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El Salvadoreño: un pueblo agradecido

Carlos Girón S.

Nuestro pueblo, a más de ser trabajador, honesto, íntegro y luchador, es muy agradecido, agradecido por todo lo bueno que tiene, lo que Dios le depara, y por todo lo otro que recibe de gobiernos y pueblos amigos que le brindan ayuda, tanto económica como solidariamente. Se siente en deuda grande con naciones como los Estados Unidos de América, Alemania, Italia, España, Taiwán, Venezuela y muchos otros más por la asistencia de diversa naturaleza que le brindan.

Sin embargo, las fuerzas oscuras en nuestro país lo quieren pintar como un pueblo desagradecido, o peor, mal agradecido, que no reconoce los beneficios que le aportan de un lado y del otro. Para comenzar, vive agradecido de los empresarios honestos que le abren puestos de trabajo remunerados, así como de las fundaciones que ellos, los empresarios, han establecido también con propósito de brindarle asistencia en diversos aspectos, de salud, recreación social, ofrecimiento de bienes de uso personal y hogareño, etc. Reconoce nuestro pueblo que ellos, como empresarios, son necesarios para el desenvolvimiento y desarrollo de la vida en común, colectivamente, de la Patria, así como en lo personal para los individuos.

Ahora bien; ¿cómo no iba a ser agradecido con sus buenos gobernantes? El salvadoreño no conoce la palabra desagradecimiento, ni la de ingratitud. No se olvida y vive agradecido de los gobernantes que, por ejemplo, establecieron el Instituto Salvadoreño del Seguro Social, el Instituto de Vivienda Urbana, el Fondo Salvadoreño de la Vivienda; el Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria, todas ellas destinadas a brindarle atención médica, pensiones; viviendas decentes y de precios módicos, y de parcelas de tierra para la labranza, y así con otras entidades más.

¿Cómo, pues, este pueblo honesto puede ser mal agradecido con los actuales gobernantes, que le han deparado beneficios y ayudas como jamás se recuerda en la historia patria que los haya recibido de gobernantes anteriores?

Son esas fuerzas oscuras, negativas, destructoras, perversas, las que pretenden hacer creer que este pueblo desaprueba al Presidente Salvador Sánchez Cerén y a su gabinete y demás colaboradores en las instituciones públicas de servicio y la obra realizada durante estos años, desde que inició su mandato.

Sería interminable la lista de acciones efectuadas por esta administración en favor de los salvadoreños en general, en los distintos campos de la actividad nacional. Agricultores, ganaderos, industriales, artesanos, trabajadores urbanos y rurales, amas de casa, jamás reprobarían al actual gobernante, cuando además de todo también han sido favorecidos con una sustancial mejora del salario mínimo. Todos ellos saben que son las mismas fuerzas malquerientes las que pintan el cuadro de una imaginaria reprobación, y desearían que fuera cierto, con la ilusoria esperanza de volver al pasado para destruir todo lo que Sánchez Cerén ha construido con el esfuerzo de todos sus ayudantes en los diferentes niveles de la administración.

Y sigamos con los logros del presidente “reprobado”. En el área de la salud construyó el Hospital Nacional de la Mujer (antes Maternidad), que era una deuda del gobierno anterior a la llegada del actual; también el Hospital Regional para Oriente (en proceso de construcción). Ha equipado con quirófanos y otros equipos médicos a numerosas Unidades de Salud y Clínicas en muchos departamentos.

En el agro, ha proporcionado a miles de agricultores semillas mejoradas y abono para granos básicos y hortalizas, acompañada de asistencia técnica, logrando con ello volver auto suficiente al país en esos alimentos. La ganadería se ha recuperado con una cosa sencilla: el vaso de leche para los escolares, acompañado de otros alimentos.

Igualmente en el rubro de la educación, comenzando con atender al magisterio actualizándole el escalafón. En las escuelas desde hace ratos se eliminó el pago de cuotas que venía de gobiernos anteriores, igual que en los hospitales, donde les cobraban cuotas a los pacientes. A los escolares los ha dotado de utilerías, uniformes, calzado, desde la primaria hasta el bachillerato. Son miles de niños y jóvenes que han recibido esa bendición con grandes ahorros familiares en los hogares.

Otra flor que Sánchez Cerén se acaba de poner en la solapa es la exención de todo pago para jóvenes que ingresarán a estudiar en la Universidad de El Salvador, o los que ya están estudiando. Y, como se dice: del dicho al hecho. El Presidente pidió de inmediato que se asignen más de 6 millones de dólares al presupuesto de la UES para ese propósito. Puede que no sea una gran suma la que se ahorrarán los jóvenes estudiantes o sus padres, pero, es una ayuda. ¿Podemos creer que esos jóvenes serán desagradecidos con ese noble gesto del Presidente de la República y que lo reprobarán y rechazarán, o que lo harían sus padres? Una pura maldad pensar y afirmar eso como lo hacen los gestores de las fuerzas oscuras inventando porcentajes truculentos con los que pretenden engañar e idiotizar al soberano…

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