Saúl Méndez
Colaborador
Bases Magisteriales aseguró que el sistema educativo salvadoreño atraviesa «uno de los momentos más críticos de su historia» bajo el eslogan de la «Modernización Educativa». El magisterio denunció que las comunidades educativas no están viviendo una era de progreso, como afirma el oficialismo; por el contrario, señaló que se evidencia una etapa de retroceso, deshumanización y caos metodológico.
«La educación no es la simple entrega de un dispositivo electrónico; educar es enseñar a pensar, a crear, a sentir y a convivir», manifestó la organización.
Según Bases Magisteriales, el desarrollo emocional y el pensamiento crítico de los estudiantes han sido sustituidos por jornadas extenuantes frente a plataformas que calificó de antipedagógicas y que podrían generar ansiedad, estrés y aislamiento tecnológico.
«Lo que hoy se implementa desde el escritorio central es una improvisación desconectada de las verdaderas aulas salvadoreñas. Miles de nuestros centros educativos carecen de infraestructura básica, de energía eléctrica continua y de conectividad real en los hogares de los estudiantes», explicó.
Para el magisterio, ignorar esta brecha social y pretender uniformar la enseñanza mediante software inadecuado significa dar la espalda a la realidad de las familias salvadoreñas.
«Peor aún, es el clima de hostigamiento con el que se pretende imponer este modelo», afirmó, mientras denunció categóricamente la presunta injerencia directa de Casa Presidencial (CAPRES) en las escuelas mediante la figura de «monitores» o «mentores».
«En lugar de brindar acompañamiento técnico, estos delegados han llegado a ejercer una presión represiva sin precedentes sobre la labor docente, amenazando la estabilidad laboral de las verdaderas almas del proceso educativo: los maestros», lamentó.
«La verdadera transformación requiere inversión, no castigo. La calidad educativa no surge del miedo ni del control político, sino del acondicionamiento digno de las escuelas, del bienestar integral del estudiante y de la dignificación profesional del docente», agregó.
Bases Magisteriales advirtió que un modelo impuesto a la fuerza, sin diagnóstico territorial y bajo coerción laboral, está destinado al fracaso y dejará secuelas pedagógicas profundas en toda una generación.
Debido a esto, Bases Magisteriales exigió el cese inmediato del hostigamiento laboral que, según denunció, se ejerce desde Casa Presidencial (CAPRES) en los centros escolares.
También exigió poner fin a la improvisación tecnológica y establecer una verdadera política educativa que atienda la realidad y las necesidades urgentes de la escuela pública salvadoreña y sus comunidades educativas, garantizando que todos tengan las mismas oportunidades, sin excepciones.
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