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Martes , 19 Septiembre 2017
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EL DUELO, ETAPA DE VIDA

Harriet Amiet, S.R.C. (No. 7 y último) (Traducción de Marta Eugenia López Subirós, S.R.C.) De la Revista El Rosacruz, abril/junio de 2010

(Se dijo por  último en la entrega anterior que, “Toda emoción es un factor que desencadena la tensión. No expresada, esta energía se acumula en el cuerpo y en el espíritu, y actúa sobre el metabolismo y el comportamiento, modificando el estado de salud. La expresión del  ser profundo evacua esta tensión y permite a la energía circular libremente”. Ahora continúa:  Una buena caminata y el contacto con la Naturaleza ayudan a  liberar la tensión debida a un cúmulo de tensión. Puede también ponerse en libre circulación por medio de las cuerdas vocales (el canto), por la música o por la palabra. Por otra parte, es la mano que expresa lo sentido a través de la escritura,  la pintura, el dibujo, etc. Lo esencial es encontrar su propia manera de liberar el excedente de energía y atreverse a llevarlo a la práctica. En la cotidianeidad,  se instala poco a poco una nueva manera de administrar la tensión conscientemente. Serenamente, atreverse continuamente a expresar sus verdaderos valores, hace circular la energía creadora de manera regular y armoniosa.

Atreverse a estructurar, poniendo orden en los pensamientos es difícil pensar claramente en situaciones de tensión (como ante la pérdida de un ser amado). A menudo hay un tumulto en los pensamientos,  determinado por una desorganización total. Los valores son perturbados así como la facultad de pensar de una manera coherente. Es difícil tomar decisiones, a veces aún las más  simples. Poner orden en una desorganización conlleva a una estructura que tranquiliza. En estas situaciones de gran tumulto, es importante aprender a detenerse y permitir al pensamiento posesionarse. Para lograrlo se puede repetir mentalmente una palabra o una pequeña frase, o incluso imaginar, visualizar una imagen. Esta invocación debe ser elegida por cada uno según su comprensión de la paz y de la armonía. Debe permanecer en relación con la vida íntima de la persona. Está claro que esta clase de planteamiento es difícil y requiere numerosas horas de entrenamiento, renovar ciertamente toda la vida. Esta estructuración permite la aclaración de las ideas, ayuda a la interiorización y  a tener una actitud cada vez más serena.

   

Atreverse a pedir ayuda y atreverse a tomar cuidado de sí mismo

Reconocer sus necesidades y actuar en función de ellas es tomar cuidado de sí mismo. Hacerlo de manera adecuada requiere hacer un alto con el fin de determinar  cuáles son  los verdaderos valores. Es también primordial tener “la audacia” (permitirse) de pedir ayuda.  Con el fin de tener puntos de referencia, es necesario tener un testigo exterior a uno.  La elección de esta ayuda siempre está en función de que puede permitir la realización de sus verdaderos valores. El desarrollo personal es una tarea delicada. Es, pues,  muy importante que esta elección permanezca en relación con la dimensión de la sensatez y la serenidad. Progresivamente, la instauración, la puesta en práctica  de las distintas estructuras mentales, va a conducir hacia una puesta en evidencia  de lo que es bueno para sí, según los verdaderos valores interiores, con el fin de vivir lo mejor posible  el presente.      

Conclusión

Para resumir puntos relevantes expuestos antes, pueden hacerse las siguientes recomendaciones:

–Nunca pedir a una persona en pleno luto aceptar la situación y mencionar la posibilidad de que eso traerá algo bueno:

— ¡Evitar el dar consejos! Nadie tiene necesidad de que se los den; cada quien sabe en el fondo de sí mismo lo que le es necesario;

–El guardar la buena distancia, con una actitud benévola, facilita todo contacto;

–Esperar el tiempo necesario para la recuperación del bienestar.

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