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Lecciones aprendidas de la crisis sanitaria, económica e institucional en El Salvador, desde el 21 de marzo hasta 12 de mayo del 2020

Lucio Reyes*

Hay un refrán en nuestro caló popular que dice: “Después de la tormenta viene la calma”, sin embargo, en esta crisis sanitaria, económica e institucional, provocada, me parece que este refrán no aplicará; dado que después de la tormenta no vendrá la calma, más bien vendrá la incertidumbre, la polarización, la escasez, y para muchos el sin sentido de la vida.

Esta tormenta ha provocados muchos daños, algunos son reparables y otros irreparables, como la perdida de seres queridos, la pérdida de empleos, traumas psicológicos vividos en los centros de retención; negligencias en el sistema de salud, violaciones a los derechos humanos, causados por los agentes del Estado, sobre todo, agentes de la Policía Nacional Civil y el Ejercito etc.

He tratado de ir leyendo los signos de los tiempos durante esta época y de interpretarlos a la luz de la fe, del conocimiento científico y de la experiencia de muchos hombres y mujeres que han compartido sus opiniones durante el desarrollo de esta crisis. Por lo cual, se presentan algunas lecciones aprendidas, que pueden ser analizadas, con el objetivo de no repetir los errores ante futuras crisis a las que tengamos que enfrentarnos:

Ha quedado demostrado, que en los momentos de las crisis, el sistema privado no responde solidariamente, mas bien, se esconden y guardan silencio, protegiendo sus intereses. Es al Estado que le toca responder, como lo manda la Constitución, por lo cual es urgente fortalecer la institucionalidad del Estado, con recursos económicos, con impuestos directos del sector privado, nacionalizar servicios esenciales para la supervivencia de la población, con el objetivo que se fortalezcan las instituciones claves, y de esa manera se pueda garantizar los derechos fundamentales de la población.

Debemos tomar conciencia que compartimos una casa común con toda la humanidad y cualquier afectación o daño que le hagamos a la madre tierra nos afectará a todos; esto nos debe de llevar al compromiso de cuidar y proteger a la naturaleza, a actuar con solidaridad, fraternidad y subsidiariedad, sobre todo, con los más necesitados.

El sistema capitalista -predominante- ha promovido estilos de vida insostenibles con el medio ambiente y con los demás seres vivos, promoviendo el consumo y la ganancia, dando como resultado la depredación del medio ambiente, el agotamiento de los recursos naturales. Esto nos lleva a promover estilos de vida que sean sostenibles con el medio ambiente y que promuevan la solidaridad entre todos.

La mayoría de nuestro pueblo vive sumergido en la desinformación, el fanatismo, víctima de la demagogia, de la persuasión, del pánico y del populismo; causado por la falta de una educación liberadora, que nos vuelva personas con un pensamiento crítico, que sea capaz de discernir, lo falso de lo verdadero, lo justo de lo injusto, el bien del mal etc.

El compromiso de gobernar y de conducir los destinos de una nación no es fácil, se necesita el discernimiento de personas idóneas y competentes, del trabajo en equipo y de la escucha respetuosa de la oposición y de personas que tienen experiencias exitosas en el manejo de la función pública. Un nuevo Gobierno no puede, ni debe, ignorar o desarticular la gestión pasada, debe de conocerla, evaluarla para luego fortalecer lo bueno y cambiar lo que no funciona. En este sentido, se necesita que los distintos órganos del Estado, trabajen en comunión y participación, evitando todo tipo de conducta autoritaria, que violente el Estado de Derecho.

En la mayoría de las democracias liberales -como la nuestra- se rechaza todo tipo de concentración de poder, por eso se estipula la división de poderes, el control y los contrapesos entre los órganos del Estado; sin embargo, cuando un gobierno de izquierda o socialista, llega al poder y toma medidas que afectan a los sistemas de dominación múltiple, se tilda de dictadura, se descalifica mediáticamente, hasta que se saca del poder. Pero cuando un gobierno de derecha, gobierna de forma autoritaria, ignorando la legalidad, los controles constitucionales, los límites del poder, los sectores conservadores de un país, guardan silencio, aplauden tales medidas o se pliegan a ese estilo de gobierno; pareciera que las dictaduras de izquierda son las dañinas y las dictaduras de derecha son permitidas. Son pocos los sectores que han mantenido un pensamiento crítico, contra este estilo de gobierno dictatorial que tenemos, esto nos debe hacer pensar, sobre las razones de este fenómeno, sin duda que el estilo de educación que hemos recibido, ha contribuido a que se carezca de un pensamiento crítico y la mayoría se vuelva sumiso, pasivo, acrítico y cómplice de las graves violaciones a los derechos humanos que se están cometiendo.

El sistema económicamente dominante, promueve o utiliza todo tipo de crisis, ya sea económica, política, social, ambiental etc., Para fortalecerse a costa de los países pobres; sometiéndoles con más endeudamiento, para controlarlos y someterlos. Como siempre serán los sectores más pobres los que serán los más afectados y los que terminen pagando las consecuencias de este caos, que han provocado los sectores dominantes.

En esta crisis se ha visibilizado -nuevamente- la vocación represiva de la Fuerza Armada y de, algunos miembros, de la Policía Nacional Civil, recordándonos las graves violaciones a los derechos humanos que han cometido a lo largo de la historia (fuerzas armadas y cuerpos de seguridad). En este corto tiempo han participado del quebrantamiento del Estado democrático, de sistemáticas violaciones a los derechos humanos etc. Por tal motivo, es necesario repensar, si vale la pena que continúen existiendo este tipo de instituciones, que se han caracterizado, a lo largo de nuestra historia republicana, por la violación sistemática a los derechos humanos.

En este sentido, es necesario, crear otro tipo de policía, que rompa con los graves vicios del pasado y que sea una institución profesional, respetuosa y garante de los derechos humanos. La población que habita en las zonas más pobres y excluidas, son las principales víctimas de estos abusos y violaciones a los derechos humanos; comenta la gente común, “antes de esta crisis éramos víctimas y teníamos temor de los grupos ilegales, hoy tenemos temor y somos víctimas de los grupos legalmente constituidos”.

Ha quedado demostrado la indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos, en cuanto que, cuando está en riesgo un derecho, se limita o se violenta un derecho determinado, en este caso la vida y la salud, hay una afectación inmediata de los demás derechos, como la libertad, el trabajo, la alimentación, en este sentido, se requiere la asesoría idónea, para evitar un planteamiento simplista a la hora de limitar un derecho humano determinado.

Finalmente, la crisis que hemos vivido, ha puesto a prueba todo tipo de instituciones en la sociedad, desde las más simples, como la familia, centros escolares, comunidades locales etc., hasta las más complejas, como es el Estado, empresariado, iglesias, organizaciones sociales etc. Esperamos que esta crisis sea de crecimiento para todos, esto pasa, por purificar todo lo que no funcione, asumir nuevos estilos de vida y crear nuevas estructuras donde el ser humano sea el centro de toda la actividad del Estado.

Los distintos estudios desde las ciencias interdisciplinares, dirán, posteriormente, si fueron pertinentes las medidas impuestas por el Ejecutivo y Legislativo; si la medicina amarga fue peor que la enfermedad, si las personas que conducen los destinos de nuestra nación están a la altura de las circunstancias, es decir, si poseen la idoneidad pertinente para desempeñar un cargo público o estamos a merced del ensayo y del error, como dijo un funcionario de este Gobierno.

*Abogado y defensor de los derechos humanos

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