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Pueblos y territorios de la región articulan saberes y luchas por la vida y la tierra

Por: Luis Rafael Moreira Flores

Las faldas de las montañas de San Ignacio, departamento de Chalatenango, en El Salvador, se convirtieron en el epicentro regional de la resistencia comunitaria y la construcción colectiva de alternativas socioambientales. Durante dos intensas jornadas de trabajo, análisis profundo y fraternidad, liderazgos socioambientales, defensores de los bienes comunes y representantes de organizaciones procedentes de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, México, Colombia y el país anfitrión, El Salvador, llevaron a cabo el XVII Encuentro Regional «Pueblos y Territorios en Alianza por la Vida y la Tierra».

El propósito medular de este histórico espacio fue examinar minuciosamente la progresiva y preocupante vulneración de los territorios frente a los embates del cambio climático, así como trazar líneas de acción comunitaria para frenar la degradación sistemática de los ecosistemas locales y defender la soberanía de los pueblos.

 

Memoria histórica, poesía y el clamor por la defensa de la vida

La ceremonia inaugural estuvo impregnada de emotividad, mística ancestral y un profundo sentido de solidaridad internacionalista. En medio de los saludos fraternos de las delegaciones visitantes, Darío Solano, afrodominicano y representante de la organización AFROCLIMACC, ofreció unas palabras de apertura que sirvieron como brújula ética y política para las jornadas. Solano invocó con elocuencia el legado ético y la poesía revolucionaria del poeta salvadoreño Roque Dalton, vinculando el compromiso histórico de las luchas populares con la causa ambiental contemporánea.

Asimismo, destacó la trascendencia y el valor profético de San Óscar Arnulfo Romero como la incansable «voz de los sin voz». En su intervención, Solano formuló un vehemente llamado a la conciencia colectiva regional para no cesar en la alocución y acción permanente por la defensa de la vida misma. Subrayó con énfasis una jerarquía ética e interdependiente que debe guiar todo pensamiento transformador: priorizar la preservación de la naturaleza y de los seres humanos en ese orden irrenunciable, entendiendo que no puede existir dignidad humana sin un entorno planetario sano y vivo.

 

Diagnósticos globales, desafíos financieros y equidad de género

La primera etapa de las jornadas se motivó a través de una serie de foros académicos y ponencias magistrales centradas en el análisis crítico de investigaciones recientes presentadas por las organizaciones integrantes de la coordinación regional e invitados especiales.

De manera virtual, Rodney Martínez, representante para América Latina del Norte, Central y el Caribe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), expuso los alarmantes avances de la vulnerabilidad climática a nivel planetario. Martínez detalló los retrocesos evidenciados en las instancias de coordinación gubernamental e institucional de la región, expresando que, a pesar del sombrío panorama técnico, iniciativas comunitarias y encuentros como el desarrollado en San Ignacio constituyen focos vitales de esperanza y dinamismo para mantener encendida la acción climática efectiva.

Por su parte, Carlos Aguilar, Coordinador Regional de Justicia Climática de OXFAM LAC, hizo una firme llamada a consolidar una articulación amplia, crítica y transformadora frente a las políticas públicas imperantes en las Américas. Aguilar dirigió una severa crítica a la arquitectura de la cooperación e inversión climática internacional, señalando como lamentable e inaceptable el hecho de que la inmensa mayoría de los fondos asignados para estos temas no llegan de forma directa e idónea a las comunidades territoriales, quienes padecen de primera mano los estragos de la crisis.

Al finalizar este bloque, Ingrid Hausinger, directora de la Fundación Heinrich Böll en Centroamérica, centró su disertación en el protagonismo fundamental de las mujeres territoriales. Hausinger visibilizó las incansables luchas y los significativos avances de las mujeres en la defensa de los territorios. Remarcó que, si bien existe una profunda conciencia ambiental en la población femenina, resulta urgente e indispensable seguir avanzando en la transformación de las masculinidades, promoviendo una dualidad armónica y corresponsable para combatir las desigualdades de género y socioambientales.

Diálogos, saberes y la perspectiva del ecofeminismo

A lo largo del encuentro, las sesiones plenarias se entrelazaron con eventos culturales, mística comunitaria y pequeños conversatorios donde las vivencias concretas de los territorios tomaron la palabra. Las discusiones giraron en torno a conceptos y ejes estratégicos clave: el impacto del cambio climático, las severas repercusiones del fenómeno del «Súper Niño», la urgencia de atender el estrés hídrico en las cuencas, la adaptación local, las juntanzas  (reuniones) y los cimarronatos (luchas), los pronósticos climáticos orientados a la acción, la sabiduría ancestral, la teoría de la anticipación y el paso sustancial «de la resiliencia a la resistencia», situando la acción local de los saberes y el vigor de la juventud en el centro del combate territorial.

Durante la tarde, los debates se profundizaron mediante la realización de Panel Forum simultáneos: centrados en la Gobernanza Ambiental, los factores de Vulneración Territorial, la Resistencia y la Integración. En estos espacios se desglosaron y debatieron críticamente marcos multilaterales claves como el Acuerdo de París, el Acuerdo de Escazú y levemente el Convenio 169 de la OIT (tema incorporado por la representación sindical en el encuentro), evaluando el nivel de cumplimiento y exigiendo garantías reales para el ejercicio de los derechos humanos, ambientales y tribales.

Al término de los talleres y mesas de trabajo por países, las delegaciones de Guatemala, Honduras, Costa Rica, República Dominicana y El Salvador compartieron públicamente cada una de sus declaraciones nacionales, articulando un pliego de demandas socioambientales común para la región.

Un hito sumamente relevante dentro de la agenda del evento fue la presentación oficial del libro Guardianas de la Red de la Vida. Esta obra reúne valiosas vivencias y testimonios de diversas mujeres centroamericanas, configurándose como una herramienta pedagógica y de sensibilización que busca potenciar la lucha del ecofeminismo en la región, en cada territorio y desde sus diversas formas de resistencia.

 

Una proclama por la justicia climática y la articulación de saberes

Como síntesis del sentir colectivo y manifestación del compromiso asumido en este XVII Encuentro Regional, Carolina Amaya, delegada de la organización anfitriona de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES El Salvador) y parte del equipo organizador del evento, expresó una contundente declaración sobre los motivos profundos que movilizan a los pueblos de la región:

«A este encuentro nos convoca una crisis civilizadora que se manifiesta en degradación ambiental, en pérdida de biodiversidad que nos ha llevado a socavar los límites planetarios. Nos convoca también las luchas por la defensa del territorio, del agua, de los bosques. La idea es reafirmar y fortalecer la convicción que esta justicia climática solo será posible si articulamos los saberes científicos con los saberes ancestrales, de las mujeres y las juventudes.»

El XVII Encuentro Regional «Pueblos y Territorios en Alianza por la Vida y la Tierra» concluyó con un renovado compromiso de unidad y resistencia, ratificando que la defensa del agua, la tierra y la vida misma exige una red regional indisoluble, capaz de transformar la indignación en organización activa y de anteponer la dignidad de la naturaleza y las comunidades.

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