a lo que me refiero?
Lo único que sé es que ya te amo…
Hurtamos la champaña que mamá guardaba para el fin de año, y con ella en brazos, emprendemos complacidos, un peculiar y extravagante paseo en bicicleta. Revive ya en nuestros oídos la música y la voz del finado Jim Morrison “Let´s sway to the moon Let´s fly to the time… “ Conforme pedaleamos este extraño vehículo espacial vamos ascendiendo por la azulada noche hasta obtener la luna, cuyo cuerpo se desnuda ante nuestra azorada vista, muy distinto al descrito por sabios y escépticos, pues contrariamente a lo señalado en las escuelas, esta luna -tuya y mía-, está ataviada por pardos bosque y praderas, lagos y aguas cristalinas, todo ello conformado junto al plateado resplandor de la Hija Tierra, un caprichoso juego de luces y colores.
Descendemos sobre el Mar del Néctar, desde donde vemos aunarse al presente cuadro a un nuevo personaje; se trata de un pequeño selenita, el cual se conduce con semblante indiferente y huidizo sobre una minúscula barca color violeta. Va profundamente absorto, tañendo una flauta de límpidos destellos.
Su canto dice así: “En realidad todo – la vida misma-, no es más que un agridulce capricho de amor; cierta tarde de verano, y en un momento de locura, Dios y la Nada se amaron hasta el frenesí. He aquí la única, la Auténtica Historia de la Creación…”
Alcanzamos la playa, de donde proseguimos caminando hasta los bosques de Altái. Allí nos detenemos al pie de un árbol, cuya aguda cúspide roza las estrellas. Dios… ¡cuan maravillosas pueden ser las cosas vistas desde adentro!…
-Ya ves -señalás, sumando la sagacidad de tus palabras a la singular belleza de Altái-, algunas veces, la vida se nos ofrece libre de hipócritas ropajes, descubierta cual sól ella puede ser… Entonces y solo entonces (al igual que hoy) podemos y debemos de confiar en nuestro interior.
-Ya veo, me has convencido de eso. Pero decime ¿cómo?…
-Shhh… disfrutemos la champaña… observemos las estrellas, ellas nos enseñarán…
Tenés razón son hacen falta más palabra, lo único que cuenta aquí y ahora es nuestro celeste amor…
¡Ah!… ¡que sublime tu sonrisa! más aún que deleitarme y embriagador paso de las burbujas por mi cabeza; más eternos y hermosos los minutos en que se entregan nuestras miradas con apasionada e inquebrantable intensidad, como un bote se entrega a la mar… De las miradas -me atrevo- paso a las caricias…
Tu terso y negro cabello, tu diáfano resplandor… la comisura de tus virginales labios -su cautivante tersura ansían empapar ya los míos. Te recostás en mis piernas, mientras tus manos retozan puras sobre mí, estremecidos; y la champaña -lo que todavía queda de ella- yace en el suelo, observándonos mimosa, sedienta de nuestra unión… ¡Ese debe ser el cielo!…
… Algo me impulsa a cantar: “No se explicarme cómo fue, no sé decirte lo que pasó, lo cierto es que de ti me enamoré…
Vos respondés:
“ Yo soy como soy
y a casi todo el mundo
le pedí prestado,
yo soy como soy
y a casi todo el mundo le
tiendo la mano…”
Ahora mis labios usurpan el lugar de mis manos, y en un estallido de deseos, me pierdo en tus cautivadoras mejillas, para luego obtener tu menuda frente. Cerramos los ojos, para cerciorarnos de que al abrirlos nada es quimera; volvemos a cerrarlos y volvemos a mirarnos y aquí seguís vos. Nuevamente tomo tus mejillas, y en esta ocasión tu sonrisa brilla más que nunca, primorosa huésped de mis ardorosas palmas. Yo torno a cantar:
“Con qué te limpias la cara
que siempre tan linda estás…”
Vos replicás:
“ Me lavo con agua clara, de una que obtuve
en un lejano mar…”
