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La ofensiva “Hasta el Tope y Punto” ¡Febe Elizabeth…Vive!Soyapango amaneció “tomado” por la guerrilla del PRTC el domingo 12 de noviembre de 1989

Por: Oscar Martínez

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LA BATALLA DE SOYAPANGO

LA COYUNTURA

“Abril y Mayo del aquel año 89, fueron meses duros. El 15 de abril de 1989 el ejército enemigo realizó un desembarco helitransportado del batallón de Paracaidistas de la Fuerza Aérea en el frente del norte de San Vicente, en la zona del Tortuguero, en Santa Clara, donde asesinaron a heridos de guerra y al personal sanitario incluidas la enfermera francesa Madeleine Legadec, Clelia Concepción Díaz Salazar, hermana de Luis Díaz, María Cristina Hernández (enfermera y operadora de radio),  José Ignacio Isla Casares (médico argentino), y al compañero de Comisión Política Carlos Efraín Gómez, conocido con su nombre de guerra “Juan Antonio Nazzim”, quien fue integrante del Comité Central y de Comité Regional del Frente Paracentral Anastasio Aquíno, y fue quien sustituyó a Humberto Mendoza en el FDR, después de su asesinato con el resto de la dirigencia del FDR.

A finales de mayo del 89, cuando creíamos que todo estaba listo para nuestro aporte en el gran esfuerzo militar, enfrentamos el más duro golpe logístico y humano al caer en manos de la Policía Nacional, luego de la traición de dos integrantes de dirección del Comité Central, la principal bodega de armamento en San Salvador, se perdió el armamento estratégico que armaría modernamente a 500 hombres y mujeres de las las Fuerzas Armadas de Liberación Popular FAR-LP. Ese golpe, trajo consecuencias en pérdidas humanas de muchos compañeros y en la captura y desarticulación de estructuras políticas y militares. Esas consecuencias se vivieron en la ofensiva del 89 cuando Mayra y Ana se encontraron con el enemigo y cuando Ana agarro posición para disparar la ametralladora asignada, no le funcionó, teniendo que salir en guinda con Mayra para no ser presa fácil del fuego enemigo.

En general, había una nueva dinámica social y política, donde el gobierno de Alfredo Cristiani que recién había tomado posesión impulsaba un programa de gobierno con la desregulación y la privatización por delante y con el incremento de la represión, más capturas y más operativos militares. La tensión crecía, el gobierno de Cristiani, militarmente se esforzaba por neutralizar la ofensiva y aumentaba la represión y las capturas. En ese clima se realizó la masacre de los compañeros y compañeras de FENASTRAS, entre ellas la dirigente Febe Elizabeth Velásques, también de la dirigencia de la UNTS, asi como otros sindicalistas entre ellas, la compañera Tatiana Mendoza, hija de Humberto Mendoza, líder del Movimienton de Liberación Popular (MLP) y del Frente Democrático Revolucionario (FDR), asesinado el 27 de noviembre del año 80; La ofensiva, era un “secreto a voces”, un “secreto público”, ya no había dudas de que el Frente preparaba una gran acción militar, lo que no se sabía era su trascendencia y contundencia.

A finales de septiembre, subimos a Guazapa con un aproximado de 10 compañeros, ya el total de la fuerza de las FAR-LP, estaba ahí, los cuadros de la metro y del exterior se incorporaron a la fuerza en Guazapa. En Soyapango también operaría la Resistencia Nacional (RN-FARN) y el Partido Comunista de El Salvador con sus Fuerzas Armadas de Liberación (PCS-FAL), igual en el poniente de San Salvador a Santa Tecla operarían las Fuerzas Populares de Liberación FPL y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Un esfuerzo en el sur (de San Marcos a la Santa Marta y Credisa) donde las RN-FARN y el PCS-FAL operarían. De este esfuerzo nos desligamos en mayo después del golpe logístico y humano, que recibimos por la traición.”

Definida la contraofensiva estratégica y las líneas de ataque se inició todo un esfuerzo por masificar, tensionar el trabajo de calle y radicalizar el trabajo político de las masas, esfuerzo en el que jugaron importante papel muchos compañeros y compañeras como Chico, Juan, Roberto Hilaturas, Chacón, Jorge Calderón, Papabel, Lorenzo, Montesinos, Papalucho, Isabel, Maribel, Balmore, Ana, Alma, Daysi, Héctor Comalapa, Melvin, Gladys Nigth, Zoila Larín, Miguel ACC, Chungo, Luis “el papá del siete”, Gaby, Jaime, Carmen, Hortensia, José Velásquez, Manuel el papá de Alma, la esposa y el papá de Juan, Carmencita “maidemform”, Sara, Ismael y Miguel Cornejo, un viejo luchador de los años setenta y de líder de las Brigadas de Trabajadores del Campo (BTC); y muchos otros compañeros y compañeras que garantizaban el esfuerzo político de masas desde el Comité de Despedidos y Desempleados de El Salvador (CODYDES), la Asociación Comunal Campesina (ACC), el Movimiento Salvadoreño de Cipotes (MSC), el Movimiento Salvadoreño de Mujeres (MSM), la Coordinadora de Repatriados Salvadoreños (CORESA), inclusive el Movimiento, Pan, Tierra, Trabajo y Libertad (MPTL), una instancia unitaria en donde se concentraba la militancia más comprometida y radical de ese periodo de lucha de nuestro partido con las otras organizaciones en donde nos representaba Balmore Arévalo.

El Compañero Andino, junto con Verónica, fueron claves para reactivar el espacio de apoyo para el retorno a Guazapa de las FAR-LP, que se concretó a mediados de 1989. Otros compañeros y compañeras quedarán aún en el anonimato por falta de información y que fueron claves en otras estructuras del trabajo de la metro, del monte y el exterior del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), como el mismo Andino, Sofía, Alcides, Luis, Jorge, Hortensia, Valencia, Gaby, Carmen, Federico, la Petra, Galileo, Jorge,  Gad Omar, compañeras y compañeros internacionalistas como la Chaparra, Mario  Pelón, Chaca, Marcos, Pepe, Alberto el médico, Benito de México (Tiburcio), por citar algunos.

LAS FUERZAS DEL PRTC EN SOYAPANGO

“Por estrategia y capacidad político-militar, el PRTC definió tres direcciones de ataque: la principal a San Salvador-Soyapango; la segunda a la ciudad de Usulután, y la tercera a la carretera Panamericana en San Vicente, entre el kilómetro 51 y el Puente Quebrada Seca: un esfuerzo de más de 600 hombres y mujeres que marchaban bajo la consigna: ¡Si salimos, llegamos, si llegamos nos quedamos y si nos quedamos triunfamos!

Francisco Martínez, un experimentado dirigente sindical, integrante de la Dirección Ejecutiva de la UNTS, y responsable del trabajo del frente político del PRTC, nos relata que desde la estructuración formal del Destacamento Militar “Luis Adalberto Díaz” (DLAD), en el Tercer Congreso en Guerra del PRTC realizado en Guazapa en enero de 1983, como expresión concreta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Liberación Popular (FAR-LP), habían transcurrido seis años, y una vez más se ponía a prueba de fuego, a escala nacional, la capacidad de concentración y desconcentración de las Unidades Militares del PRTC, sus  mandos y a toda la fuerza  guerrillera, las  milicias, junto con la reserva, de cara a la participación en una de las batallas más decisivas de la guerra salvadoreña.”.

