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EL REPLIEGUE HISTÓRICO QUE SUPONE ESTE MOMENTO PARA LA IZQUIERDA SALVADOREÑA

Luis Arnoldo Colato Hernández

Educador

Padeciendo la cautividad que implica ser parte de una sociedad del rendimiento, que celebra al individualismo, llegamos a pensar que la dispersión y ese individualismo, son lo normal.

Pero no lo es, tampoco el camino.

La historia, el relato, la sociedad misma, son todo menos producto del individualismo, conformando un proceso que se construye entre todos.

Cuando la izquierda asumió la dirección del país durante dos períodos, se pospuso internamente en aras de la convivencia con al orden feudal dominante, la agenda política, económica y social, abanderada en la clandestinidad, para concentrarse en el rendimiento, la satisfacción de lo macroeconómico, que solo sirvieron, y sirve, a los intereses del oscurantismo feudal nacional, de lo uno, contribuyendo a preservar las condiciones de vasallaje, atraso, precarización y deshumanización, de nuestro pueblo, a pesar de lo logrado económicamente, reconocido por los financieros multilaterales, que permitiera el mayor rescate porcentual a la pobreza extrema y general de nuestra población, en el orden del 12% y el 18% de la misma respectivamente[CEPAL], algo inédito en nuestra historia, comparable en la región a lo logrado por Costa Rica, mientras a la par fueron las únicas dos administraciones en nuestra historia, que legaron reservas en metálico en el tesoro general de la nación, algo también inédito y celebrado por la banca multilateral, junto a sus efectos en materia social, referidas por estas que lo han verificado permanentemente, subrayando cómo la izquierda fue la única gestión que en nuestra historia alcanza tal ordenamiento de nuestras finanzas.

Esa contradicción, empero, da soporte a la campaña de desprestigio que ahora sufre quién es de izquierda, alegando que, por no orientar esa energía a transformar las condiciones socioeconómicas imperantes, la izquierda no es diferente a la derecha histórica, que es corrupta.

Empero, a pesar de endilgarle a la izquierda una conducta corrupta, el hecho incontestable que propios y extraños podemos apreciar, es que este es un esfuerzo espejo adelantado desde la dictadura que nos gobierna, para acumular en la izquierda sus delitos, sin poder demostrarlos.

Porque más allá de la propaganda mediática que impulsa la dictadura y a pesar de controlar al judicial, no existe evidencia de corrupción en las dos gestiones de izquierda, todo lo contrario.

La izquierda política no está agotada, atraviesa un momento que impone la revisión del proyecto, que a su vez impone una readecuación, un meaculpa por los yerros cometidos, cómo restablecer la conexión con la gente, la que puso nuestros mártires, personas de carne y hueso que lo sacrificaron todo, que construyen el tejido moral y ético izquierdista, la inspiración para acabar con la exclusión y la marginación social que padecemos como sociedad.

Dicho de otro modo; la izquierda política es el camino, el vehículo electoral a rescatar, frente a la alternativa de la barbarie, el circo que embrutece a nuestro pueblo cegándolo frente a lo que se avecina, el caos que supondrá la implosión neoliberal.

Rescatar el proyecto, sus ideales, es el camino.

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