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Parejas comparten momentos especiales en un parque capitalino previo al Día del Amor y la Amistad. Foto Diario Co Latino/Ludwin Vanegas.

Cultivando valores morales. El nuevo arte de la amistad

 

Por el Lic. José Antonio Veliz Tobar

Pedagogo y Periodista

 

La Amistad es una virtud ética, la cual para que se vuelva plena y verdadera, se debe construir en el máximo don que es el amor; pero, el amor que emana de la didáctica sublime de los evangelios.

El que practique el don del amor, conforme esta nueva filosofía, cultivará una sincera y transparente amistad, que se expresará en un cordial acercamiento, diálogo, cortesía y comunión con los demás, especialmente con aquellos que necesitan una presta solidaridad.

La amistad, no solo es la agradable actitud de promover las relaciones sociales, fiestas y copas; obviamente, estos actos, tienen su relativo valor, no obstante, para que la amistad llegue a ser plena y verdadera, encierra en lo profundo la más grande expresión de amor, iluminada, reitero, por los principios cristianos.

En efecto, el valor ético de la amistad, se consagrará con esta filosofía, cuando ayude a los amigos más necesitados; están olvidados; transcurren en medio de pesares; les sucedió un accidente; están en la cárcel; se han quedado sin trabajo; se encuentran enfermos; están en la soledad, etc. ¡He, aquí la oportunidad, para ejercitar la gimnasia de una verdadera amistad, ya sea con los parientes y no parientes!

Por lo tanto, enfatizo, la amistad, no solo debe reducirse en disfrutar momentos solaces  de reunión, convivios, conversación en cafés gourmets, euforias  y sanas libaciones;  para que la amistad se vuelva plena y verdadera, debe llevar el sello del amor y generosidad, tanto en las experiencias felices, como también en las tristes y desventuradas del amigo(a).

De hecho, para corroborar las desdichas que ocasiona una falsa o desleal amistad, literatos y filósofos, han emitido valiosas opiniones sobre esta  virtud, en tal sentido, razón tuvo Epítecto, uno de los  más grandes filósofos griegos, al afirmar: ¨En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad nada hay más difícil´. También Teresa de Jesús una de las Poetisas más brillantes de la literatura española, nos afirmó: ¨Hay pocos amigos al tiempo de la necesidad¨.

Arturo Cuyas Armengol  en su libro, HACE FALTA UN MUCHACHO, en el tema, ¨Amigos y Compañeros¨, expresa: ¨En la adversidad y la desgracia se prueba al amigo noble y leal, como en el  crisol  se ensaya el oro¨.

En el mismo libro, se hace alusión al escritor Samuel Johnson, quien afirma: ¨La mejor prueba de que una amistad es verdadera, está en que no cese ni mengüe a pesar del tiempo y la distancia¨. También, Napoleón Bonaparte, dijo: ¨nunca sabréis quienes son vuestros amigos, hasta que caigáis en la desgracia¨.

En definitiva, hay un pensamiento anónimo, que nos ilustra así: ¨Amigo verdadero es el que sabe darte la mano, cuando los demás te vuelven la espalda¨.

A pesar del motivo cruel que origina la falta de una auténtica amistad, no obstante, han aparecido en la historia maravillosos ejemplos, que vienen a enaltecer al verdadero amigo, por consiguiente, les expongo una impactante anécdota, que he armado, de varias versiones de historiadores y filósofos, y su narración es la siguiente: Pués, en el antaño 500 A.C la sociedad del filósofo Pitágoras, era unida y llena de amistad, aún hasta dar la vida por el amigo. Por tanto existía un miembro llamado Pitias quien por  contrariedades al Régimen Político del Rey Dionisio I, había sido condenado a muerte; pero como tenía que resolver una serie de compromisos tanto sociales como familiares, su gran amigo Damón, se ofreció entrar a la cárcel en su lugar, mientras el apreciable amigo iba urgente a resolver sus asuntos personales.

Cuando llegó el día programado y la hora señalada, en la que sería la ejecución; Pitias se atrasó en el camino, sin embargo, con gran  esfuerzo logró llegar a tiempo, a todo galope en su caballo, al lugar  de los suspensos hechos.

En el camino se le había dañado la montura de su potro y tuvo que repararla… ¡pero allí estaba, Pitias!, para cumplir la inicua sentencia que se le había impuesto. Además, solventar la libertad de su amigo Damón  a quien  en esos precisos instantes lo llevaban a la horca.

El Rey Dionisio, admirado por la noble y sincera amistad entre ambos ciudadanos, exoneró de la condena a Pitias y le otorgó su respectiva libertad a Damón.

Entonces, dicho Rey de Iracusa, de la Isla de Cicilia, valoró la amistad tan  profunda y verdadera, que practicaban los pitagóricos, por lo que solicitó ser admitido como miembro de aquella fraternal organización.

