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Espinoza apuesta por el escalonamiento de horarios como una media hora aliviar la carga vehicular, consiste en redistribuir el flujo de personas a lo largo de tres horas, con intervalos de hora y media entre sectores. Foto Cortesía

Escalonar horarios reduciría el tráfico en San Salvador sin costo adicional, plantea Andrés Espinoza

Saúl Méndez

Colaborador

Andrés Espinoza, experto en desarrollo territorial y movilidad vial, aseguró que la forma de reducir la carga vehicular en la ciudad de San Salvador requiere únicamente de una decisión política y consiste en redistribuir el flujo de personas a lo largo de tres horas, con intervalos de hora y media entre sectores.

«Una de las primeras medidas que hemos promovido y que personalmente he difundido en distintos espacios es el escalonamiento de horarios», aseguró Espinoza en el programa Un Café Con PA’IS, conducido por Julián Ramírez y Estela Alvarado.

La propuesta concreta consiste en que los diferentes sectores se movilicen en los siguientes horarios: a las 7:00 a.m. ingresaría el sector estudiantil; a las 8:30 a.m., el sector público; y a las 10:00 a.m., el sector privado, detalló el experto.

De esta manera, cuando el sector público inicia labores, los estudiantes ya están en clases; y cuando el sector privado comienza su jornada, tanto estudiantes como empleados públicos ya están en sus actividades.

Ocho horas después, las salidas se programarían de forma escalonada en el mismo orden. Con esto, el congestionamiento que antes se concentraba en una sola hora se dividiría en tres bloques. Si antes circulaban un millón doscientas mil personas en una hora, ahora serían aproximadamente cuatrocientas mil por bloque.

«En términos prácticos, si antes tardabas dos horas en desplazarte, con este sistema podrías tardar apenas la tercera parte», aseguró el experto.

Actualmente, alrededor de un millón doscientas mil personas ingresan a trabajar o estudiar entre las siete y las ocho de la mañana. Es decir, en una sola hora se concentra el ingreso de más de un millón de personas, lo que se conoce como hora pico u hora punta. En ese lapso todos se movilizan al mismo tiempo, como consecuencia se genera el congestionamiento extremo.

«Hemos diseñado una estrategia integral de cambios que mejorarán la movilidad y, con ello, la calidad de vida y la rentabilidad urbana. Es decir, la eficiencia reduce costos y genera beneficios tanto para las familias salvadoreñas como para la ciudad y el país», afirmó.

Pese a las propuestas presentadas para mejorar la movilidad vial, Espinoza criticó que las autoridades no muestren interés en aliviar la carga vehicular, lo que se traduce en mayor tiempo de desplazamiento para la población y en afectaciones psicológicas como estrés y ansiedad.

Espinoza aseguró que se realizaron numerosos esfuerzos, especialmente a finales de la década de los noventa, para planificar estratégicamente y con visión de largo plazo la ciudad de San Salvador.

«Se elaboraron dos estudios fundamentales: el Plamadur, Plan Maestro de Desarrollo Urbano de San Salvador, y el Plamatrans, Plan Maestro de Transporte de la ciudad. Ambos fueron desarrollados a finales de los años noventa», dijo Espinoza.

«Sin embargo, ¿qué ocurrió? Esos estudios quedaron archivados y nunca se aplicaron. ¿Por qué? Por decisiones políticas orientadas a beneficiar intereses particulares», aseveró.

«Por eso afirmó que esta ciudad y este país han sido diseñados para que pocos tengan mucho. Cuando a finales de los noventa se presentó el proyecto de transporte masivo, varios empresarios vinculados a la distribución de buses lo detuvieron deliberadamente. ¿Con qué objetivo? Seguir vendiendo buses y microbuses, beneficiando a una o dos familias», detalló.

Para Espinoza, el resultado es el sistema de transporte colapsado que existe actualmente: buses y microbuses viejos que entorpecen la vida en la ciudad y generan una contaminación excesiva.

«Por eso insisto en la pregunta: ¿cómo fue creada esta ciudad y para quién fue diseñada? Para favorecer a unos pocos», denunció.

«Alguien me decía: cuando algo no funciona o funciona mal, hay que preguntarse quién está ganando con eso. Porque si alguien ganara con que funcionara bien, ya lo habrían arreglado», explicó.

«Ahora bien, ¿qué necesita El Salvador? Lo viene necesitando desde hace mucho tiempo. Mencionabas el tema de la nueva organización municipal a nivel nacional. Lamentablemente, considero que no ha funcionado adecuadamente. ¿Por qué? Porque los alcaldes son la instancia del Estado más cercana a la población. Sin embargo, tras la nueva delimitación política de los municipios, los alcaldes se han alejado de la gente», advirtió.

«Por ejemplo, al alcalde de San Salvador casi no se le ve en el municipio; y es probable que en Ayutuxtepeque lo vean menos aún. En la Zacamil, en Mejicanos, en Cuscatancingo o en Ciudad Delgado, seguramente lo ven todavía menos. Esa distancia limita, primero, la participación ciudadana y, segundo, la resolución de problemas locales. Un alcalde debe ejercer liderazgo, pero un liderazgo orientado a resolver los problemas de la gente», concluyó.

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