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El Salvador: ¿Quien ganó y quien perdió con la Lista Corta de la OIT?

Erick Zelaya*

Éste primero de junio en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo en la OIT, ha concluido el proceso de selección de los países que se examinarán por la Comisión de Aplicación de Normas (CAN); y El Salvador no figura en los casos incluidos en la denominada Lista Corta. Para algunos sectores, este hecho será presentado como una victoria gubernamental. Para otros, especialmente para quienes durante semanas impulsaron una intensa campaña nacional e internacional para que la situación salvadoreña fuera discutida en ese foro, la no inclusión de El Salvador en la lista podría generar una comprensible sensación de derrota y frustración.

Pero, una lectura más profunda de lo ocurrido obliga a mirar mas allá de una decisión cuya base es la negociación y el lobby político, a valorar lo que realmente se ha construido y generado en este proceso.

La ausencia en la Lista Corta no borra la realidad

La primera conclusión que debe señalarse con absoluta claridad es que la ausencia de El Salvador en la Lista Corta no significa que hayan desaparecido las violaciones a los derechos laborales y sindicales denunciados por las organizaciones sindicales independientes. Tampoco constituye un aval de cumplimiento de los convenios de la OIT para el gobierno, ni una absolución frente a los señalamientos formulados durante los últimos años por organizaciones como la UNT y la CNTS.

Las realidades que originaron las denuncias siguen existiendo y se han profundizado, los conflictos relacionados con la libertad sindical, los obstáculos para las organizaciones no plegadas al gobierno, las denuncias de persecución sindical, los despidos de dirigentes, los sindicalistas presos, sindicalistas muertos en las cárceles y asesinados en el país, continúan estando allí, las preocupaciones expresadas por diversas organizaciones sindicales nacionales e internacionales no desaparecen porque un país no haya sido seleccionado para ser discutido en una determinada conferencia. Por lo que detenerse únicamente en ese aspecto sería perder de vista lo más importante.

La campaña logró romper el silencio

Durante semanas, organizaciones sindicales independientes, clasistas y combativas de El Salvador desarrollaron una campaña que logró colocar nuevamente la situación salvadoreña en la agenda nacional e internacional. Se elaboraron informes, se sostuvieron reuniones con organizaciones hermanas de diferentes continentes, se compartió información con delegaciones sindicales internacionales, se fortalecieron redes de solidaridad y se generó un nivel de atención internacional que no existía hace algunos años.

La acumulación sindical, política y organizativa no desaparece porque el país no haya sido incorporado en una lista. Por el contrario, constituye uno de los resultados más importantes de este proceso.

La principal victoria fue organizativa

La campaña permitió demostrar que existe un sindicalismo independiente que mantiene capacidad de iniciativa, que conserva legitimidad ante amplios sectores del movimiento sindical nacional e internacional y que está dispuesto a utilizar los mecanismos democráticos disponibles para defender los derechos de la clase trabajadora.

También permitió romper una narrativa que buscaba presentar la situación laboral salvadoreña como un asunto cerrado o resuelto. Hoy existe mayor conciencia nacional e internacional sobre las preocupaciones expresadas por las organizaciones sindicales del país. Existen más actores observando la situación. Existen organizaciones dispuestas a acompañar y respaldar acciones futuras. Existe más información documentada y sistematizada sobre las denuncias presentadas.

Nada de eso existía con la misma fuerza antes de esta campaña. Y esa es una conquista política que no puede, ni debe minimizarse.

Quienes reducen el balance de este proceso a la pregunta: ¿El Salvador entró o no entró a la Lista Corta?, desconocen como se desarrollan históricamente las luchas por los derechos laborales. las transformaciones profundas rara vez son el resultado de un único acontecimiento. Son producto de largos procesos de acumulación de fuerzas, construcción de alianzas, articulación, visibilización de conflictos y fortalecimiento organizativo.

Desde esa perspectiva, la campaña realizada no debe de entenderse como una batalla perdida, sino como una etapa de un proceso más amplio que continúa en construcción, y que aun adolece de unidad y coordinación entre las organizaciones participantes.

Las organizaciones sindicales independientes no iniciaron su lucha con la conformación de la Lista Corta y tampoco concluirán con su publicación, de hecho; la experiencia acumulada durante estas semanas abre nuevas posibilidades para el futuro.

Más solidaridad, más aliados, más visibilidad

La red de solidaridad internacional construida, se fortalecerá aún más. Los vínculos establecidos con organizaciones sindicales de otras regiones pueden y seguro se transformarán en acciones permanentes de acompañamiento. La documentación elaborada servirá de base para nuevos mecanismos de denuncia y seguimiento. Los casos identificados podrán continuar siendo presentados ante distintos órganos de supervisión internacional. Incluso la OIT, ofrece múltiples espacios de seguimiento que continúan operando más allá de la Comisión de Aplicación de Normas. A ello se suman los mecanismos del sistema universal de derechos humanos, los procedimientos especiales de Naciones Unidas, los órganos de tratados y los espacios regionales de protección de derechos humanos.

La vigilancia internacional sobre la situación salvadoreña no termina con la publicación de la Lista Corta, la campaña deja una enseñanza fundamental para el movimiento sindical salvadoreño: la defensa de los derechos laborales no puede depender exclusivamente de las decisiones adoptadas en escenarios internacionales. La solidaridad internacional es importante y necesaria, pero la principal fuerza transformadora es, sigue siendo y será la organización y movilización de la Clase Trabajadora, en sus centros de trabajo, sus sindicatos, sus federaciones, sus espacios de articulación.

La experiencia reciente demuestra que incluso en contextos adversos, es posible construir iniciativas conjuntas, generar incidencia internacional y mantener vigentes las demandas de la Clase Trabajadora.

Esa capacidad organizativa es, probablemente el resultado más valioso de todo este proceso.

La lucha no empezó con esta lista y tampoco termina aquí

Por ello, frente a quienes intentarán presentar la ausencia de El Salvador en la Lista Corta como el cierre definitivo del debate sobre los derechos laborales en el país, las organizaciones sindicales independientes tienen razones suficientes para sostener una visión distinta.

La lucha es permanente, las demandas siguen vigentes, los problemas continúan esperando solución, las redes de solidaridad hoy son más amplias que antes, la capacidad de incidencia es mayor que hace algunos años. Y la convicción de miles de trabajadoras y trabajadores de defender sus derechos continúa intacta y creciendo.

La principal tarea sigue estando en casa

Las listas cambian cada año, las correlaciones de fuerzas también, lo que permanece es la organización, la memoria de las luchas y la decisión colectiva de continuar defendiendo la libertad sindical, la negociación colectiva y el trabajo digno.

La lucha por la transformación radical de la sociedad sigue descansando en la Clase Trabajadora su organización y movilización permanente.

*Luchador social, Sindicalista y Columnista

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