Salimos del campamento en Guazapa donde estaban concentradas las fuerzas del PRTC como a las 5 de la tarde del 10 de noviembre, entiendo que junto con los compas de las FAL; frente que por alguna razón a mediados de los años 80 el PRTC había retirado todas sus fuerzas militares, excepto las bases sociales en la población que habitaba la zona baja del cerro en su zona norte; antes de salir, en la formación el Comandante Rogelio Martínez se echó un discurso sobre la importancia y la necesidad política de ese esfuerzo militar, del porqué se le iba a denominar ofensiva “hasta el tope”, mientras el Comandante Camilo Turcios habló sobre la táctica militar a utilizar, que era de carácter envolvente, que consistía en dos o tres anillos concéntricos alrededor de la capital que se irían cerrando poco a poco; quizá lo decía a nivel de diseño general del esfuerzo del FMLN en su conjunto, porque en la práctica como se describe más adelante, en mi opinión, dice Alcides “resultó de otro modo”.

Nos detuvimos varias veces, era impresionante y moralizador observar nuestra movilización que duró toda la noche desde el cerro de Guazapa hasta Soyapango… fue una de mostración de capacidad y disciplina.

Alcides, aún impresionado, nos revela que personalmente nunca había visto tantos guerrilleros juntos. Era una columna de dimensiones históricas que creo nunca se repetirá en nuestro país, por eso pienso que fui privilegiado de haber participado en el mejor ejército  guerrillero que jamás existió en América Latina. Fue una larga marcha de no sé cuantos miles de combatientes, que recorrió unos 30 kilómetros hasta Soyapango, que salió a las 5 de la tarde de un día y llegó al cantón Calle Real, de Ciudad Delgado, como a las 6 de la mañana del día siguiente, caminando toda la noche, “encolumnados”,  por el monte y a veces por barrancos, cargados, armados, sin dormir toda la noche y sin comer desde que salimos, pero lo mejor que era solo el comienzo, porque al final a lo que veníamos era a pelear, a tomar por “asalto la capital, San Salvador”….todo eso solo fue posible por la alta moral que nos acompañaba.

En palabras del Comandante Elsio Amaya (Luis Corvera) “ese día 10 de Noviembre de 1989, a eso de la 1 p.m. iniciamos la marcha de los campamentos de Guazapa, del Cañalito, el Naranjalito, las lajitas y otros hacia la ofensiva al tope y punto, llegamos a eso de las  4 a.m. al sector San Lauriano y a campamos por Los Pinos, para el día 11, a las 5 p.m. marchamos de ese lugar, por la arenera, entrando a Soya pango, iniciamos los primeros combates a eso de las 8:15 pm”.

La forma pedagógica de Alcides se expresa en su relato: Tratar de precisar la estructura de las fuerzas del PRTC en Soyapango y su columna vertebral, es importante como dato histórico, por lo que es necesario tratar de detallarlo no sin advertir el riesgo de imprecisiones; sin embargo, nadie más lo podría escribir si no los combatientes del PRTC que estuvimos allí.

La “dirección política-militar”, o sea “el mando”, de esa dirección de ataque, lo conformaron:

a) El Comandante Rogelio Martínez, en las coordinación estratégica, con las otras fuerzas del FMLN en las otras direcciones de ataque, y con el exterior;

b) El Comandante Miguel Mendoza, coordinando la fuerza insurreccional y de apoyo logístico territorial, con Verónica, Andino y Porfirio (Chico Martínez), y otros cuadros del campo: el Tico, Robin, El Chele Emilio, el Negro Vladimir,

c) El Comandante Camilo Turcios, dirigiendo la fuerza militar con dos batallones,

• El primer batallón al mando del Comandante Elsio Amaya, proveniente del norte de San Vicente, con tres jefes  de columna: Plutarco, Saúl, e Ismael al mando de la columna de fuerzas especiales compuesta de cuatro pelotones, todos con sus respectivos jefes;

• El otro batallón al mando del Comandante Raúl Rodas, proveniente del norte del departamento de Usulután y del norte de San Miguel, con tres jefes de columna: Américo, Marvin y El Tigre, con sus respectivos jefes de pelotón.

En las otras dos direcciones que le correspondía al PRTC estaban:

• Los Comandantes Manuel Hernández y Wilber Mendoza en Usulután (cayo en combate).

• El Comandante Elmer Guzmán, en la carretera Panamericana en San Vicente (del kilómetro 51 al puente Cuscatlán)

• Los Comandantes Roberto Roca y José Juan Obregón, en Managua, Nicaragua,

• Los Comandantes Venancio Salvatierra y Nidia Díaz, en México, ambos representantes de la Comisión Política Diplomatica del FMLN.

LOS COMBATES

Con su memoria fotográfica, el responsable del trabajo de  la metro, Francisco Martínez, pormenoriza: “Entramos por la zona donde actualmente es la Ciudadela Don Bosco y colonias contiguas, pasando por Prados de Venecia III, II y I, en ese orden, hasta la zona del mercado de Soyapango por el callejón de una venta de zapatos averiados de la ADOC, cerca de la defensa civil, controlando esa zona desde la Villa de Jesús hasta la Coruña II y Unicentro al oriente, y hasta Las Margaritas en el norte, con los dos batallones operando en paralelo, esto permitió tomar el control de todo el cuadrante norponiente de la zona urbana de Soyapango, tomando como ejes la calle a Tonacatepeque (de sur a norte) y la Calle Agua Caliente (de oriente a poniente), donde el enemigo estableció la línea de fuego. Esta primera incursión duró exactamente desde las 8 de la noche del sábado 11, hasta la medianoche del miércoles 15 de noviembre del año 89-

Las columnas del PRTC, a eso de las 8 de la noche ya habían abierto combates en la zona del antiguo punto de buses de la 41-C, en Prados de Venecia, con una posición de los “parachutes” en la Escuela de Prados de Venecia, que fue literalmente barrida. El pelotón donde yo venía, nos explica Alcides, era dirigido por Alirio y era parte de la columna al mando de Plutarco en el batallón del Comandante Elsio Amaya. Bajamos corriendo al punto de la 41-C y subimos por la calle donde actualmente sube el bus de la ruta 41-D (Avenida Venecia y 1ª. avenida norte de Soyapango) luego escalamos por los muros y pasajes de la colonia La Floresta hasta llegar atrás, o sea, el costado norte del mercado de Soyapango; estuvimos en una trinchera que hicimos temprano de la noche del sábado 11 a media calle, frente a la entrada del parqueo del Mercado de Soyapango y de la Comunidad Villa de Jesús y un árbol grande que creo que era una Ceiba; en esa trinchera estuvimos con Roberto Ruiz, compañero que había venido de Nicaragua a incorporarse a la ofensiva, que luego supe que quedó desaparecido, y otro compita que no recuerdo el nombre, todos bajo la dirección de Rogelio, un muchacho de las fuerzas especiales que de seguro no pasaba de los 18 años de edad, era el jefe de nuestra escuadra.

Alcides narra algunos momentos de esa primera incursión: a) El primer combate fuerte que se tuvo fue donde murió el compañero Américo, uno de los jefes de columna del batallón del Comandante Raúl Rodas, quien había tomado la posición en el cerrito de la Coruña, donde está un tanque de la ANDA, muy temprano de aquella histórica noche, cayendo abatido por el fuego artillero de un helicóptero, convirtiéndose así en la primera baja mortal que derramó sangre del PRTC en Soyapango. Desde nuestra trinchera veíamos cómo ametrallaban y roqueteaban en las primera horas de la noche el cerrito de la Coruña, pues nos quedaba enfrente, ya que en la noche se distingue bien la línea de balas como brasas fogosas o luces encendidas que van una tras la otra; así como la respuesta “tiro a tiro” de los compas hacia arriba tratando de pegarle a los helicópteros, tratando de resistir y mantener heroicamente la posición ante la embestida enemiga; en ese momento no sabíamos que el cerrito había sido tomado por el pelotón de Américo, fue hasta medianoche que llegó alguien de las fuerzas especiales (Lenin o Machetillo) a informamos que había caído el “finado” Américo.

