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Raúl González domina el balón ante la marca del defensor de FAS, Alexander Mendoza. Foto Diario Co Latino/ Rodrigo Sura.

El tigre y el Ángel (fábula)

Santiago Leiva
@DiarioCoLatino

Las estadísticas registrarán que el 14 de marzo de 2015 Club Deportivo FAS se impuso 1-0 al emblemático Cosmos de New York, cialis cialis pero la historia patria lo consignará como el día en que Raúl González Blanco, la ex estrella del Real Madrid, puso de cabeza a El Salvador al pisar la grama del Estadio Cuscatlán.

Sí, el juego benéfico FAS-Cosmos da para la crónica deportiva, pero la sola presencia de “el Ángel” de Madrid en el Cuscatlán alcanza para una fábula. Una fábula que ha dejado abundante enseñanza moral.

Probablemente quien creyó que iría al Estadio Cuscatlán a ver una obra de arte montada a través de un balón de fútbol, acabó decepcionado. Salvo un par de jugadas, al partido le faltó magia, le faltó poesía, le faltó gol y, si bien no hubo quién diera show con la pelota en la cancha, bastaron unos pincelazos de Raúl o de Marcos Senna para activar los aplausos.

Alexander Mendoza y Luis Contreras reciben el trofeo de parte del vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, y el presidente de Scotiabank El Salvador, Sergio Cruz Fernández. Foto Diario Co Latino/ Rodrigo Sura.
Alexander Mendoza y Luis Contreras reciben el trofeo de parte del vicepresidente de la República, Óscar Ortiz, y el presidente de Scotiabank El Salvador, Sergio Cruz Fernández. Foto Diario Co Latino/ Rodrigo Sura.

No está ya “el Ángel” de Madrid para hacer malabares con un balón de fútbol, pero su sola presencia ya es un show. El sábado, la hinchada cuscatleca asistió a la función FAS-Cosmos, pero realmente llegó para ver personalmente a Raúl. Para él se vistieron de blanco y pagaron la entrada en las localidades más caras.

Al observar el mar de camisas blancas, negras o rosadas con el escudo del Real Madrid en un estadio casi a tope, daba la sensación de que FAS jugaba ante el equipo merengue y no contra un club de segunda de Estados Unidos.

Por ello, toda vez que Raúl hizo contacto con el balón, aunque le faltó el gol, le sobraron los aplausos, salvo cuando Joel Aguilar Chicas, que asumió demasiado protagonismo, lo pintó de amarillo por una falta sin intención.

Dos o tres jugadas obsequió el “Ángel” de Madrid. Igual, para sus fans, eso fue solo vendaje, muchos asistieron quizá para verlo de cerca y, de ser posible, cazar un autógrafo o un saludo desde la distancia. Ni siquiera el pesado tráfico vehicular que imperó en la zona les detuvo.

En su primera intervención con el balón, Raúl logró que algunos se pararan de sus asientos para seguir la trayectoria de un zapatazo que se marchó apenas desviado y, luego, aprovechó una gran asistencia aérea del veterano Senna para poner en aprietos a Luis Contreras con un cabezazo pegado al poste derecho.

Fue lo más cerca que el Cosmos estuvo del empate en el primer acto, pues FAS, aunque tardó casi diez minutos para cruzar el medio terreno por primera vez, al conseguirlo, controló el partido y destapó la champaña al abrir el marcador sobre los 25 minutos.

El gol, que con el tiempo adquirirá el carácter de histórico, llevó la firma de Dustin Corea y sirvió no solo para el triunfo, sino también para recargar la batería de la “Turba Roja” que nunca dejó de alentar a los suyos a pesar de la presencia de Raúl.

El acto de cierre estuvo marcado por las buenas intervenciones del “Motor” Contreras, la innecesaria expulsión de Juan Carlos Moscoso, los aplausos para Andrés Flores cuando dejó la cancha y el anecdótico marcaje de Senna sobre Alejandro Bentos que casi lo deja en ropa interior ante la mirada de más de 20 mil personas.

Raúl dejó la cancha a los 84 minutos y, con ello, se vació también el estadio. Para muchos, en adelante, el partido no tuvo trascendencia, ni tampoco importó quién alzara la copa.

Fue FAS el que festejó, pero este juego contra el Cosmos de Raúl ha dejado grandes lecciones. La primera es que estamos urgidos de ídolos nacionales, de buenos futbolistas y, ante estas ausencias, no queda más que abrazar y admirar a estrellas lejanas.

También queda como moraleja para los dirigentes del fútbol que basta con un solo jugador de peso para llenar los estadios, que no es necesario tanto paquete extranjero.

La tercera y última lección es que si un partido es bien organizado y promocionado, el fútbol puede ser un negocio redondo. ¿Habrá más Raúles en el futuro? el tiempo dirá si la lección valió para algo.

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