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Hace 27 años fueron días de paz…

Dr. Víctor M. Valle

El 16 de enero hace 27 años se firmaron los Acuerdos de Paz de El Salvador. Fue un gran día de esperanzas resucitadas para construir unitariamente paz, desarrollo y democracia plena. 

Como miembro de la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz, creada por la negociación, tuve la fortuna de estar ese 16 de enero de 1992, en el Castillo de Chapultepec y en la Residencia Presidencial Los Pinos, del presidente de México, lugares donde se llevaron a cabo las ceremonias principales: la firma del Acuerdo de Paz y el almuerzo de celebración ofrecido por el presidente Carlos Salinas de Gortari.

Fueron días alegres colmados de esperanzas y de buenos propósitos para construir un país unido, desarrollado, democrático. Son días para recordar y alimentar esperanzas. El día de la firma del Acuerdo de Paz se vivieron, hace 27 años, momentos intensos inesperados y se escucharon frases impactantes. El secretario general de Naciones Unidas Butros-Butros Ghali dijo entusiasmado que, para El Salvador, “una larga noche había terminado”.

Recuerdo un hecho sucedido pocos momentos después de concluida la ceremonia de la firma en el Castillo de Chapultepec. Los periodistas corrieron raudos detrás de los presidentes que concurrieron a la ceremonia: Carlos Andrés Pérez, de Venezuela; Felipe González, de España; Carlos Salinas de Gortari, de México y anfitrión.

Los 5 comandantes del FMLN y firmantes de los Acuerdos, Schafik Hándal, Leonel González (Salvador Sánchez Cerén), Joaquín Villalobos; Roberto Roca (Francisco Jovel) y Fermán Cienfuegos (Eduardo Sancho), se quedaron casi de último para salir del recinto. Recuerdo que, de repente, la esposa del presidente Alfredo Cristiani, Margarita Llach, aún cerca de la mesa de la firma, se acercó a los cinco comandantes y los saludó a cada uno con apretón de mano y amistoso beso. Fue un simbólico gesto que apuntaba a la necesaria y anhelada reconciliación, a la construcción de democracia y a la consolidación de la paz.

Recuerdo la frase del presidente Salinas de Gortari sobre la importancia de que el FMLN trocara su puño guerrero en mano extendida para saludo fraterno.

El almuerzo que siguió a la ceremonia fue amenizado por Vicente Fernández quien comenzó su actuación de cantante, con aquella que dice “Se me acabó la fuerza de mi mano izquierda….”. No entendí la real motivación de Vicente Fernández para iniciar con esa canción. Obviamente, a la izquierda no se le acabó la fuerza. Uno de los dirigentes del FMLN firmantes del Acuerdo es el actual presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.

Estuve cerca del encuentro no programado de Schafik Hándal con el secretario de Estados de Estados Unidos Howard Baker cuando este ofreció completo apoyo para reconstruir el país y construir democracia.

Recuerdo el abrazo emocionado que nos dimos Schafik Hándal, Fabio Castillo Figueroa y mi persona para celebrar el acontecimiento y hacer la reflexión de los muchos años y sacrificios de millares de héroes, mártires y luchadores sociales habidos para hacer posibles los Acuerdos y para, como dijo el poeta guerrillero guatemalteco Otto René Castillo, rememorar a “los muchos que cayeron para que la esperanza no muera”. Han pasado 27 años. Más de la mitad de la actual población de El Salvador no había nacido cuando se firmaron los Acuerdos. Es bueno celebrar para recordar y para que, sobre todo, las nuevas generaciones sepan que es posible construir democracia, desarrollo y justicia social.

Es necesario resucitar y fortalecer la esperanza de un país mejor. Es mi homenaje al 27º aniversario del histórico Acuerdo de Paz en El Salvador.

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