También veíamos un avión que hace un rugido como el de un buey (el C-47) cuando ametrallaba las posiciones más abajo de la zona controlada hasta ese momento, lanzando bengalas que iluminaban por varios minutos aquella zona de combate.

b) Desde esa trinchera estuvimos saliendo toda la noche de ese 11 de noviembre a realizar exploraciones a los pasajes cercanos o a cavar más trincheras con otras escuadras en medio de las casas de la colonia la Floresta; en la noche quedó claro que la zona desde la calle Agua Caliente en  Soyapango hasta lo que hoy es Las Margaritas estaba limpia de enemigo y que la línea de fuego era la calle roosvelt-agua caliente, y además que tenían subido a un francotirador en el campanario de la iglesia; asimismo que estábamos peleando contra la Policía de Hacienda al poniente y los paracaidistas al oriente; por tanto, todos nuestros compas estábamos regados en todas esas colonias a una cuadra de la alcaldía, estábamos casi pegados con el enemigo. Un planteamiento que deberíamos de pegarnos a la cintura del enemigo para evitar bajas, que siempre reiteraba el comandante Roberto Roca, de la Comandancia General del FMLN, en su calidad de Secretario General del PRTC y Comandante en Jefe de las FAR-LP. Bajo el principio que “el partido manda al fusil”.

Alcides, que estuvo en la primera línea de fuego y cubierto de polvo o particulas de tierra a causa de la guerra área y recios combates, pareciera que anduvo una libreta de apuntes, algo asi como “el diario del Ché en Bolivia”; pero todo al contrario era un buen observador que cuando podía platicaba durante largo rato con la gente, asi como lo hizo con una señora que vivía allí para preguntarle si tenía noticias de otras zonas, pero dijo que no sabía, me preguntaba por mi familia, mi origen, nuestros objetivos, etc. Esta gente civil salió de la zona el domingo 12 por la tarde. Allí amanecimos el 12 de noviembre en la colonia Floresta. El domingo 12 de noviembre de 1989, Soyapango amaneció “tomado” por la guerrilla del PRTC; nosotros nos movilizábamos libremente a plena luz del día y esos nos permitió entrar en contacto directo y platicar con mucha gente que entraba y salía de la zona a realizar sus compras del día domingo.

c) A media mañana del domingo 12 de noviembre por la calle donde teníamos la trinchera, llegó el compañero William (Iván Rodríguez) con un veterano combatiente de San Vicente (no recuerdo el nombre ahora) que era el jefe del pelotón y me preguntó cómo estaba más adelante, es decir, más cerca de la calle donde está la fábrica INCO, les comenté la situación operativa de ese sector y siguieron porque andaban buscando a alguién; al ratito se oyó una ráfaga y venía Willliam de regreso con el fusil del compañero quien traía un brazo sangrando porque lo había herido un francotirador; más temprano había matado casi frente a nosotros a un “bolito” consuetudinario que se cruzó por allí en medio de la calle donde estábamos; ese loco le disparaba a todo lo que se movía. Bueno como en su entrenamiento militar los gringos les decían que el enemigo estaba adentro y que ese enemigo “era el pueblo”.

d) Antes del mediodía de ese día 12 de noviembre habíamos salido a tratar de cubrir un flanco que daba a la Villa de Jesús, cubiertos solo en una pequeña trinchera de ladrillos y piedras cuando de repente apareció una avioneta (la “avispa”) ametrallando la calle donde teníamos la trinchera, a pesar de que le disparábamos para mantenerla lo más alto posible, se iba y regresaba, pues ya nos había ubicado; solo sentíamos el golpe de los surcos de balas que iban y venían. Temprano de la noche, el día todavía estaba algo claro, empezaron los helicópteros a tirar “rockets” sobre la zona, cerca de la trinchera de nosotros, nos cayó uno que nos hizo rebotar adentro de ella, a veces nos caía tierra adentro de la trinchera, de la misma que habíamos sacado; recuerdo que a partir de allí Roberto Ruiz empezó a manejar que era necesario salir de la trinchera y buscar cobertura en las casas pues íbamos a ser blancos fáciles, lo cual era una valoración correcta, y para ello salió de la trinchera hacia una champa cercana que ya estaba deshabitada para luego buscar cómo moverse a una casa, y no había terminado de agacharse al pié de la misma cuando solo le voló el polvo de la bala de un francotirador que casi lo atraviesa por las costillas, inmediatamente se tiró de regresó en la trinchera. Nos tenía alineados el francotirador que estaba en el campanario de la iglesia San Antonio. Entonces, fui totalmente consciente que aquella no solo era una lucha contra la muerte, también debía ser una lucha por la vida. Las bombas de 500 libras que son muestras de la magnitud de la guerra en Soyapango y esa “avispita” estuvo en las pesadillas que no dejaba dormir a Roberto como parte de su strees por trauma de guerra.

e) Por lo anterior, temprano de la noche de ese domingo 12, nos movimos más cerca de la INCO, donde nos dimos un tiempo y un espacio fuera de peligro para contar las anécdotas; allí me encontré con todos los “bichos” de las fuerzas especiales, de los que me acuerdo de Milton el chucho, Lenin, Walter el Viejito, Machetillo, Moisesito, la Nora,  Horacio, y otros; pregunté por Camilo (Quique) y nadie lo había visto; por Pedro (Cecilio, un compa del CODYDES, que subió con nosotros y estuvimos juntos en el cerro), y Milton me dijo que “a saber que se ha hecho, a ese maldito le vale verga” y se puso a reír; en realidad andaban excitados porque andaban preparando un golpe de mano a la Policía de Hacienda (PH) allí por la alcaldía, ya los tenían marcados; entonces, me di cuenta que eran las fuerzas especiales los que estaban en la zona. Mas nochecita se oyó el estruendo y el combate del golpe de mano de esos bichos; era un infierno de balas que jamás lo he vuelto a oír. Después contaron que los PH lloraban de dolor. Fue hasta ese día en la noche que logré dormir un rato pues nos quedamos en una casa de dos plantas frente a la fábrica INCO, que todavía existe allí con la misma infraestructura; en la INCO estaba el mando del PRTC.

f) El ametrallamiento y roqueteo aéreo que había comenzado desde el domingo 12 a media mañana, se volvió masivo e indiscriminado en toda la zona de la INCO el día lunes 13 de noviembre, en horas de la mañana, y se complementó con el aparecimiento de los temidos aviones A-37 que empezaron a lanzar bombas en puntos específicos a plena luz del día y en la noche luces de bengala; dicha zona abarcaba las colonias Villa de Jesús, La Floresta, Mercado de Soyapango, San Carlos, San Isidro, Coruña 1, Prados de Venecia 1 y Castillo, lo cual consta en el éxodo de población civil que se ve en esta fotografía.

Tal como dice el texto de la fotografía de Diario el Mundo, los enfrentamientos eran cruentos a una cuadra de la Iglesia San Antonio de Soyapango, donde el toque de queda era las 24 horas, es decir, nadie podía andar en la calle ni en el día.

