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Las inolvidables tardes de dibujos animados

Marlon Chicas – El Tecleño Memorioso

Lejos están aquellas tardes en los barrios tecleños, en la que una correría invadió sus calles y avenidas por parte de inquietos infantes en búsqueda de la caja mágica de la que salían dibujos animados que marcaron nuestras vidas.

Esta dura realidad, exponía a muchos de estos niños a curiosear bajo las puertas de alguna casa, en búsqueda de tal aparato, siendo en ocasiones víctimas de malos tratos e insultos por parte de personas insensibles a ello.

En cuanto al origen de los dibujos animados este se remonta a finales del siglo XIX, cuando no existía el cine, las grabadoras o proyectores, que permitieron ver imágenes en movimiento producto de artilugios mecánicos bajo principios ópticos.

De acuerdo con la historia, Émile Reynaud es el padre de la animación e inventor de los dibujos animados, entre 1844 a 1918; en 1928 Walt Disney creó al mítico Mickey Mouse (Ratón Miguelito), entre otras figuras; en 1930 y 1931, respectivamente, Hugh Harman y Rudolf Ising conciben Looney Tunes (locas melodías), y Merrie Melodies (alegres melodías), para Warner Bros; en 1957 William Hanna y Joseph Barbera fundan Hanna – Barbera Productions, Inc.

Por lo anterior, los invito a recordar a aquellos dibujos animados que alegraron nuestras tardes en casa, abordando la nave de los Supersónicos, junto al señor Sonico, Ultra, Lucero, Cometín, Astro, Orbitus y Robotina, así que ajusten su cinturón en este viaje a la imaginación.

Nuestra travesía comienza en Piedradura, siendo recibidos por Pedro Picapiedra y su característico “Yaba Daba Doo”, junto a Pablo Mármol, quienes no pierden ocasión de meterse en problemas, siendo salvados por Vilma y Betty, sin obviar a sus pequeñuelos Peables y Bam-Bam y sus simpáticas mascotas Dino y Brincos.

Participando luego en la carrera de los Autos Locos junto a Pierre Nodoyuna y Patán, Penélope Glamour, Pedro Bello, Lucas el granjero y el oso miedoso, el profesor Locovich, Mafio y sus muchachos, Brutus y Listus, Pietro y Rocco Macana, los Tenebrosos, el Barón Hans Fritz, así como el sargento Blast y el soldado Meekly.

El apetito incontrolable de Taz el demonio de Tasmania, jugando en los Alpes Suizos con Heydi, Pedro y el abuelito; visitando al Gallo Claudio y al Perro del corral. Surcando los mares junto a Popeye el marino, Rosario, Coco Liso, el malvado Brutus y el glotón de Pilón.

Visitando el pantano del lagarto Juancho, a los escurridizos Bugs Bunny, Lucas y Porky, al inquieto Pájaro Loco, al oso Yogui y Bubu, entre otros personajes. Llegamos al final del viaje de la imaginación que nos invita a no dejar de lado al niño que llevamos dentro ¡Eeesooo esss todooo amigos!

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Del libro inédito “Un Alma Frente al Espejo”

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