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¿Filosofía sin filósofos en América Latina? III

Óscar Sánchez

Escritor, investigador y epistemólogo

 

¿Existe o ha existido una genuina producción de pensamiento filosófico latinoamericano?

Sobre esta pregunta fundante giró la primera y segunda parte de este escrito al que, a medida avancemos en su lectura- análisis, iremos gradualmente obteniendo su respuesta.

El texto en mención ha tratado de rescatar el legado del pensamiento de uno de los filósofos más insignes que concibió el pasado siglo la región latinoamericana: nos referimos Al mexicano Leopoldo Zea Aguilar.

Para Zea se puede hacer filosofía regional reflexionando sobre nuestra propia realidad latinoamericana (autenticidad), no creando grandes sistemas, sino más bien hacer «filosofía sin más», «filosofía a partir de», desde las problemáticas de nuestros países, construyendo nuestra propia realidad, dándole sentido a la historia, deconstruyendo paradigmas y modelos hegemónicos.

La cosmovisión de  filosofía de la historia de Zea dista  a otras filosofías de la historia ya que éste propugna por una filosofía de la historia más abierta, no sabe adónde va, no depende de un grupo, ni de una cultura determinada. En otras palabras parte desde nuestra propia circunstancia, donde lo latinoamericano aparecerá o vendrá después. Sobre esto último es su texto «Filosofía sin más» refiere que  no hay que obsesionarse si la filosofía es latinoamericana o no, lo medular es hacer filosofía, filosofar desde el hombre concreto (y no del hombre y pensar abstracto), desde nuestra problemática, recuperando el pasado. Sobre esto último valorar el pasado refiere de un empeño de filosofar desde la circunstancia, pero con una actitud asuntiva, es decir asumiendo errores.

Para finalizar esta idea de la epistemología de la salud con pensamiento latinoamericano, partiendo del evocar de Zea, la salud debe construirse, entonces, a partir de la vida, del conocimiento, de la colectividad y de los valores. Dándole un enorme giro a esto y aplicando una crítica epistemológica, reconstruimos la definición de salud  tomando como ideas centrales los planteamientos de Secundino Urbina (comunicador, escritor, profesor universitario, filósofo y constructor de la salud pública venezolano) y la planteamos como un proceso que se construye en comunidad, en colectividad, en conocimiento, en humanidad, en valores y en alegría genuina. Siendo más humanos somos más saludables y viceversa. La salud implica o requiere de un proceso educativo pandireccional (pan=todos), donde todos nos comprometemos y nos transformamos. La salud entonces debe verse  como un proceso buscado y producido por todos.

Como a los postulados anteriores, Zea le apuesta a la autenticidad,  la cual puede encontrarse potencialmente en cualquier pueblo. Entiende la filosofía no como entretenimiento, sino como búsqueda de verdad y acción liberadora. Enfatiza que Latinoamérica posee una historia que solo le pertenece a ella,  por lo tanto los habitantes que vivimos en esta región somos ordenadores de nuestra propia realidad  y capaces de realizarnos en nuestra propia circunstancia. Resalta acá una postura autónoma respecto a la heterónoma(es decir, una persona que está sujetada a un poder externo o ajeno que impide el desarrollo de su voluntad y naturaleza)

Leopoldo Zea constantemente apela a la categoría de «toma de conciencia», significa lo anterior tener complicidad entre el otro y yo, significa también que se tiene conciencia de él de su humanidad.

Grande han sido los aportes de Zea: padre de la historiografía latinoamericana, unionista de la región, le da gran relevancia a la aceptación del otro desde la diversidad,  reflexiona sobre el otro permitiéndose tomar conciencia sobre su situación, es de la idea que se pueden construir grandes sistemas filosóficos al sentido occidental partiendo de la originalidad; no sólo contribuyó con propuestas teóricas, sino que también exhorta a los pueblos a llevar a cabo acciones concretas para generar un cambio, invita a una integración por la libertad, propone una reflexión sobre el origen histórico y de los parecidos históricos de los países de la región.

Parafraseando a Zea hay que ver a la modernidad como proyectos que demandaron nuevas formas de pensar, más acorde a demandas de “progreso” y “desarrollo”. Sobre esto último reflexionar sobre el papel que ha  jugado la filosofía, las ciencias sociales, las instituciones legitimadoras creadas por el estado, así como los discursos hegemónicos, entre otros.

Finalmente, a manera de reflexión, para entender nuestras actuales  sociedades latinoamericanas hay que detenernos al legado que ha dejado el proyecto de modernidad en América Latina y para ello hay que tomar en consideración los aciertos y desaciertos que Leopoldo Zea dejó en sus escritos.

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