La imágenes siguientes, tomadas de la película “La Batalla del Volcán” reflejan los efectos materiales y humanos de los bombardeos aéreos indiscriminados en el sector de la Defensa Civil de Soyapango, que se ubicaba entre lo que se conoce como “El Triángulo” y el lugar conocido todavía como “La Pila Seca”.

g) Todo el día 13 de noviembre permanecimos al costado poniente de la fábrica INCO, ahí fui testigo de la muerte de varios “chompipes” que estaban en el patio de una casa donde cayó un rocketazo; en la noche literalmente nos “hartamos” de sorbete en una tienda que estaba frente a la casa de dos plantas. Teníamos tres noches (las del 10, 11 y 12 de noviembre) de no comer casi nada, comí tanto que me “empache” y durante muchos años no pude ni siquiera ver un sorbete porque me daba náuseas.

g) Toda la noche se oían las ráfagas de fusil y de morteros de cañón 90, los “noventazos” que los cuilios y el francotirador apostado en la iglesia disparaban desde la línea de fuego para abajo; una bala le rozó el cuello a Moisesito, según contaron el día siguiente, pues andaba un pañuelo amarrado al cuello, todo por estar cruzando muy frecuentemente la calle donde estábamos, hacia la tienda de los sorbetes. Debido al riesgo que significaba el francotirador, antes del primer repliegue se tomó la decisión de neutralizarlo con un disparo de RPG-7 que destruyó el campanario, realizado por el “cohetero” del pelotón a tempranas horas de la noche y desde una posición bastante incómoda y encerrada en la parte de atrás del mercado, por lo que salió totalmente mareado el compa por el estruendo.

La fotografía siguiente tomada por un periodista español el 20 de noviembre de 1989 ilustra perfectamente la brutalidad de la ofensiva en Soyapango, así como la superación de los límites de lo humano por parte de los paracaidistas de la Fuerza Aérea…es en la calle principal de la Colonia Suyapa que conecta la colonia Guadalupe con el Reparto Guadalupe; seguramente estos compas eran de la Resistencia Nacional (RN) pues ellos estuvieron en esa zona en esa fecha.

Francisco Martínez quien fuera responsable del Frente Político del PRTC y conducía el trabajo de las organizaciones populares, dice “la noche (del 14 de noviembre), las FAL-PCS se retiraron de Soyapango, los combates arreciaron y en la mañana del 15 de noviembre el comandante Rogelio Martínez buscó coordinar maniobras ofensivas con el comandante Chano Guevara de la RN, pero este le informó que estaban en la zona del Tránsito (En Tonacatepeque), reagrupándose. Solo habían quedado unidades dispersas de la RN resistiendo heroicamente en la colonia Guadalupe, los Conacastes, y en el sur en Ciudad Credisa donde los camaradas de las FAL-PCS no se incorporaron al esfuerzo de la Santa Marta como estaba planificado.

La RN no pudo concretar el ataque con morteros a la fuerza aérea, desde el cerro San Jacinto. El 15 de Noviembre fue sensible la contraofensiva del ejército, nos sacaron de la Villa de Jesús, nos fuimos reagrupando en la zona de la Coruña II y Prados de Venecia hacia la fábrica INCO, las fuerzas del ejército de la dictadura bombardearon y ametrallaron la fábrica INCO, para evitar que la población continuara el desfile con sillones, camas y sofás. En la noche, en medio de los combates nos movimos a la Colonia Las Flores, trasladamos nuestros heridos a casas de familias, a quienes les pedimos que buscaran a la Cruz Roja y cuidaran de nuestros compañeros como sus familiares; ahí amanecimos el 16 de noviembre, día del cobarde asesinato de los padres Jesuitas y sus colaboradoras. Eran las 7 de la mañana o antes, estábamos con un grupo de combatientes en una casa de esquina frente a lo que era la Fábrica de Lejías Oliva, cuando en la voz oficial del FMLN, radio Venceremos, estaban confirmando la noticia del asesinato de los padres Jesuitas. En momentos en que los comandos de la Fuerza Aérea, chocaban con los compañeros de avanzada que estaban en la fábrica INCO, se oía el traqueteo intenso de las metrallas enemigas y el tiro a tiro de los compas… Unos reporteros de TELEDOS llegaron a entrevistar al comandante Rogelio Martínez. Me ordenaron, cubrirme el rostro, no hay que olvidar que era un cuadro público, pero el periodista me conoció y me saludó, pero no grabó. El día 16 de noviembre fue de resistencia en las posiciones: por un lado nos presionaban los comandos del batallón de paracaidistas de la Fuerza Aérea y por otro el Batallón Soriano de la Policía de Hacienda, nos habían abierto y partido en dos las posiciones, se coordinó y en la oscuridad de la noche del 16 iniciamos un repliegue táctico a la periferia de Soyapango, en la zona del Cortés.

Alcides nos explica que durante el primer repliegue hasta la zona rural (El Cortéz); se encontró a una compañera con quien habían trabajado en la Sociedad de Estudiantes de Psicología (SEPS), en la Univesidad de El Salvador UES, y se había incorporado con las FAL –una fuerza que se había quedado en Soyapango, quien inmediatamente me preguntó porque andaba “bién chuco”; en realidad yo andaba todo revolcado de lodo y tierra por andar arrastrándome en el suelo abriendo trincheras y escapando del enemigo cerca de la línea de fuego, y para variar con el pelo de color amarillo que traje de Guatemala. Allí también me enteré por medio de unos profesores de ANDES 21 DE JUNIO (Lilian Coto y Dagoberto Cuéllar) que Roxana estaba capturada, y que ellos lo habían denunciado públicamente como gremio magisterial. Moralmente fue un golpe tremendo. Durante el día del repliegue, cuando estábamos dormidos, desertó Rogelio, nuestro jefe de escuadra…pero dejo el fusil… yo personalmente se lo entregué a Alirio, pues lo hallé en medio del monte, cerca de donde habíamos dormido. Esa información fuera de contexto lo escuchó Oscar y de inmediato le explxiono en el cerebro bajándole la moral, al tiempo que pensó en su interior “que tan yuca está la situación que el comandante desertó” empeorando su baja moral con la caída del muro de Berlin que puso en agenda publica “la caída del Socialismo Real”. No obstante el Comandante Rogelio Martínez seguía al mando en las coordinación estratégica, con las otras fuerzas del FMLN en las otras direcciones de ataque, y con el exterior, y quien había desertado era otro compa, ¡que alivio sintió Oscar, que el comandante siguiera al frente de la última batalla del siglo XX y de la Guerra Fría.

Durante ese repliegue, sigue relatando Alcides, también me encontré a Rosibel, nuestra amiga de muchos años de Cojutepeque y de la UES, que se había incorporado en Soyapango, con el personal de las FAL-PCS; la encontré cuando ella iba saliendo del monte, y yo iba entrando con Chico Martínez de traer un abasto de una casa cercana a donde estábamos; solo nos saludamos, nos preguntamos como estábamos y seguimos cada quien en su rumbo, pues llevábamos un saco cada uno en la espalda; cuando llegamos al lugar donde estábamos concentrados recuerdo que comenzó una gran balacera que nos hizo dejar abandonada uno de los sacos y dispersarnos para desplazarnos a otro lugar. Recuerdo también que allí tuve que deshacerme de la única camisa oscura que andaba pues se derramó una lata de aceite para cocinar que llevaba en mi saco y me “embadurné” toda la espalda con un olor fétido (hediondo) que quizá por el sol se hizo insoportable, más el sudor humano pues eran horas del mediodía.

