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El dolor que no se nota

Por Zoraya Urbina*

Hablar de salud mental, aun en estos tiempos de digitalización y en un mundo tan globalizado, en muchas ocasiones, se convierte en un tema tabú porque existe todavía demasiada estigmatización sobre lo que significa atravesar procesos como la depresión.

Cuando se habla de este tema, en la mayoría de las ocasiones, se habla desde el desconocimiento y sin mala intención; por eso, en ocasiones podemos decir cosas que, lejos de ayudar, terminan generando más dolor en quienes están pasando por un período depresivo.

Frases como “podrías o deberías ser más agradecida por lo que tienes”, “mira todo lo bueno que hay en tu vida”, “no te sientas así” o “esto ya va a pasar, no es para tanto” suelen decirse con buena intención, pero no alcanzan a comprender la profundidad de lo que vive una persona en depresión.

No siempre logramos entender que quienes la atraviesan pueden sentirse sumidos en un lugar oscuro, como si estuvieran en un hoyo del que no pueden salir, aunque quisieran, o, incluso, aunque no quieran sentirse así. Porque a pesar de que afuera todo parezca estar bien, para quien está en depresión esa luz no siempre es visible.

Y no se trata de que no quieran ver lo bueno, ni de que sean personas desagradecidas. Sino de algo que va más allá de su voluntad. Existen procesos emocionales, pero también químicos, que afectan la forma en que una persona siente, piensa y experimenta la vida. Es tan real y tangible como una dolencia física; así como no le pediríamos a alguien con una pierna rota que corra y tenga fuerza de voluntad, no podemos exigirle a un cerebro en desequilibrio que simplemente “decida” estar bien.

Para algunas puede ser suficiente acudir a terapia psicológica, practicar ejercicios de respiración, meditar o incorporar herramientas que les ayuden a gestionar sus emociones. Pero cuando la depresión alcanza niveles más profundos, puede ser necesario acudir a un psiquiatra e incluso recibir tratamiento médico.

Ir al psiquiatra no es un “último recurso” ni una señal de derrota; es buscar la medicina necesaria para que la biología recupere su equilibrio y la persona pueda volver a habitar su vida.

Esto es algo que muchas veces no se comprende en nuestro contexto, donde aún persisten prejuicios y juicios hacia quienes atraviesan estos procesos, poniendo más tropiezos en un camino que ya es cuesta arriba. Quien vive una depresión no necesita juicios; necesita red, acompañamiento y comprensión.

En el caso de las mujeres, especialmente durante etapas como el climaterio o la menopausia, la depresión puede ser uno de los síntomas presentes. Sin embargo, es un tema del que se habla poco o se minimiza y del que hay poca información, cuando en realidad merece ser atendido con seriedad y sensibilidad.

En esta línea, desmontar estas ideas equivocadas para poder acompañar de manera más consciente a quienes están viviendo estos procesos es una necesidad urgente. La depresión no depende de si alguien tiene mucho o poco, si está acompañado o solo.

Es un proceso complejo, muchas veces silencioso, que no siempre se sabe cómo enfrentar y que provoca dolor y sufrimiento a quien lo atraviesa. Por eso, más que respuestas, lo que se necesita es empatía. Esta nos permite acercarnos sin juzgar, escuchar sin imponer, acompañar sin invalidar. También, nos recuerda que cada quien vive sus propios procesos, enfrenta sus propios conflictos y cuenta con herramientas distintas para enfrentar las situaciones con las que tiene que bregar.

Cuando logramos entender que ser diferente no está mal, sino que es parte de lo que nos hace humanos, damos el primer paso para construir una sociedad más consciente y más compasiva en la que todas las personas puedan estar incluidas.

Esta semana, tuve la oportunidad de conversar sobre este tema en mi podcast con una invitada que compartió su experiencia y reflexiones en torno a la depresión. Creo que es importante abordar estas problemáticas y escuchar estas voces nos recuerda que detrás de cada historia hay procesos distintos, silencios profundos y realidades que muchas veces no alcanzamos a comprender.

En los próximos días estaré conversando con otra mujer joven que aborda este tema desde su propia experiencia, esto nos ayuda a seguir ampliando la mirada y entendiendo que la salud mental nos atraviesa a todas las generaciones. Hablar de depresión es relevante para que podamos entenderla y tener empatía con quienes la atraviesan. Creo firmemente que entender no siempre significa tener respuestas, pero sí la disposición de acompañar.

*Puedes encontrar material de la autora sobre mujeres, resiliencia y bienestar en: https://www.youtube.com/@ZorayaUrbina

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