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viernes , 20 octubre 2017
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Poesía de Niculina Oprea

Poesía de Niculina Oprea

Traducción de Elisabeta Botán


Niculina Oprea, cure check poeta, here traductora y cronista literaria, nació en el 5 de marzo de 1957, en Negoie?ti, Dolj, Rumanía, es licenciada en derecho.

Ha debutado en el año 1974 en el suplemento del cotidiano “Înainte” de Craiova y en la revista „Ramuri” de Craiova en 1982 con el seudónimo de Ioanina Prelcu.

Miembro de la Unión de los Escritores de Rumanía, de la Asociación de los Escritores de Bucarest y de la Asociación de los Escritores Israelíes de Lengua Española.

Poemas de su creación han sido traducidos en más de diez idiomas: inglés, francés, español (catalán y castellano), turco, polaco, árabe, serbio, albanés, chino, japonés, etc.

Ha participado en numerosos festivales, congresos y conferencias internacionales de poesía y literatura, sosteniendo lecturas públicas en muchos países. Tiene una impresionante colección de premios y otras distinciones internacionales de literatura.

 

De las simetrías de los dientes 

del lobo

 

Deseos salvajes

bailando sobre labios enfermos

ponen trampas a muchas virtudes.

Que tengas la boca ardiente

y que no puedas apartar de la calabaza

el juramento conyugal. –

De las simetrías de los dientes del lobo

pasará sólo el temor

de aquel que no sabe

de quien es la pelleja donde se apoltrona

 

 

 

Otro sentido

 

Sobre la ciudad de Metz

la claridad del cielo queda una ilusión,

 

como otras muchas que se adelantaron a las manos.

 

Sólo la flexibilidad de los pensamientos

llevaron las cosas a otro sentido

del que señalaba el eje del mundo.

 

El mismo avispero me encera el sueño.

 

Sonidos e imágenes ondean

cerca del futuro tsunami.

 

 

 

La pantalla 

de la memoria

La pantalla de la memoria

se borra

a la vez con las pequeñas explicaciones de la infancia.

 

 

El tiempo mineral

cubre la vida aproximada,

corre como una brillante sierpe

con el rayo colgado de su delgado cuello.

 

Sólo sobre sus ojos

de zorro viejo

mi mano lleva olor de húmedas hojas.

Sonido de flauta se escucha al margen del campo.

El vaho de la carne

aplaza la ejecución programada

a la vez con el  tiro de la placenta

en el cubo con cloro.

Una espumosa tarde.

con viudas y un huérfano.

 

 

 

Ejercicios de supervivencia

 

Has despojado la espera

hasta la última letra.

Tras tanta fatiga te vence la sed.

Encuentras sólo el ojo del charco

rehusado de otros.

Tu memoria se vierte

a la vez con la ropa

que se cae en franjas

al lado del cuerpo.

 

 

 

La mujer con cadena

 

Llega hasta el final.

 

Espera en la vigía.

 

El fuego que lleva le enrojeció los parpados:

llorarán  todo el año los concebidos

en la noche desgarrada

por el sonido de los cencerros.

 

La mujer con cadena,

 

 

la mujer anillo,

 

la mujer pendiente,

 

la mujer con mil pensamientos ocultos,

sólo ella sabe

como es lo de ser alimento para los peces

en la tierra donde

hermano y hermana no nacieron.

 

 

 

 

 

 

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