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LA ALQUIMIA DE LA NATURALEZA

José Francisco Botello, F.R.C. 2 y último

Gran Maestro de la Gran Logia de Habla Hispana para las Américas

(De la Revista El Rosacruz, Octubre-Noviembre y Diciembre de 2017)

La gran cultura Maya siempre estará presente

Se decía en el párrafo final de la anterior entrega que “Es justo al final del período comprendido entre el solsticio del mes de junio y el equinoccio del mes de septiembre cuando la Naturaleza presenta energías muy fuertes que en el Hemisferio Sur se manifiestan como el final del invierno y el comienzo de un período de renovación de la Naturaleza”. Continúa así:

Sin embargo, para el Hemisferio Norte se traduce en cambios naturales muy fuertes y es por esta razón que nos encontramos con las energías responsables de la transformación o alquimia de la Naturaleza. Y es curioso ver que este término se origina dentro de la cultura Maya como el dios del fuego, viento y de las tormentas. Fue representado como un ser con cola de serpiente que participó en la creación del Universo, a través del Gran Diluvio.

El aspecto místico de este fenómeno representa la ley de la dualidad a través de sus dos movimientos, uno de rotación y el otro de traslación tal como lo hacen los cuerpos celestes en todo el Universo manifestado. De hecho, si se observa un huracán visto del espacio, tiene la misma apariencia de una galaxia o del Universo visto a distancia. También presenta la dualidad, ya que en su ojo existe una tremenda calma, mientras que en su entorno, todo es violencia. Representa también los cuatro elementos principales, fuego, a través de los rayos de la tormenta; aire a través de sus enormes y fuertes vientos; agua, a través de las tormentosas lluvias, y la tierra, hacia donde se dirige y concluye su trayectoria.

Manteniéndose en Armonía siempre con el Cósmico

Según nos dice el Dr. H. Spencer Lewis en su libro “El Dominio del Destino”, “Estando en ritmo con el Cósmico o en armonía con el infinito es como el ser humano puede conservar su salud y sus ocupaciones de manera progresiva hasta el más alto grado, de manera que se manifiesten con abundancia en salud, felicidad, prosperidad y paz”. Así pues, después de estos períodos de fuertes energías de transformación (alquimia), comienza en el Hemisferio Norte un viaje hacia niveles más sutiles de las vibraciones cósmicas para entrar en el Solsticio de Invierno, siendo la cuna espiritual donde renace el Sol.

El Solsticio de Invierno es el tiempo sagrado para el descanso, la calma después de la tormenta, el despertar y la acumulación de energía hacia un nuevo ciclo de días más largos en el Hemisferio Norte, y más cortos en el Hemisferio Sur. Pero, de cualquier manera, el solsticio, como un ciclo solar, tiene su propio significado especial. El viaje solar refleja el proceso universal de un cambio espiritual, la lucha interna entre la luz y las tinieblas. De cualquier forma, es la época ideal para la reflexión. Viviendo en armonía con los ciclos solares, no solo lograremos que esta vida, sino también que nuestras vidas futuras tengan sentido a la evolución de acuerdo a las leyes cósmicas a través de las cuales Dios se manifiesta en y alrededor de nosotros.

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