Francisco Martínez, que despues de la ofensiva pasa a formar parte de la Comisión Política del PRTC, dice …en la zona del Cortés nos reagrupamos, se revisó la estructura y en la noche del 18 de noviembre regresamos a Soyapango, entramos por la vieja calle a Tonacatepeque, se desalojaron las posiciones enemigas, retomamos la fábrica INCO y nos desplegamos en un dinámico movimiento de fuerzas por la colonia Las Flores y la Quiroz. Nos mantuvimos ahí hasta el 21 de noviembre; recuerdo que en una casa de retiro de la Iglesia, de Monseñor Rivera y Damas, había unos venados y unos gansos, fueron un gran banquete para la tropa, junto con unos fusiles 22 que pasaron a ser parte del armamento popular. Desde el 20 de noviembre, se dieron fuertes combates con el Batallón Soriano. El 21, nuestros compañeros en un exceso de confianza por el control de la posición por tres días, iniciaron el día jugando fútbol en el predio de una casa en la Quiroz; como a las 9 de la mañana, el enemigo inició un ataque con morteros, a posiciones guerrilleras, la población civil inició la huida, un mortero hace impacto en la casa donde los compañeros jugaban futbol, ahí se había instalado la fábrica de explosivos, en la explosión cayeron abatidos Lenin, Juancito y otros tres compañeros. En medio de ese bombardeo, un mortero cayó en una casa por donde nos desplazábamos con el comandandante Miguel Mendoza, una pared se nos vino encima; pero el techo de lámina cayó antes, eso evitó que la pared nos matara. En la calle, Verónica gritaba que ayudaran a Lenin, que luchando por su vida se arrastraba desangrándose por la acera.

En la noche, antes de retirarnos a la periferia, junto con Victor (el chavalo), nos tocó cavar la tumba donde enterramos los restos de nuestros compañeros. Fueron exhumados posteriormente, por el Centro de Derechos Humanos Madeleine Lagadec.

Estando en la colonia Quiróz, sigue relatando Alcides, nos encontramos a todos los compas milicianos del CODYDES y de otros organismos de masas, que se habían incorporado en las casas de seguridad en la colonia La Coruña: la Maira, Héctor Comalapa y su compañera de vida Alma, nuestro querido Papabel un señor de sesenta y tantos años en esa época, quien bromeaba que  no podía con el “YKK” que le habían dado y que mejor lo regresó por un fusil checo que cargaba, Tony Chacón, Bombín, Roberto Orellana. Durante el repliegue en el Cortéz, también nos encontramos con Camilo (El Tío), quien venía en otro pelotón el día 11 de noviembre y me contó la forma en que logró llegar a Soyapango luego de haberse perdido de la columna en el trayecto de San Laureano a Soyapango el día 10 de noviembre temprano de la noche en que inició la ofensiva, por lo cual terminó en la fuerza insurreccional, porque se adelantó tomando a punta de fusil un bus con su motorista de la 19 en el punto de buses de Plan del Pino quien lo llevó hasta La Coruña, donde se encontró como a las 8 de la noche con Chico Martínez que había salido a hacer un chequeo en las afueras de una casa donde había un “casamiento” como punto de concentración de algunas fuerzas urbanas, allí se comieron unas pupusas frente de la casa de la boda de Ana y Bombin, y él se regresó a buscar su fusil y a incorporarse a las columnas que ya habían ingresado.

Con el Tío entramos en la misma columna en la segunda incursión y estuvimos en la colonia Las Flores y la Quiróz, donde uno de esos días, recuerda Alcides, logró bañarse en la noche con el agua sucia de un barril en una casa abandonada; la principal anécdota que recuerdo es cuando nos persiguió un helicóptero en la Quiróz, que casi nos mata, si no es que nos fuimos a la  misma trinchera donde estaba cubierto el Comandante Camilo Turcios y su radista, en el solar de una casa que después dijeron que era de Monseñor Rivera y Damas. También recuerdo que anduvimos caminado por la calle principal de la Quiróz con el Comandante Plutarco, no sé en qué misión andaba; pero me pidió que me fuera con él hasta la colonia Las Flores; en el camino vimos muchas casas muy destruidas y topadas de colchones hasta el techo.

Chico Martínez nos sigue explicando, en nuestra retirada, la noche del 21, el día en que los compañeros de las FPL y del ERP incursionaron a la Escalón y tomaron control del Hotel Sheraton, nos concentramos de nuevo en El Cortés, hacia Plan del Pino, esperando por órdenes para una nueva incursión, de hecho para asegurar nuestra posición de repliegue, se mantuvo una incursión el 22, esa incursión nos dejó las bajas de Delmy (hija de Sofía) y nuevos heridos como Saúl y el Lobo.

Nos movimos más hacia Plan del Pino y Calle Real, asentamos la fuerza y desplegamos un radio de defensa, el cansancio por desgaste, por estrés de los combates hacía mella en la gente, “los triquinais”, como le decían a los de la metro, empezaron a abandonar las filas. Se tomó la decisión de replegar la tropa a Tonaca, se dejó una posición avanzada con Camilo Turcios al mando, para mantener presencia e incursiones de desgaste con unidades de guerrilla. Con la comandante Judith nos tocó asegurar la logística de soporte, ahí fue clave el apoyo de la población y el trabajo de masas que habíamos realizado en las previas. Esperamos ahí, en espera de la siguiente hola, hasta el 8 de diciembre, en que se nos ordenó retirarnos a la retaguardia estratégica en Guazapa. En nuestro retiro, nuevamente en un exceso de confianza, antes de cruzar el río las cañas, hicimos una parada en la bajada, oímos combates cerca, se nos informó que compañeros de la RN atacaban San José Guayabal, varios empezamos a fumar relajados, confiados; de pronto se ordena avanzar, cruzamos el río en la playita había una grada de arena ahí se empezaron a sentar varios, de repente, se abrió la balacera y el desparpajo nuestro, en el momento la comandante Judith y Edith (Yolanda Santos), caen abatidas, iban delante de mí; Victor explota un explosivo en el aire que nos deja aturdidos, regreso donde la comandante Judith que en su agonía, me pide que las saque, a ella y a Edith de la zona, las sacamos a un espacio del río como a 30 metros de la orilla, me pide que le dé su pistola y agua; me ordena “sacá a los compas de acá, dejáme”. Camilo y el chele Emilio, se nos pierden en la refriega, aparecerán luego en Guazapa una semana después; con Victor, nos quedamos al frente de la columna, eran compañeros de seguridad el viejo Porfi, la Carolina radista estratégica, los heridos Lobo y otros compañeros de fuerza no combatiente, nos regresamos a la zona del Pino en Soyapango y permanecimos el día ahí. Oímos el desembarco de un helicóptero en la zona donde quedó Judith y Edith. Con Victor, cruzamos hacia Apopa, por las aguas del río para evitar la bulla de los perros, hasta que por radio nos contestaron los compañeros que estaban en Las Flores. Dimos el parte y se ordenó a un equipo de expansión, regresar a la zona para revisar que no haya quedado nadie y buscar a Camilo y al chele Emilio. El 14 o 15 de diciembre, se nos ordena avanzar más hacia el cerro……la ofensiva había terminado para el PRTC. Subimos del Cantón El Tránsito por Piedra Labrada hacia el cerro de Guazapa”.