En realidad, ¡qué acto más grandioso!, cuando alguien es capaz de ofrendar su vida o sacrificarse por el amigo, como lo hizo Damón. Y así hay tantos y significativos ejemplos, a través del tiempo, que dan honor a este significativo don.

 

 

De tal manera que si hojeamos las páginas de la historia, el más alto y máximo paradigma sobre ¨AMISTAD¨, lo descubriremos, en un modesto, pero excelso ser llamado JESUS, quien nos expresa: ¨NO HAY AMOR MAS GRANDE, QUE AQUEL, QUE DA LA VIDA POR SUS AMIGOS.¨ además, nos ilustra y anima diciéndonos: ¨AMENSE LOS UNOS A LOS OTROS COMO YO LOS HE AMADO¨, y todavía más, nos exhorta, por medio de sus evangelios, ¡ ir más allá, hacia un acto supremo de amor.! El cual consiste en amar aún hasta nuestros enemigos. Hacer bien a quienes nos hacen el mal, orar y bendecir a quienes nos ofenden, injurian y hasta nos maldicen.

Estamos conscientes, que aceptar este grado de amor y llevarlo a la práctica, ciertamente, no es fácil, pero con la fuerza de la oración y la iluminación del Espirito Santo, tendremos, reitero, la capacidad sobrehumana para amar, perdonar y reconciliar con quienes nos encontramos enojados, resentidos y hasta enemistados.

Desde luego, conforme esta metodología cristiana, hay una regla de oro, que nos invita: “ A que tratemos a los demás como quisiéramos que ellos nos trataran”.

En efecto, cuando nos perfeccionemos en el supremo amor que emana de los evangelios, entonces, nos estaremos, encauzando, a cultivar una verdadera y singular amistad, que desplazará de nuestros corazones, el odio, soberbia, ira, orgullo, venganza, irrespeto, intolerancia, violencia etc. Disvalores morales, los cuales si no se corrigen, continuarán dañando nuestra conducta en el seno de nuestra familia y comunidad.

A continuidad, vinculando de manera esencial, la virtud del amor con la amistad; reitero, de nuevo, al escritor Cuyas Armengol, quien nos plantea una lección, conforme a la pregunta, ¿Cómo debería ser la amistad?, y él, en su libro antes mencionado, nos expone una brevísima reflexión, la cual desglosa así: ¨A un ciego le preguntaron qué idea se formaba del sol, y él contestó: ¨debe ser algo parecido a la amistad¨. Y en efecto: el sol, como la amistad, dando de si calor y vida, es amor, es caridad, es bienestar para el que recibe sus efluvios¨, añade el escritor.

Así pues, a través de estas enseñanzas  conquistemos el encanto y simpatía, de ganar una  riqueza de amigos, o por el contrario, pensemos que  no hay mayor desdicha que carecer de ellos, como lo ilustra  el autor Melchor Santa Cruz, cuando afirma lo siguiente: ¨Decía el Márquez Cortéz que el que carece de amigos, es como panal sin miel, espiga sin trigo y árbol sin frutos¨.

Sin embargo, no es difícil, ganar incalculable número de amigos, basta que actuemos en nuestras vidas, con amabilidad, perdón, comprensión, cortesía, servicio y ponderada comunicación, y lograremos el privilegio de cosechar muchas amistades.

En efecto, no hay gozo más sublime que ganar muchos amigos y seguir multiplicándolos más y más. Desde luego, Roberto Carlos, cantante Brasileño, nos invita a que fomentemos la amistad sin límites y lo manifiesta, a través de su  bonita y alegre canción. ¨Un millón de amigos¨.

 

 

 

A continuación expongo un fragmento de su letra:

UN MILLON DE AMIGOS.

Yo quiero tener un millón de amigos

Y así más fuerte poder cantar.

Yo quiero amar siempre en esta vida,

Sentir calor de una mano amiga.

Quiero llevar este canto amigo,

A quien lo pudiera necesitar.

Yo quiero tener un millón de amigos…

Por lo tanto, fomentando la agradable experiencia de tener muchos amigos y preservarlos, Henry Wadsworth Longfellow, literato estadounidense, expresa: ¨ iOh, cuán grata sensación es estrechar la mano de un antiguo amigo! ¨. Además qué  grato el consuelo y apoyo de un amigo, como dijo en un medio escrito, el religioso P. Dennis Doren:  ¨Realmente donde hay un amigo, una amiga, allí hay un tesoro¨.

Para finalizar, reflexionemos, ¿dónde debería iniciar y crecer la amistad?, César Guzmán, escritor guatemalteco, lo aclara y afirma: ¨Los padres deben ser los primeros y mejores amigos de los hijos¨.

En conclusión, bajo estas sublimes enseñanzas y ejemplos, que contemplamos en el presente mensaje, esforcémonos por aprender ¨Un nuevo arte de la amistad¨, basada en el cristianismo, el cual nos generará un gozo, tanto en la vida presente, como un mayor gozo en la dimensión eterna.

 

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