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miércoles , 18 octubre 2017
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¡No más pólvora en El Salvador!

¡No más pólvora en El Salvador!

Ulises Sánchez

Escritor joven

ulasanchez@gmail.com

 

Finalizaron las fiestas populares más importantes del año: la celebración de la Navidad y el año nuevo. Culturalmente, store El Salvador es un país que se caracteriza por ser llamadores al ruido, and a la “bulla”, al estruendo, al escándalo y los sonidos altos. Un claro ejemplo es cuando vamos a los mercados o supermercados, el vecino de al lado que siempre pone su musicón a todo volumen, en el transporte público, en fin… en todos lados tendemos a ver al salvadoreño haciendo ruido.

¿Acaso el bullicio llena sus corazones de felicidad? ¿O es simplemente una manera de disimular las preocupaciones, penas y tristezas? habrá que ver. Dentro de esta “bulla” entra la quema de pólvora o “cuetes” como le denominamos popularmente a esta tradición. Se acostumbra comprarle a los niños y jóvenes productos pirotécnicos, hasta hemos tendido a ponerles una clasificación: “este es para niños” (las estrellitas y volcancitos, por ejemplo) y los morteros y otros explosivos  con mayor peligro, para jóvenes y adultos.

La pirotecnia, pólvora o cuetes, como le queramos llamar, ha sido diseñada como una forma de distracción, de entretenimiento, como también para el uso de detonación e incluso arma para guerra (una especie de granada, supongo o una bomba de propaganda en el periodo de guerra). El lado “positivo” de la pólvora, es que se disfruta de su colorido, iluminación y con ella sentir momentos de “felicidad”, pero siendo claros, las consecuencias que se esconden detrás de esa falsa alegría son mortíferas, van desde amputaciones, quemaduras, cicatrices y deformidades temporales o permanentes y hasta la muerte, esto sin mencionar el dolor y las crisis psicológicas que genera a la víctima y a sus familiares y el daño al ambiente por el humo generado.

Hay que destacar que en El Salvador, la fabricación, comercialización, almacenaje, transporte y el uso de productos y sustancias relativas a la pirotecnia no se debe a la falta de leyes, sino más bien a la aplicación de las mismas. La base legal de las actividades pirotécnicas está regulada por la Constitución de la República, el Código Penal, la Ley Especial para  la Regulación y Control de las Actividades Relativas a la Pirotecnia (Diario Oficial No. 198, con fecha 24 de octubre de 2014), la Ley de Armas y su Reglamento Especial y la Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil -PNC- todo esto integrado por cuatro instituciones: El Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial a través del Cuerpo de Bomberos de El Salvador -CBES-, el Consejo Superior de Salud Pública -CSSP-, Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales -MARN-, y la Policía Nacional Civil -PNC- a través de la División de Armas y Explosivos. Ahora bien, como mencionamos anteriormente, las leyes están, el cumplimiento de ellas es otro pisto.

Según el decreto 210 (Art. 56 de la Ley de Armas) los productos pirotécnicos prohibidos son: morteros que excedan de los 3.5 gramos de mezcla explosiva, medidas superiores conocidas como número cinco, bombas de mezcal, silvadores, fulminantes, buscaniguas, chispas del diablo, rocket chino y misil chino y cualquier otro producto con características o efectos similares a estos. Sin embargo, la producción y venta de productos pirotécnicos sigue comercializándose y la población comprándolos. Es por esto, por la necedad, la terquedad, que en mi más humilde opinión, sugiero la prohibición de los productos pirotécnicos en El Salvador. No sabemos como población darles el uso correcto, no sabemos medir la dimensión del riesgo que estos productos pueden generar por más regulaciones que se nos impongan; creemos que un accidente, un incidente, una  contingencia resultado de la quema de pólvora nunca nos puede pasar, quizá sí al vecino  u otro conocido.

En el informe de vigilancia especial de lesionados por productos pirotécnicos del Ministerio de Salud -MINSAL- reporta durante el período del 1 de Noviembre del 2014 hasta el 4 de Enero de 2015 se notifica un total de 151 lesionados por productos pirotécnicos, 35 menos a comparación del año 2013 (186). Del total de casos atendidos en el período del 1 de Noviembre de 2014 al 4 de Enero de 2015 (151) la mayor proporción de quemados ocurrió utilizando morteros en un 25% (38 casos), seguido de la pólvora china 20% (30 casos) y volcancitos 13% (19 casos). Según indica este mismo informe, las lesiones las lideran las quemaduras de segundo grado 44% (54 casos); estas quemaduras afectan tanto la capa externa de la piel, como la subyacente, obviamente causando dolor, enrojecimiento e inflamación. Un 43% fueron quemaduras de I grado (53 casos) y el 12% fueron quemaduras de III grado (12 casos), ésta última, según la University of Utah Health Care destruye la capa exterior de la piel (epidermis) y toda la capa intermedia (la dermis).

Me es de mucha tristeza el saber que el futuro de muchos niños y jóvenes se ha visto afectado por las quemaduras de las que fueron víctimas, debido al mal uso de la pólvora, como también por la falta de responsabilidad de los padres.

Cuidemos a nuestros niños y jóvenes, disfrutemos y compartamos de otras maneras. No esperemos a que uno de nuestros familiares sufra de estas tragedias para evitar la compra de pirotécnicos. Recordemos que las secuelas pueden ser de por vida. No es justo que nuestros niños y jóvenes arriesguen su futuro laboral y familiar, ¡basta ya de la quema de pólvora en El Salvador!

A usted, querido lector, le invito a que disfrutemos y compartamos futuras celebraciones… sin pólvora.

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