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CIENCIA EN LAS IGLESIAS, NO RELIGIÓN EN LAS ESCUELAS

Juan Antonio Chicas*

Ante la insistencia de algunas diputadas y algunos diputados para que en las instituciones educativas se enseñe religión (lectura de la Biblia), patient no está de más pensar que en algún momento intervenga un diputado, una diputada o grupo parlamentario que ponga las cosas en su lugar, solicitando que en las instituciones religiosas se enseñe ciencia.

Mediante tal obligación, los sacerdotes y pastores deberán dar espacio (durante sus misas y cultos) para que una persona profesional llegue a explicar científicamente, y sin tergiversaciones dogmáticas, temas fundamentales, tales como, la ley de la gravedad, la evolución del universo y los seres vivos, la formación biológico-genética de los seres humanos, derechos humanos, etc.

Esto permitiría que no se repitan deplorables casos como el célebre juicio llevado a cabo en 1925 al maestro John Scopes por enseñar la teoría evolucionista en una escuela de Tennessee, Estados Unidos, pues la feligresía tendría una información básica suficiente como para no ser presa de extremistas religiosos que manipulan a mucha gente aprovechando el desconocimiento que esta tiene sobre algún tema específico, especialmente cuando se trata de asuntos controversiales como la homosexualidad, los fenómenos naturales (terremotos, sequías, huracanes, etc.) y otros.

Si recordamos que Giordano Bruno fue quemado vivo en la hoguera (violencia) por señalar científicamente que la iglesia estaba equivocada en su dogma de que la tierra era el centro del universo, y como a estas alturas de la historia ya podemos comprobar que Bruno tenía la razón, podemos estar seguros de que, en la medida en que la ciencia permita superar muchos otros dogmas errados que aun persisten en la religión, podremos construir esa paz que tanto necesita nuestra sociedad, pues ya no habrá quien ande por ahí, con argumentos religiosos, no científicos, queriendo “quemar vivos” (desprestigiar socialmente) a las demás personas por el simple hecho de ser y pensar distinto.

La paz social se logra con conocimientos racionales, no con dogmas, pues los primeros permiten un actuar con valores humanistas (respeto, tolerancia y no discriminación), mientras que los segundos, por lo general, llevan a actitudes de confrontación y violencia.

*Lic. en Sociología.

Ver también

“Desde el instante de la concepción” (II)

 ¿Cuándo empezamos a ser personas? Alberto Romero de Urbiztondo [email protected] En una anterior columna abordé …

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