Las bajas mortales del PRTC

Compañeros y compañeras combatientes del PRTC que dieron su vida durante la ofensiva en Soyapango, que se ha logrado establecer hasta la fecha, a través de diversas fuentes; sin embargo es necesario decir que con el tiempo podrán documentarse otros casos que ahora no conocemos:

a) Américo, jefe de columna, caído en el cerrito de Prados de Venecia I y La Coruña II, donde está el tanque de la ANDA, a quien no se le pudo enterrar; fue la primera baja muy temprano de la noche del 11 de noviembre;

b) Rigo, francotirador de la unidad de El Tigre, quién cayó en la comunidad Villa de Jesús, frente a la Defensa Civil de Soyapango, exhumado en el año 2000 y llevado al cementerio de Santa Clara;

c) Cinco compañeros de las fuerzas especiales: Cheyito, Machetillo, Gerberito, Dinora (Yolanda Acosta), y Yanira, caídos en los combates sostenidos en la  Colonia La Floresta, contiguo a la fabrica INCO, los días 15 y 16 de noviembre, a quienes no se les pudo enterrar;

d) Cinco compas impactados por un mortero en la colonia Quiróz: Oscar Basilio Mira Hernández (Juancito), Santos José Abarca Iraheta (Aparicio), José Adilso Rodas, Xiomara Navarrete y Candelario de Jesús Rivas, quienes fueron exhumados en 1995 y sus restos llevados al cementerio de Santa Clara;

e) Delmy (Norma Guadalupe Marroquín), radista de la columna de Saúl, caída en la colonia San Carlos, a quien no se le pudo enterrar;

f) Tres compañeros de la unidad de El Tigre, emboscados en la colonia Panamá, atrás de la fábrica INSA sobre la calle a Tonacatepeque: Leonor Arias Arias (Liseth), José Arnoldo Alfaro Martínez y José Adelio Constanza, exhumados en el año 2000 y ahora descansan en el cementerio de Santa Clara;

g) Roquito y dos compañeros más sin identificar, que quedaron heridos en la  Panamá y luego desaparecidos;

h) Comandante Judith (Milagro Alvarado), integrante del Comité Central del PRTC y jefe de columna de la fuerza insurreccional, caída en la emboscada del Río Las Cañas, a quien no se le pudo enterrar;

i) Yolanda Edith Santos, del CODYDES, caída en la emboscada enemiga en el Río Las Cañas, a quien no se le pudo enterrar;

j) Gloria Daysi Jaime Alonso, del CODYDES-COFEDYDES y MSM, caída en el cantón Piedra Labrada, capturada, tortura y asesinada de forma salvaje quedando desaparecida;

k) Roberto Ruiz, compañero que se incorporó desde el exterior, que quedó desapar ecido;

l) Un compañero de Abastos, sin identificar, que quedó desaparecido.

En total 24 bajas mortales, héroes y heroínas combatientes del PRTC que regaron con su sangre generosa las colonias populares de Soyapango. Quedamos pendiente con la lista de compañeras y compañeros lisiados de guerra, como Santiago, Filadelfo, Lenin…

ALCANCE HISTÓRICO DE LOS COMBATES EN SOYAPANGO

Una investigación bibliografica, testimonial; la sistematización de información e interpretacion de los acontecimientos realizada por Alcides nos permite conocer sus hallazgos:

Vistos en conjunto, los combates en Soyapango durante la ofensiva “al tope” constituyeron una verdadera BATALLA MILITAR con todas sus reglas, por sus veinte días de duración, por el territorio ocupado donde hubo situaciones y combates muy significativos, el número de bajas propias o las ocasionadas al enemigo, por la intensidad del fuego, por los medios utilizados, por la duración del combate, por los medios recuperados, nos permite concluir que es necesario dimensionarlo así, pues las principales características de esa “batalla de Soyapango” se pueden sintetizar de la siguiente manera:

a) La capacidad que se tuvo de “concentrar” casi todas las fuerzas, como en los años 82-83, después de años de estar “desconcentradas”,

b) Se controló todo el cuadrante norponiente de Soyapango, es decir, un espacio geográfico de aproximadamente 10 kilómetros cuadrados, pero densamente poblado,

c) Hubo dos bombardeos masivos y demoledores a zonas completas muy pobladas: el 15 de noviembre en la zona de la Villa de Jesús-Fabrica INCO, y 21 de noviembre a las colonias Quiróz-Las Flores,

d) Los medios de guerra utilizados por el enemigo fueron de todo tipo, incluyendo los aéreos en áreas urbanas en donde bombardearon con bombas de 500 libras por ordenes del Alto Mando de la FAES.

e) En conjunto en esa batalla, el PRTC tuvo más de 25 bajas mortales, más los heridos, ya que no fueron combates aislados e independientes de sus objetivos estratégicos; a eso se agrega el hecho de que entre las bajas hubo dos muy significativas: un jefe de columna (Américo) al inicio de la batalla, y una integrante del Comité Central (comandante Judith) al final de la misma.

f) Al revisar los combates propiamente dichos, se comprueba que la batalla se desarrollo en 3 incursiones y 3 repliegues, correspondientes a tres momentos políticos y coyunturas militares específicas y diferentes:

Del 11 al 16 de noviembre: cuyas características principales fueron la demostración de fuerza, rapidez y capacidad de la guerrilla, teniendo como principal indicador la toma de la fábrica INCO y la instalación allí del puesto de mando, a una cuadra de la línea de fuego, así como la demostración criminal del régimen expresado en su decisión de bombardear indiscriminadamente a la población civil urbana y asesinar a los jesuitas,

Del 18 al 22 de noviembre: con el asesinato de los sacerdotes jesuitas como antecedente, su principal balance fue que puso en evidencia el equilibrio de las fuerzas militares, revirtiendo el desequilibrio inicial favorable, que la guerrilla había logrado en el primer momento, aunque la guerra se mantuvo en las zonas populares, expresado en la consolidación de las posiciones en el terreno aunque sin población, por lo que el arma principal del ejército fue el terror de los medios aéreos,

El 23 de noviembre en adelante: se caracterizó principalmente por el giro político militar que significó la incursión de las demás fuerzas a la zona poniente de la capital, sacando la guerra de las zonas populares para llevarla a las zonas residenciales de la época, donde el principal evento fue la toma del Hotel Sheraton en la colonia Escalón; en el caso del PRTC esto se expresó en el acompañamiento con incursiones puntuales a Soyapango, tratando de atraer fuerzas o amarrarlas a la zona oriente de San Salvador,

g) El principal combate inicial que consistió en la toma del cerrito de La Coruña, tuvo un significado histórico por las razones siguientes:

Era estratégico para el control de la zona pues está enfrente de la defensa civil, casi en el centro de la ciudad de Soyapango,

Fue indicador de la profundidad de la incursión a la que se llegó en la primera hora de haber comenzado la ofensiva,

Esclareció de primas a primeras a todo el FMLN, la disposición del enemigo para utilizar todos los medios aéreos que tenía a su alcance, pues ese cerrito fue ametrallado, roqueteado, y bombardeado, desde el aire, desde el primer momento de la ofensiva,

Fue moralizador para todos los combatientes pues allí cayó Américo un jefe de columna, lo cual indicaba la calidad, la disposición, el heroísmo y el ejemplo de los jefes de las unidades militares del PRTC, para quienes “la revolución o la muerte”, no era solo una consigna,

h) El planteamiento táctico utilizado, que se puede denominar “la táctica de los batallones operando en paralelo”, se puede describir como una maniobra ofensiva rápida para penetrar el dispositivo enemigo hasta su retaguardia en una zona urbana densamente poblada, con una estructura básica y sencilla, pero sin descuidar la propia retaguardia; lo cual implicó “arrasar” las posiciones enemigas que estaban en el camino. Desde el punto de vista de la guerra de guerrillas, esta experiencia es un caso de estudio en la historia militar de la guerrilla en América Latina; por eso para entender la magnitud del esfuerzo y el alcance que tuvo, es  necesario un comentario aparte que se presenta a continuación.

