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miércoles , 18 octubre 2017
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LA MENTE, UN RADIO HUMANO

Dr. H.Spencer Lewis
Pasado Imperator de AMORC (No. 2)
(De la Revista El Rosacruz, Mayo 1982)
Energía curativa en los dedos   

Mesmer creyó que si el impulso nervioso en el cuerpo humano era eléctrico en su naturaleza, entonces algo más que la pura manifestación psicológica resultaría de tal impulso y allí se pondría en funcionamiento algún impulso o radiación secundaria del impulso original, el cual se movería fuera del cuerpo humano. En otras palabras, él llegó a la conclusión de que si la energía nerviosa en el cuerpo humano fuera dirigida y concentrada a puntos en los dedos, entonces por añadidura el producir simplemente un efecto psicológico dentro del dedo, un efecto secundario en la naturaleza de las radiaciones de esa energía resultaría, y este efecto secundario tendería a irradiar y moverse hacia afuera del punto o lugar del impulso original.  Esto lo llevó a creer que había radiaciones en los extremos de los  dedos en la forma de ondas muy sutiles de poder o energía que podrían ser detectadas por personas sensibles y quizás por instrumentos sensibles.

No es mi intención repasar los experimentos de Mesmer, aunque cada estudiante de misticismo los encontrará intensamente atrayentes, especialmente en vista de que Mesmer fue grandemente malentendido por las personas comunes de su época y absolutamente condenado como un impostor o una persona que se engañó a sí misma, por los científicos y aquellos que no estaban listos a aceptar sus descubrimientos. Fue verdaderamente desafortunado que los primeros experimentos de Mesmer adoptaran la forma de tal prueba de tales radiaciones como que sosegaban y calmaban los sistemas nerviosos de otras personas y que les provocaban sueño o se entregaban a una condición calmada, apacible y relajada.

Poder curativo

Sabemos hoy en día que tales condiciones como estas no solo calman los nervios y producen somnolencia,  sino que tienen a remediar los problemas nerviosos y establecen una condición de armonía en el cuerpo, donde la enfermedad y el dolor son disminuidos. Es esa la razón por la que los así llamados curadores magnéticos han sido capaces de producir tales efectos maravillosos por medio del uso de sus manos y esto explica el porqué muchos de los grandes Maestros en el pasado y especialmente los esenios, fueron capaces de llevar a cabo tal curación maravillosa, aplicando las manos.

Sin embargo, el pueblo ignorante se volvió temeroso de esta condición soñolienta y la compararon a algún coma extraño o condición hipnótica que pudiera afectar al paciente. Ellos creyeron erróneamente que si el “fluido magnético” que emanó de los extremos de los dedos de Mesmer o de otras personas podía producir un sueño ligero o una condición serena, entonces un poquito más de tal fluido o una continuación de tales tratamientos podría causarles entrar en un sueño muy profundo y eterno. Tal conclusión era  absolutamente falsa y sin fundamento, como sabemos hoy en día, pero en la época de Mesmer el miedo y las creencias supersticiosas, basadas en la ignorancia de los hechos, siempre se desarrollaban fácilmente en las mentes de las personas y se aceptaban como verdades, sin investigación.

Por lo tanto, Mesmer fue acusado de haber inventado un método de inducir un trance o sueño profundo. Esta condición fue llamada mesmerismo, y más tarde fue relacionada al hipnotismo, mientras que de hecho no había ninguna relación con el sueño hipnótico en ninguna cosa que Mesmer hizo en realidad. Porque sus experimentos fueron llamados y considerados erróneamente en esta manera, los mundos médico y científico lo ridiculizaron y su trabajo tuvo que terminar con desgracia para él mismo y para las ideas que trató de establecer.    

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