– Pacifico Chávez
En Utopía de Tomás Moro, los habitantes viven en una sociedad en la que las leyes incorporan los principios de justicia y permiten a todos “vivir tan felizmente como es posible” puede decirse que han alcanzado el mejor estado de una comunidad, claro es una comunidad ficticia.
Ahora bien ya en la realidad ¿Es posible gobernar para que nuestra comunidad sea feliz. ¿Que hace feliz al ser humano?¿Cómo se encuentra la felicidad?¿Es posible alcanzar la felicidad?
Tres frases sencillas y comunes al respecto: “Barriga llena, corazón contento”, “Cuerpo sano, mente sana” y “Un pueblo educado no permite corruptos ni incompetentes en el gobierno”
Desde el punto de vista religioso dirán algunos que en esta vida no es posible ser feliz plenamente solo en la otra, otros dirán la felicidad depende de cada quien y un amigo muy querido decía siempre que compartíamos y la pasábamos muy felices: “son momentos”.
Ahora entrando en materia de análisis allá en los inicios de 1990, en El Salvador se adoptaron políticas públicas bajo las líneas del Consenso de Washington que de alguna manera reducía las responsabilidades del Estado en la atención de las necesidades apremiantes de la sociedad dejando todo en las manos invisibles del mercado, tan invisibles como inexistentes.
Los grandes ganadores del mercado en su mayoría ampliaron sus bóvedas, pidieron pagar menos impuestos, así que el tan esperado “derrame” de capitales nunca llegó, además quienes gobernaban para ésta élite de ganadores también optaron por dar la espalda a la agricultura, la educación, la salud, la democracia.
Los luchadores sociales que gritaban y tomaron las armas para lograr cambios a favor de las urgencias del país cuando al fin tuvieron la oportunidad de hacer gobierno fueron pusilánimes y algunos se acomodaron a los privilegios que da el gobernar, por lo que continuaron con el abandono al agro si con algunas mejoras a la educación y salud pero no lo suficientemente sustanciales para lograr un cambio permanente positivo y en el caso de la democracia tampoco la nutrieron ni fortalecieron lo suficiente, la dejaron tierna y mal alimentada.
Ahora con 7 años de un gobierno lleno de promesas de cambio, el agro continua en deterioro basta con tratar de recordar cuantos ministros de agricultura van en este período para sospechar que no hay certezas, no hay plan que vaya en búsqueda de fortalecer la soberanía alimentaria que garantice el derecho a la alimentación adecuada y menos a la seguridad alimentaria y nutricional.
Un sistema alimentario sostenible es aquel que garantiza comida y nutrición a todas las personas para no poner en riesgo la economía del país asegurando a las generaciones que vienen beneficios sociales de desarrollo.
En cuanto a la educación hay muchas promesas y proyectos anunciados pero con baja o nula ejecución, basta evaluar la tan mala distribución de los paquetes escolares y uniformes, en un año escolar que ya va “viento en popa” pero sin todo lo necesario para los estudiantes, conste que regalo no es, todos pagamos por el sistema publico educativo lo usemos directamente o no.
Del sistema público de salud hay mucho que decir pero me limito mencionar los despidos de diciembre del año recién pasado de todo el personal de quizá el hospital público mas importante del país, con un edificio nuevo que aún no funciona dejando así sin atender a miles de salvadoreños que acudían a este nosocomio de tercer nivel, según el reglamento de la Ley del Sistema Básico de Salud Integral, solo son tres, los otros dos son el Bloom de pediatría y el de Maternidad. Me decía un amigo “Es ilógico pensar que van a despedir a todo el personal del Rosales peor aun creer que despedirán especialistas, eso solo lo haría alguien sin juicio, un mal administrador” ¿Y que creen? sucedió.
Y así como esta situación hay más, todas llenas de ilegalidades, irrespeto y desconsideración no solo con los trabajadores sino con la población en general que se ve afectada con decisiones repentinas sin planes de contingencia.
Estas pocas situaciones descritas han sucedido y seguirán sucediendo porque en democracia se ha retrocedido enormemente, porque se ha confundido gobernabilidad con falta de contrapesos.
Ahora bien, con la situación de guerra en el medio oriente y las previsiones que están tomando las grandes potencias mundiales, ya se escuchan voces entendidas en estos temas que alertan que se viene una crisis alimentaria y económica grave. El Salvador ya se encuentra dentro de una realidad complicada, con una economía que no termina de despegar y un pobre desarrollo en el cultivo de alimentos.
Se sabe que en el caso de hortalizas la mayor parte son importadas: tomate, repollo, papa, cebollas, zanahoria. Este país tiene un mercado interno que bien podría ser cubierto con producción nacional para bajar la dependencia alimentaria de otros países, pero la realidad es otra.¿Cuantos meses podría sobrevivir la población salvadoreña si deja de importar?
El incremento del precio del petróleo por la guerra incrementa los precios de los alimentos, quienes mas sufren son siempre las poblaciones mas vulnerables, pero en una crisis de largo tiempo la mayoría de la población sufrirá los efectos. Además no hay que dejar de considerar también los eventos climáticos que puedan darse ya que su impacto agravaría aún más la situación de los cultivos.
Con estos acontecimientos en las áreas de seguridad alimentaria, salud y educación en el 2026 los retos crecen, las necesidades aumentan, las urgencias se multiplican. Gobernar para que la población sea feliz no es fácil con tanto pendiente, mas bien por el momento las tres frases se podrían cambiar a la inversa: “Barriga vacía, corazón triste”, la otra “cuerpo enfermo, mente enferma”, y la última frase “Pueblo no educado permite corruptos e incompetentes en el gobierno”. Así que permanezcamos atentos a lo que esta pasando.
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