SOBRE EL PLANTEAMIENTO TÁCTICO UTILIZADO

Para describir la táctica utilizada en la Ofensiva por el PRTC en Soyapango es necesario un análisis comparativo con la experiencia de las demás fuerzas en las otras direcciones de ataque, ya que es el elemento que le da calidad a lo que yo llamo la “Batalla de Soyapango”, y hace diferente la participación del PRTC en la ofensiva del 89, respecto de las demás organizaciones; este es un tema que necesita documentarse más, pero con la información que ahora se dispone proporcionada por mandos y combatientes que estuvieron en el terreno, es posible dibujar algunas líneas generales sobre ello. En tal sentido, aquí solo interesa dejar planteado el tema en los términos siguientes: Fue una táctica de unidades militares operando “en paralelo”, como lo dijo el Comandante Raúl Rodas; es decir, no se trataba únicamente de resistir en un punto fijo y poner emboscadas (atacar desde una posición fija a una fuerza en movimiento), o de salir a dar golpes de mano (atacar desde una posición móvil a una fuerza fija), sino una combinación de guerra regular y guerra irregular, una combinación entre guerra de movimientos y guerra de posiciones; luego dividirse, y después volver a concentrarse para volver a arrasar el terreno, y además poner el puesto de mando pegado al enemigo… en la fábrica INCO a una cuadra de la línea de fuego y de la Alcaldía Municipal, que era la misión de las fuerzas especiales de Ismael.

Es decir, que la táctica del PRTC no se limitó a las típicas tácticas de la guerra de guerrillas de operar a base de emboscada o de dar golpe de mano; fue algo así como el regreso a la época de las grandes concentraciones de los años 82, 83, 84 con las que se arrasó zonas enteras en el campo, pero aplicada a lo urbano. A nivel de diseño general de la ofensiva en el Cerro de Guazapa antes de salir en la tarde del día anterior, el Comandante Camilo Turcios habló que la táctica a utilizar era envolvente, que consistía en dos o tres anillos concéntricos alrededor de la capital que se irían cerrando poco a poco.

Lo anterior hizo que en esa ofensiva el PRTC fuera una guerrilla con una estructura simple pero efectiva, convertida en máquina de guerra, como las tácticas militares de los ejércitos de las potencias en la segunda guerra mundial, que en una escala mayor, en poco tiempo tomaban ciudades enteras, aunque el enemigo estuviera preparado esperándolos. El Comandante Raúl Rodas del PRTC e Ismael, jefe de las fuerzas especiales, ambos hermanos, lo dicen y resumen de manera sencilla en una entrevista publicada el 2015 por el periódico COLATINO:

“¿Qué pasó cuando llegan a Los Santos (Soyapango)? Bueno, en la noche inició el combate. En un inicio los dos batallones los tuvimos juntos, pero no revueltos, paralelos. En el transcurso de que el combate iba durando de cuatro a cinco días en adelante, ya nos dividimos un poco, Elsio se tiró al área de Las Margaritas y yo me quedé siempre buscando la ciudadela Don Bosco, ahí por Unicentro, ya cerca de Soyapango.

Posteriormente, ya como a los 8, 9 días de combate nos volvimos a reconcentrar con las fuerzas de Elsio y las fuerzas que yo traía para planificar si continuábamos o hacíamos un repliegue táctico…..La estructura del mando que yo traía en la fuerza se componía de jefes de columna, uno de ellos me lo mataron la misma noche que entraron por un cerro de Prados I. Se llamaba Américo. Tenía otros jefes de columna como el seco Marvin, eran tres jefes de columna más los jefes de pelotones…El primer objetivo era neutralizar la Fuerza Aérea. Esa misión era de otra organización. Mi misión era ir detrás de esas fuerzas que iban a neutralizar la Fuerza Aérea y yo aplastar esa dirección con el combate y maniobras sobre el terreno”. (COLATINO, 11 de noviembre de 2015).

No tengo duda que literalmente hubieran “aplastado” esa dirección, pues eran combatientes formados en los años de las grandes batallas de los años 82, 83 a principio de la guerra, donde la guerra regular, de ejército a ejército, a campo abierto, cuerpo a cuerpo, verga-verga como decían ellos, eran lo principal y eran esos combates los que personalmente preferían….como unos suicidas. Me consta pues platiqué de esto con algunos de ellos.

Por su parte, ISMAEL lo planteó de esta manera:

¿Llegó a asumir el puesto de Plutarco en algún momento? “Cuando venimos a la ofensiva del 89 aquí a San Salvador, yo tenía la dirección directa de esos cuatro pelotones de tropas especiales y nos dieron la misión, de la fábrica Inco.

¿Venía en el batallón de su hermano o en el de Elsio? Veníamos en la unidad, del jefe mayor (Camilo Turcios), donde venía Elsio y Plutarco, yo dirigía esa columna de tropa especial de los cuatro pelotones y me dieron esa dirección, conocida como la fábrica la Inco. Ahí nos mantuvimos combatiendo, fuimos los que lanzamos esa dirección más directa y combatimos durante seis días en ese lugar. De mi unidad aniquilaron a cinco compañeros que ahí quedaron su sangre, sus restos….” (COLATINO, 11 de noviembre de 2015).

En el caso de las FPL en Mejicanos y Ayutuxtepeque, parece ser que utilizaron una táctica parecida a la del PRTC en Soyapango, pegarse al casco urbano pero adicionalmente dejaron fuerza en la retaguardia en las faldas del volcán, junto con el mando estratégico, para tratar de amarrar fuerza enemiga fuera del teatro de operaciones, esto según Facundo Guardado y Gerson Martínez (Valentín) en una entrevista con Marta Harnecker en 1990; por ello cuando vino el contraataque, fue esa fuerza la que sufrió la mayor de las bajas, simbolizada en la caída del comandante Dimas Rodríguez, segundo al mando de las FPL.

¿Cómo se da la ofensiva? 

Valentín: Las fuerzas guerrilleras se toman algunas líneas, digamos, entre Cuscatacingo, Mejicanos, Soyapango, y luego vienen las fuerzas de la ciudad y se unen como una sola fuerza, y comienzan a combatir dentro de la ciudad. Allí logramos mantenernos 8 días. Facundo: Aquí lo que influye es el tipo de enemigo al que nosotros nos estamos enfrentando, no comparto la idea de que sea falta de apoyo popular. Yo estuve en los barrios, estuve concretamente en Cuscatancingo…En ese momento el ejército llega a la conclusión siguiente: “nos acaban ellos, o los acabamos nosotros”. Fue entonces cuando deciden asesinar a los jesuitas.

¿La decisión del ejército de matar a los jesuitas ocurre en el mismo momento que deciden bombardear los barrios? No, en Soyapango el bombardeo masivo contra los barrios había comenzado antes. En la zona donde nosotros estábamos el uso de la aviación, helicópteros, blindados y todo lo que tenían, comienza a partir del 15, día en que tomamos posiciones militares tales como el cuartel de la policía nacional de Cuscatacingo. El 16 en la madrugada asesinan a los jesuitas.

Dime, ¿esa reacción del enemigo no fue prevista por ustedes? Valentín: “Nosotros sosteníamos el principio de pegarnos a las masas, pegarnos al casco urbano;  porque pensábamos que el enemigo, aún con toda su criminalidad, no emplearía medios aéreos masivos sobre la población urbana…..El enemigo concentró 19 mil hombres sólo en la ciudad de San Salvador… ¿E hizo un cordón…? No, no empleó una táctica estática, realizó un control móvil del terreno. Tenía fuerza adentro y líneas afuera para cercar a nuestras fuerzas.

