Saúl Méndez
Colaborador
El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA) alertó que, entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, se registraron 17 feminicidios en El Salvador. Del total de casos, el 59 % habría sido cometido por parejas o exparejas de las víctimas, lo que evidencia la persistencia del machismo y la misoginia como factores asociados a la violencia feminicida.
De acuerdo con los crímenes reportados por medios de comunicación, seis departamentos concentran el 100 % de los casos registrados durante el período analizado. Santa Ana concentró la mayor cantidad, con siete feminicidios, equivalentes al 41 %; seguido de San Salvador, con cuatro casos, que representan el 24 %. La Paz y Cabañas registraron dos casos cada uno, mientras que Usulután y La Libertad reportaron uno cada uno. En el resto de departamentos no se identificaron feminicidios reportados por los medios durante el período.
En cuanto a municipios y distritos, los casos ocurrieron en San Salvador, Guazapa, San Marcos y Nejapa, en el departamento de San Salvador; Santa Ana, El Congo, Chalchuapa y Candelaria de la Frontera, en Santa Ana; Zacatecoluca y Jerusalén, en La Paz; San Dionisio, en Usulután; Ilobasco y Sensuntepeque, en Cabañas, y Tamanique, en La Libertad.
Para ORMUSA, esta distribución territorial evidencia la necesidad de implementar respuestas diferenciadas.
“Si bien Santa Ana y San Salvador concentran la mayor proporción de los casos analizados, la presencia de feminicidios en otros departamentos, particularmente en zonas con mayor población rural, confirma la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, protección y atención desde un enfoque territorial”, aseguró la organización.
ORMUSA aclaró que los datos corresponden a información recopilada a partir de noticias publicadas por medios de comunicación, así como de registros policiales y judiciales. Para el análisis únicamente fueron seleccionados crímenes que presentaban indicios de feminicidio y muertes violentas de mujeres, por lo que las cifras deben considerarse aproximadas.
Respecto de los mecanismos utilizados para cometer los crímenes, las armas de fuego, las armas blancas y la asfixia estuvieron presentes en el 59 % de los casos. Para ORMUSA, esto evidencia el uso de medios con elevada capacidad letal y constituye un elemento relevante para analizar los factores asociados al riesgo de feminicidio, especialmente en contextos de violencia de pareja, intrafamiliar o ejercida por personas conocidas.
Los feminicidios y muertes violentas de mujeres registrados durante el período analizado incluyen víctimas de distintos grupos de edad, con predominio de mujeres adultas. El grupo de 26 a 35 años concentró la mayor cantidad de casos, equivalente al 30 % del total; seguido por el grupo de 41 a 50 años, con el 24 % (cuatro casos), y el rango de 61 a 65 años, con el 6 %, correspondiente a un caso. En el 40 % de los casos no se determinó la edad de las víctimas.
De acuerdo con el análisis, las víctimas fueron mayoritariamente mujeres jóvenes y en edad reproductiva, varias de ellas vinculadas a relaciones conyugales, lo que permite identificar un patrón relevante en las características sociodemográficas de las mujeres afectadas durante el período.
Diez de los casos, equivalentes al 59 %, fueron perpetrados presuntamente por la pareja o expareja de la víctima. Este dato evidencia la relevancia que tiene el ámbito de las relaciones íntimas en la ocurrencia de la violencia feminicida y confirma la necesidad urgente de brindar una atención especializada a la violencia ejercida en el entorno de pareja.
En el 12 % de los casos, los presuntos agresores se suicidaron después de cometer el feminicidio.
“Este elemento resulta relevante para el análisis de las dinámicas de violencia de pareja, particularmente en situaciones donde existen antecedentes de conductas violentas, amenazas u otros indicadores que pueden representar un riesgo para la vida y la integridad de las mujeres”, aseveró.
En cuanto al lugar de ocurrencia, el 41 % de los crímenes tuvo lugar en la vivienda de la víctima, lo que muestra la importancia del ámbito doméstico como escenario recurrente de la violencia feminicida.
“Este dato cobra especial relevancia al analizarlo junto con el predominio de parejas o personas cercanas como presuntos victimarios”, puntualizó.
Respecto a la respuesta posterior a los crímenes, ORMUSA reporta 13 capturas relacionadas con los casos analizados. Asimismo, tres de los presuntos feminicidas fallecieron después de cometer los hechos: uno murió en un accidente de tránsito mientras intentaba huir y otros dos se suicidaron posteriormente.
En el 18 % de los casos se identificaron indicios de violencia sexual en los cuerpos de las víctimas.
“Esta situación debe ser analizada para comprender las distintas manifestaciones de violencia que pueden concurrir en los hechos feminicidas y reitera la necesidad de que las investigaciones incorporen de manera integral las posibles dimensiones de violencia física, sexual y de género presentes en cada caso”, señaló ORMUSA
En dos casos se identificaron antecedentes de acoso antes de la comisión del feminicidio.
ORMUSA considera que estas conductas evidencian dinámicas de control, persecución y dominación por parte de potenciales feminicidas y resaltan la importancia de prestar atención a las manifestaciones previas de violencia y a aquellos comportamientos que pueden constituir señales de alerta ante una posible escalada de la violencia contra las mujeres.
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