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viernes , 17 noviembre 2017
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Impuestos: no para el deporte y sí para seguridad

Por: Rolando Alvarenga

Hace tres años, pharm las aspiraciones del deporte salvadoreño de obtener 50 millones de dólares anuales a través de las tarjetas telefónicas naufragaron y terminaron archivadas en la Asamblea Legislativa.

Ahora, viagra y por medio de una “contribución del 10 por ciento a la facturación telefónica y servicios tecnológicos afines”, el Gobierno aspira a recaudar 140 millones de dólares para ejecutar el Plan El Salvador Seguro.

Resulta que, ante el pobre presupuesto que recibe el deporte (12 millones de dólares al INDES para: más de treinta federaciones, pago de personal burocrático, instructores, vigilancia, agua, luz, transporte, estímulos para los atletas, viajes al extranjero y un gran resto de compromisos afines), las federaciones en 2010 presentaron a la Asamblea Legislativa el anteproyecto de ley FODEPORTE.

Un anteproyecto enfocado a un Fondo Solidario que, a través de un centavo por llamada telefónica celular, aspiraba a recibir cincuenta millones de dólares anuales para tantas necesidades deportivas integrales. No era que se le iba a clavar un centavo adicional a cada tarjeta. No, no era eso. Pero los iluminados diputados que supieron de este tanque de oxígeno para el deporte lo satanizaron e interpretaron como un impuesto. El anteproyecto terminó archivado en 2013.

La responsabilidad del Gobierno anterior estuvo en que, a pesar de tener conocimiento sobre las bondades de este inédito anteproyecto (que no le iba a significar ningún dólar de recargo al presupuesto nacional), no lo acuerpó y no giró instrucciones para que sus diputados cabildearan y buscaran los votos necesarios para hacerlo una realidad. Y ni aquel INDES, ni el “comité turístico”, empujaron y presionaron como era su deber deportivo.

Ahora, en los últimos días, “aparece” el Ejecutivo con este “proyecto de contribución” para ejecutar el Plan El Salvador Seguro. Una disfrazada contribución que, de llegarse a aprobar (les guste o no les guste), terminarán pagando los consumidores finales. Se le califica de “una contribución”, pero en buen castellano una contribución es un aporte voluntario, pero este 10 por ciento no tendrá nada de voluntario.

Por supuesto que la seguridad es un problema de nación y hay que entrarle con todo, incluso, bajando gastos burocráticos a todo nivel. Pero, en materia deportiva, llama la atención que es justamente donde al deporte le abortaron sus justas aspiraciones en 2013, que hoy ponen la mirada para sacar 140 millones de dólares anuales.

Como elemento experimentado en el periodismo deportivo, el sentido común me dice que si el deporte fuera apuesta gubernamental frontal, es posible que no existieran los altos índices delincuenciales que tenemos; al extremo que el mes pasado, y con 52 muertos, se batió el récord nacional de homicidios.

El mensaje es claro: mientras más se le apueste al deporte, más se le restará membresía a la delincuencia y podremos aspirar a otra adolescencia y juventud. ¿Es tan difícil de entender?

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