El plan del enemigo fue dejar entrar a las fuerzas del FMLN y cercarlas…? Exacto. Así ocurrió con la fuerza de Ramón en Ilopango, la cercó y Ramón salió combatiendo. La fuerza de Misael Gallardo, de la RN, localizada en San Jacinto, fue también cercada y allí murió el propio Misael. Pero no logró hacer esto mismo con las otras fuerzas, porque los compañeros cubrieron su retaguardia…Nosotros peleamos en la ciudad, pero además peleamos atrás, tiramos líneas en la retaguardia. Dimas, sobre todo, hizo eso. Si no lo hace, nosotros no hubiéramos podido mantenernos tantos días ahí… (En “IDEAS NUEVAS PARA TIEMPOS NUEVOS”, de Marta  Harnecker, publicado en Chile en f ebr er o de 1991, páginas 116-117)

La RN utilizó otra táctica en Soyapango: la tradicional táctica guerrillera, o sea, la combinación de emboscada y golpe de mano, es decir, no combinar la guerra regular con la guerra irregular, que no es clásica en la guerra de guerrilla, y con una estructura compleja, tuvieron como resultado que fueron cercados por todos lados, teniendo que romper los cercos enemigos, perdiendo así el carácter “ofensivo” de la ofensiva. En una entrevista a COLATINO EN 2014, se detalla la descripción que hizo el comandante “Chano” Guevara de la RN sobre la situación en Soyapango para esta organización: “Estuvimos diez días adentro (en Soyapango), con combates seguidos desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde”; Según el veterano, tuvieron que pegar la retirada un 21 de noviembre, hacia los frentes de guerra en la montaña, debido a que no sentían tantas fuerzas para seguir combatiendo. Sentían la necesidad de descansar tras ese tiempo de duro trabajo contra el ejército salvadoreño……Cuenta que esa retirada del 21 de noviembre la hicieron hasta el cantón Ramírez, a pesar de que el ejército les había puesto anillos de seguridad para que no salieran del lugar. Eran de 3 a 4 barricadas las que tenían que pasar, por lo que se vieron obligados acampamentar en algunos lugares, además, en el que el comandante escribió una carta a los guardias que componían una barricada, a que no intentaran atacarles, porque el objetivo de la guerrilla era la toma de la ciudad. …Y prosiguió: “y nos quedamos a medio camino porque la comandancia general nos dijo que volviéramos a incursionar Soyapango, pero antes incursionamos Tonacatepeque”, afirma, pues ese lugar era un objetivo militar fácil y lo hicieron en honor a compañeros caídos durante lo que se llevaba de la ofensiva. (COLATINO, 11 de noviembre 2014).

Las experiencias del ERP en la Metrópolis y Zacamil, y de las FAL en Ciudad Delgado, no fueron tan diferentes  en ese sentido. Según el Comandante Chicón del ERP, en la Zacamil y Metrópolis se establecieron en ciertas posiciones, combatieron y resistieron hasta donde pudieron, pero como estaba rodeados y cansados como fuerza militar, rompieron el cerco, salieron para el volcán y descansaron; la pensaron bien, readecuaron la táctica y bajaron mejor a la Escalón; si no hubieran readecuado la táctica hubieran sido aniquilados y tenido casi la misma experiencia de la RN en la Santa Marta; esto lo dice Chicón: “…La estrategia consistía en asumir con fuerza posiciones fijas, y el que intentara sacarnos iba a tener el mayor número de bajas……Los combates fueron en realidad bastante intensos. Logramos mantenernos hasta donde nos fue posible. Nos comenzamos a retirar debido al cansancio, al cúmulo de bajas, y además la evolución de la situación militar nos iba colocando en una gran desventaja. El enemigo nos cercó. De haber persistido ahí nos hubieran podido haber aislado y aniquilado. Yo tenía mi puesto de mando en la segunda planta de un edificio cercano al hospital Zacamil, en la Gran Manzana. Todo lo demás estaba tomado por francotiradores. Pero sentimos que el cerco se nos comenzó a estrechar. En esos momentos tuvimos una situación muy crítica a nivel de comunicaciones y perdimos la perspectiva del resto de unidades militares del FMLN. Entonces se tomó la decisión de retirarnos. Pero precisamente ahí viene la audacia. Si la ofensiva hubiera parado ahí, con esa retirada, todo en realidad hubiera sido un fracaso, un retroceso….” (En https://ecumenico.org/dos-batallas-guerrilleras-estrategicas-2/ “Dos batallas  guerrilleras estratégicas narradas por el comandante Claudio Armijo del ERP”.

Por su parte, según Ramiro, de las FAL, primero se tomaron el barrio San Sebastián con fuerzas urbanas y tropa especial “adelantada”, mientras las columnas guerrilleras llegaron hasta las 2 y media de la mañana del domingo, luego fijaron algunas posiciones y el mando en un lugar de la periferia (barrio San Sebastián) y desde allí operaron, combatiendo para detener el contraataque enemigo. Finalmente, readecuaron la táctica y se fueron  para la Escalón junto con las FPL y al ERP. En https://ecumenico.org/ramiro-vazquez-sabado-11- de-noviembre-de-1989-la-o/  Ramiro Vázquez: Sábado 11 de noviembre de 1989, la Ofensiva ha comenzado…Por Godofredo Echeverría.

En conclusión, cada fuerza usó la táctica que mejor creyó aplicable, y la mayoría se fue por la tradicional táctica guerrillera, o sea, la combinación de emboscada y golpe de mano, que en teoría también es aplicable a la ciudad y de mejor manera. La experiencia demostró que no es tan mecánico el asunto.

EL REGRESO A CASA

Pasada la ofensiva a principios de diciembre del año 89, Alcides, regresa a su casa de la familia, y “comencé a buscar a mi compañera de vida para saber si había salido del penal de Mujeres. Luego de varios días de búsqueda nos encontramos en Cojutepeque hasta donde había llegado de Zacatecoluca; allí se había refugiado luego de salir del penal de mujeres. Nos regresamos a Zacate a traer sus cosas personales y pasamos a la casa de Bosques de Prusia, en Soyapango, a traer los pocos muebles, aparatos electrodomésticos y cosas personales que quedaron abandonados desde el 10 de noviembre que ella fue capturada en Soyapango. Finalmente, a partir del 20 de diciembre del 89, terminamos alquilando una pequeña casa en la colonia Jardines del Norte en el kilómetro 11 y medio de la carretera troncal del norte, en Apopa, donde nació nuestro primer hijo, hasta regresar a instalarnos de manera más estable en la casa propia de mi esposa en la Urbanización Bosques de Prusia después de casi dos años, el 05 de noviembre del año 1991, donde nacieron nuestras otras dos hijas, y donde crecieron los tres.

Durante el año 1990 por muchas razones estuve desvinculado orgánicamente del trabajo del PRTC, en general debido a la carencia de una fuente de ingresos que nos permitiera instalarnos como pareja de jóvenes recién acompañados con Roxana, por lo que regresé a mi oficio original de alistador de calzado de mujer, que aprendí en el año 1985 más o menos, con El Tío en un taller particular allá en la colonia IVU por el plantel de Montserrat, con el cual me gané la vida hasta más o menos 1988. En ese oficio anduve en varios talleres en la Calle Arce, la calle Concepción, la colonia Dina, la comunidad El Coro, la colonia Santa Carlota, y la cooperativa de Consumo en Soyapango”. Otros compas regresaron a la metro a reorganizar el trabajo de las masas, a continuar con el sabotaje a la economía de guerra y seguir enbviando gente a los frentes de guerra, en donde obtuvimos más capturas como fue el caso de Roberto Hilaturas, Flor…pero eso sera parte de otro trabajo.

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