Redacción Nacionales
El Movimiento de Trabajadores Despedidos (MTD) expresó su rechazo a la propuesta de modificar la jornada laboral para concentrar las 44 horas semanales en cuatro días, con jornadas de hasta 11 horas diarias, planteada recientemente por el ministro de Trabajo. La organización considera que la medida, presentada bajo conceptos como “modernización”, “flexibilidad laboral” o “long weekend”, podría representar un retroceso en las conquistas históricas de la clase trabajadora.
En un posicionamiento divulgado este viernes 21 de agosto, el MTD sostuvo que una semana laboral de cuatro días no constituye necesariamente una reducción de la jornada, debido a que los trabajadores continuarían laborando las mismas 44 horas semanales, pero concentradas en jornadas diarias más extensas.
“Cuatro días de trabajo y tres de descanso” no debe ser el único elemento para valorar la propuesta, señala la organización. A su juicio, el debate debe considerar cuánto tiempo permanecerán realmente las personas fuera de sus hogares, cuánto durará su jornada efectiva, los efectos sobre la salud y la seguridad y los costos económicos que una reorganización de los horarios podría trasladar a los trabajadores.
El MTD cuestionó, además, que el planteamiento haya sido realizado sin una consulta previa con la clase trabajadora y que se pretenda llevar la discusión al Consejo Superior del Trabajo (CST) sin que exista, según la organización, un proceso amplio de diálogo social.
Para el movimiento, cualquier modificación de esta naturaleza debe contar con la participación efectiva de las organizaciones representativas de los trabajadores, estudios técnicos que permitan determinar sus consecuencias y el respeto de las obligaciones internacionales asumidas por el Estado salvadoreño en materia laboral.
Uno de los principales argumentos del MTD es que la jornada de ocho horas constituye una conquista histórica vinculada con la dignidad y la protección de la salud de quienes trabajan. Recuerda que la reivindicación de ocho horas de trabajo estuvo acompañada por el principio de disponer también de ocho horas para el descanso y otras ocho para la vida familiar, el ocio, la alimentación, la recreación y las actividades personales.
En ese sentido, advierte que trabajar entre 10 y 11 horas diarias puede incrementar los niveles de fatiga y agotamiento y elevar el riesgo de accidentes laborales y otros problemas relacionados con la salud física y mental, particularmente en determinadas actividades.
La organización también incorpora al debate las dificultades de movilidad que enfrenta buena parte de la población trabajadora. Señala que miles de personas deben invertir varias horas cada día para trasladarse entre sus hogares y los lugares de trabajo, principalmente debido a las limitaciones del transporte colectivo.
Una jornada extendida, sostiene el MTD, sumada al tiempo de desplazamiento, podría provocar que los trabajadores permanezcan prácticamente todo el día fuera de sus hogares, reduciendo el tiempo disponible para la familia, la crianza, la educación, el descanso y otras actividades personales.
A esto se agregarían mayores gastos de alimentación fuera del hogar y costos de transporte, especialmente para quienes dependen del transporte público y tengan horarios de salida que coincidan con momentos en que el servicio es más limitado.
El movimiento también advierte que aumentar las horas diarias sin reducir el total de 44 horas semanales podría profundizar la precarización laboral si no se garantiza el pago de horas extraordinarias, recargos y las demás prestaciones establecidas por la legislación.
Frente a la propuesta, el MTD plantea una alternativa distinta: avanzar hacia una reducción de la jornada laboral a seis horas diarias, sin disminución salarial. Asimismo, exige garantizar el pago de horas extraordinarias cuando corresponda, mejorar las condiciones del transporte colectivo y ampliar sus horarios para hacerlos compatibles con las jornadas laborales.
Entre sus demandas también incluye políticas que permitan conciliar la vida laboral y familiar, el fortalecimiento de la seguridad social y de las prestaciones laborales, así como mecanismos de protección frente a la precarización del empleo.
El movimiento rechaza, además, modalidades de contratación mediante “servicios profesionales” o tercerización que, según señala, dejan a miles de trabajadores fuera de la seguridad social y del ahorro para pensiones. También demanda mejores condiciones para las trabajadoras del hogar remuneradas y llama a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a vigilar cualquier medida que pueda afectar los derechos laborales.
El MTD hizo un llamado a la clase trabajadora a mantenerse organizada y vigilante. Considera que las conquistas laborales son resultado de décadas de lucha y organización y no deben ser sacrificadas en nombre de la modernización.
“Los derechos consagrados a favor de las trabajadoras y los trabajadores son irrenunciables”, concluye el pronunciamiento, emitido en San Salvador el 21 de agosto de 2026.
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