Ambos a coro:
“Nuestro tema está
Cantando por arenas
Y aves del amanecer
Nuestro tema de amor
tiene quebranto
pero su empeño
sana el dolor
Nuestro tema de amor
Nos cuesta tanto
Que ya es un sueño
Y una canción…”
La champaña se ha ido, pero fue buena compañera… Es preciso partir, advertís, para cosechar y reafirmar en la tierra nuestro amor, fruto primigenio, destinado a vivir por siempre entre los dos…
Así pues, iniciamos el retorno, no sin antes pegar un último y melancólico vistazo al satélite que vio nuestro amor nacer, más… vaya sorpresa que se llevarán en sus expediciones los próximos astronautas en venir, al descubrir las iniciales “A y C” grabadas, y una botella de champaña vacía… ¡aquí en la luna!…
Los días transcurren -una vez más en tierra- dichosos y radiantes; entre risas y discusiones, más y más miradas y caricias de ternura, paseos a lomas y montañas a cortar frambuesas. Sos una nena consciente y solidaria, impulsiva como el fuego, fruto prohibido en mi corazón; yo, un tanto inquieto. Asistimos a marchas, festivales populares y sindicatos, ¡cuánto me enseñas amada, amiga Anna!… No buscás en mi comodidades y futilezas, pero tampoco nos cae mal de vez en cuando un pequeño despilfarro en vinos y mariscos; tampoco reprochás mi natural bohemia ni mis múltiples defectos… Hablamos de nuestros ideales, soñamos con cambiar el mundo, por uno sin murallas ni heridas… Sin embargo, para algunos soñar es pecado, y en vez de ello, piensan, deberíamos callar y amoldarnos… Y muchas veces tomamos cerveza, y otras tantas, nos encerramos en el salón de clases de tu casa, acogedor y paradisíaco santuario, donde bailamos al compás de alguna balada romántica de Silvio o de los Beatles, o para besarnos mientras Chopin nos acompaña. Algunas otras veces, nos damos sin más a los océanos, y jugamos despreocupados y sin memoria en la arena. Contigo son más bellos los domingos e intensos los fines de semana… Dejo de frecuentar como solía antes a mi mara, se esfumaron ya aquellas legendarias borracheras. Atrás han quedado mis disipadas aventuras, mis fáciles movidas, algunos ojos verdiazules, una esbelta y provocativa “Señorita San Vicente” que me propuso una noche subversiva -historia sin concluir … Y es que para mí, sos todo cuanto vale -no hay nada más-, esa fresca palabra inconforme, los besos siempre a tiempo, tu mirar tierno e infinito, esta ingenua e ingeniosa ocurrencia. Y así pasan los días, poco a poco nos acercamos… ¡nos acercamos!… ¡nos acercamos! … ¡nos acercamooooossss!…
Hoy es martes 13: “LA infamia arremete contra el Tiempo…”
-Carlos, nunca te he traicionado;
…Y empezamos a descender en un vacío ardiente de angustias asesinas…
-Amor, siempre estaré contigo.
-Hoy es martes 1: “Los sicarios te acusan de pensar más allá de las paredes…”
-Amado, las distancias no podrán contra nosotros.
…Y empezamos a caer en un laberinto de terror y sufrimiento…
-Venceremos nenita mía, mientras haya vida, venceremos.
… Hoy es martes 13: “Desafiemos los imperios…”
-De ahora en adelante, serás el aire que respiro, el rocío de la mañana, cada parte de mi ser…
… Y nos sumergimos en el dolor y la incertidumbre…
-Anna Annita… los tiranos piensan, han matado nuestro amor.
Eso es mentira, nuestro amor se fortalece.
… Hoy es martes 13: “La lluvia se tiñe de muerte…”
-Te amo.
… Pero mientras exista el sol, y el trinar de los pájaros anuncie las mañanas, existirá la esperanza…
-Me amás;
… Hoy es martes 13: “Pero nos amamos, ni distancias ni montañas doblegarán el Amor…
-Nos amamos

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