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UNA CUMBRE ECOLÓGICA SIN MUCHA LÓGICA

Isaac Bigio

Politólogo, economista e historiador

ECOCICIDO.

Del 6 al 18 de noviembre se realiza la COP 27, la XXVII Cumbre Contra el Cambio Climático, la cual desde 1995 viene organizando las Naciones Unidas cada año. Su Secretario General, António Guteres, dijo que estamos a medio camino del infierno ecológico.
Desde que en 1850 comenzó la industrialización del planeta, hemos acumulado 2,500 millones de toneladas de CO₂ en nuestra atmósfera y la temperatura global ha subido 1.1%. Si en cualquiera de nosotros el termómetro se eleva en un grado ello implica un síntoma de fiebre o enfermedades. Si no paramos ello a tiempo, nuestros males pueden afectarnos por largo alcance, para siempre o incluso llevarnos a la muerte. Lo mismo pasa con la Tierra.
Los deshielos en los polos y glaciares, el avance de los desiertos, el incremento del nivel del mar, de los huracanes y de la temperatura global está generando la sexta gran extinción de especies en 4 mil millones de años desde que la vida apareció en nuestro planeta. Metrópolis y países costeros vienen empezando a quedar sumergidos parcial o totalmente.
A medida que se derrite el hielo que cubre las tundras se libera el metano, un gas 4 veces más contaminante que el CO₂, y nuevas especies de virus letales.
Nuestros océanos se vienen quedando sin tantos peces y llenos de plásticos. Los corales y junglas marinas, quienes producen la mayor parte del oxígeno, se vienen reduciendo. Varios lagos se han venido achicando. El Aral, que era el cuarto de mundo, ha perdido a más del 90% de sus aguas.
Hoy producimos más 50 gigatoneladas de CO₂, cuando necesitamos bajar a menos de la mitad de estas para asegurarnos que la temperatura global solo suba hasta 1.5 grados. A pesar de que ello en sí ya es muy peligroso, si no se cambia radicalmente la actual tendencia esta podría elevarse a casi 3 grados a fin del siglo con lo cual nos autodestruiríamos.

INCONSISTENCIAS.

Liz Truss, cuando fue primera ministra británica, no quiso que ni ella ni el nuevo rey Carlos III asistan a esta cumbre, pese a que en Glasgow 2021, el Reino Unido fue el último anfitrión de la COP. Ella buscó salir de la carencia de energía incentivando el “fracking” (perforar pozos que reciban mega-chorros para liberar carburantes a costa de contaminar aguas de la superficie o debajo de esta). El exprimer ministro Boris Johnson ha asistido y ello ha conducido a que su actual sucesor Rishi Sunak de un giro y participe.
Esta cumbre se ha iniciado cuando se recuerda el 105 aniversario de la revolución soviética del 7 de noviembre de 1917, la misma que quiso implantar una economía centralmente planificada en todo el mundo aduciendo que esta hubiese sido la mejor forma de evitar la explotación al hombre y a la naturaleza. Tras que en 1991 se desintegró la URSS, el principal partido que se reclama comunista es el que monopoliza el poder en China, la cual compite con EEUU por ser la primera potencia económica.
El Presidente chino Xi Jiping nuevamente no piensa asistir a esta cumbre. No quiere que nadie controle su acelerada industrialización y cree que tras esas exigencias Occidente busca coartarle. Otra vez Vladímir Putin tampoco participará mientras que la guerra de Ucrania, que ni él ni la OTAN están interesados en parar, está encareciendo los combustibles y alimentos por doquier.
Con Biden EEUU decidió volver a acatar el pacto ecológico de París, pero su potencia sigue produciendo la mayoría de las armas de destrucción masivas y apuntalando casi todas las guerras que hay. Si Donald Trump vuelve a la Casa Blanca, él hundiría hasta esos acuerdos.
De estas 27 cumbres 4 se han dado en Latinoamérica (Argentina 1998 y 2004, México 2010 y Perú 2014). En esta última república nadie habla de la nueva cumbre, como si la que hicieron solo fue para captar protagonismo mundial, inversiones y turistas. Los poderes ejecutivo, legislativo y mediático la ignoran. El primer presidente campesino del país nuevamente no ha mostrado ningún interés en asistir a esta.
DICTADURAS.

El Perú tiene allí mucho que plantear, pues es escenario de numerosos lagos, cuencas, selvas, cerros y mares contaminados, de derrames petroleros y ecocidios (incluyendo al del 2022 que destruyó las costas de Lima y Callao), del deshielo de sus glaciares, de nuevos azotes del fenómeno del Niño y de otras catástrofes naturales que han destruido muchas vidas y parte de su economía. Allí solo se discute si se debe seguir aceptando que haya un presidente que ganó por una leve mayoría hace 20 meses o si se le debe sacar, y quién le debe remplazar.
Y, justamente, en el 2014, cuando Lima fue la última sede de la COP en el hemisferio, es cuando en Egipto llegó al poder su actual dictador, el general (r) Abdel Fattah el-Sisi. Fue él quien, después de haber sido nominado como ministro de defensa y comandante en jefe de las FFAA durante el último gobierno constitucional, fue parte del golpe que hizo que los militares vuelvan a palacio.
Hay más de 60 mil presos políticos en esta dictadura que es muy hostil a los derechos de las mujeres y de los LGTB. Si bien, hay muchos que cuestionan que la actual COP se desarrolle en una dictadura, lo cierto es que los otros 2 países musulmanes donde esta cumbre se ha realizado (Qatar 2012 y Marruecos 2016) y la siguiente que ha de darse (Emiratos Árabes 2023) son monarquías autoritarias.
Una mayor inconsistencia con los principios enarbolados es que un sponsor de esta cumbre es Coca Cola, una de las corporaciones responsables de que sus botellas hayan venido asesinando a millones de animales y plantas y sean parte de la devastadora contaminación de plásticos en nuestras aguas, playas, ciudades y campos.
En Europa se quejan de tantos inmigrantes, pero muchos de ellos provienen de las partes del mundo que son empobrecidas con las guerras y ecocidios que ellos ayudan a generar.
La mejor forma de empezar a revertir nuestro suicidio como especie es parar todas las guerras, imponer límites, controles y multas a todas las corporaciones y estados muy contaminantes e ir hacia una economía global más regulada.

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