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george floyd

 

George Floyd la lucha de 

la libertad, El Salvador 

la lucha de lo Absurdo

 

Por: Waldemar Romero 

 

 

El asesinato de George Floyd, un afroamericano, que fue asfixiado por un policía hasta morir ha provocado una movilización Civil para la defensa de los derechos humanos en todo el país norte americano. Las críticas en toda esa nación con largo historial desde el siglo XIX, llenos de abusos de poder, segregación, marginación social y transcultural. La migración que fue duramente criticada por medio de políticas ciudadanas por toda las décadas de 1980 y 1990 hoy en día por ese asesinato. Muchos piden Pena Capital para el policía, y la cuarentena en todo plan de la unión americana pasó a tercer lugar.

 

La historia nos ha demostrado los rasgos contradictorios culturales en nuestra sociedad. Generar empatía ante sucesos que abarcan otros países y desconocer los sucesos históricos que nos han llevado a colapso moral y social, en nuestro país es lo común hoy en día. 

 

Ahora bien, en El Salvador, existen dos casos que desataron las críticas a nivel social y virtual. 

 

El primero, el caso de Zulma Yamileth Valencia quien fue asesinada por la policía de San Julián y el del joven Isaac Canesa que fue baleado en un reten de la policía en San Julián cuando se dirigía a hacer unas diligencias.

 

Todo esto también hubiera provocado la movilización violenta como en Minnesota; así como también ha indignado tanto la muerte de George Floyd. 

 

Lo sorprendente y curioso de estos dos casos es que mientras aquí en nuestro país ya fueron olvidados los dos atropellos a los derechos humanos de tantos ciudadanos civiles, el caso de Goorge Floyd sigue incidiendo en la sociedad norteamericana y por lo visto lo hará por largo tiempo. 

 

Oraciones y más romanticismos

 

Desde que el presidente Bukele habló en las cadenas Nacionales de los efectos de una pandemia, a toda una población deprimida por el accionar de las maras, los niveles de violencia en todo su territorio, el mensaje prepotente y deshumanizado solamente ocasionó más paranoia colectiva y social.

 

La estrategia estaba más que legitimada, el tratamiento oscuro y desmoralizante que un mandatario haya utilizado.

Ocasionar temor a una población con promedio de lectura baja, comprensión y análisis de un 10% según datos del PNUD y luego desestabilizar, mentir, ficcionar, noticias y órganos legislativos y judicial, hacerlos ver como los villanos de un melodrama televisivo. Posteriormente utilizar romanticismos como regalar computadoras, motocicletas, y una canasta solidaria como excusa de que están con los oprimidos y obviando el sin número de abusos de autoridad.

 

 

Banderas blancas.

 

Las banderas blancas en comunidades 

más vulnerables es una estrategia comuni

taria de mucha historia para los políticos.

Como siempre haciendo uso de las redes sociales y el control comunicacional que tienen hoy en día y para terminar de condicionar publicitariamente “decreta” un día de oración de una manera imprevista e incoherente al que solo puede llegar un mandatario de “una oración”.

 

En EEUU están llegando a ese nivel de violencia que, si bien muchos justifican como innecesaria. Sin embargo, ha provocado cambios.  

 

¿Cuándo en El Salvador dejaremos de ver al opresor como héroe? O somos hipócritas o simplemente tenemos olvido crónico histórico.

 

 

 

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