Luis Arnoldo Colato Hernández
Educador
Toda sociedad moderna urge de la modernización, si quiere un espacio en la realidad moderna.
Esto empero no solo supone “modernizarnos” en términos de ponernos a tono legalmente con lo que demanda el mundo globalizado.
Así, por ejemplo, la propuesta de aumentar la jornada a 11 horas, cuatro días por semana, no solo es concentrar el ejercicio laboral esos puntuales cuatro días de la semana, porque al aparente ahorro que supondrá no solo en dinero, también en tiempo, implica además acomodar a ello horarios laborales, familiares, y ajustar equipos para evitar la fatiga material por su uso prolongado, pero también, considerar el impacto que en una sociedad malnutrida puede tener un esfuerzo de tal envergadura, además de en la salud mental.
Otra situación accesoria que se debería considerar es el efecto que esto puede tener sobre el tema comercial, que también se ve impactado, y debería bajo ese nuevo modelo, considerarse.
También el tema de la legalidad, pues si bien este esquema propuesto por el régimen no lo implica, es de hecho una flexibilización del ejercicio laboral, por lo que habría que ser revisado en términos de no desproteger aún más al trabajador y su grupo familiar.
Un detallito más, quizás el más aburrido para el régimen – pues no debemos olvidar que no es legítimo y representa los intereses más oscurantistas y espurios de nuestra sociedad, a saber, los de las élites, la oligarquía y del norte – es el que el tema salarial, que hasta ahora no se ha referido públicamente, sino solo lo tocante a los supuestos ahorros, es lo concerniente al pago de horas extras, lo que sigue siendo vigente incluso bajo el esquema flexibilizado que se pretende introducir al país.
Por otro lado, nadie debe pasar por alto que esto es un esfuerzo encaminado a poner a tono al país con la doctrina laboral que la tecnosfera impone para los siguientes 50 años, a la que se nos introduce sin consideración de cuan formados estamos técnicamente, o los aspectos arriba señalados, el de la nutrición y por supuesto el de la salud mental.
El aspecto de la nutrición es fundamental, porque el rendimiento demandado a un cuerpo que no suma el requerimiento calórico mínimo requerido no es equivalente al que puede entregar el que sí está condicionado; en cuanto a lo relativo a la salud mental no es necesario ahondar: un cuerpo mal nutrido no es capaz de asumir el esfuerzo que supone 11 horas de ejercicio laboral, cuatro días continuos.
Alguien puede decir: “…pero ya hacen ese esfuerzo cuando en la maquila se le impone quedarse a horas extras…”, detente en “se le impone”, vejatorio de la legalidad que acá no se cumple, lo que es un hecho cuando de cumplir esas horas extras se supone, pues las hacen porque la alternativa es la calle por no sumarse a cumplir con lo demandado por el patrono.
Así que, la cosa no está tan fácil realmente.
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