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jueves , 19 octubre 2017
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MAS ALLÁ DEL CONSUMO DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE LOCALES  II
Agentes de la PNC dan seguridad a los autobuses, de Catedral hacia San Martín, que el Estado ha puesto a disposición ante el paro de transporte. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura

MAS ALLÁ DEL CONSUMO DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE LOCALES II

Julio Blanco

Antropólogo
El (auto) bus y su compleja parafernalia: primeros acercamientos

A medida que el día amanece y transcurre, multitudes de salvadoreños provenientes de diferentes puntos geográficos se movilizan mayormente por autobús (localmente llamado, bus) y microbús. Las observaciones vividas en esos dos medios de transporte tienen puntos tan similares como contrarios en los elementos culturales que conforman la cosa de transporte público citadino y departamental. Considerando la demanda de casi 5 millones de habitantes a nivel nacional y el consumo de transporte público, vale destacar el padrón del Registro Público de Vehículos Automotores , dependencia de la Dirección General de Tránsito del VMT, que data en diciembre de 2016 la existencia de 6,951 autobuses y 3,488 microbuses.1 En su editorial del día 15 de abril del presente año en su artículo «El transporte público de pasajeros de El Salvador y sus calamidades»,un rotativo virtual describe la situación del transporte colectivo de esta manera Como en diferentes aspectos de la vida nacional, el transporte público de pasajeros de El Salvador ha permanecido en un estado de »calamidad pública por más de 30 años». Cientos de buses viejos y en malas condiciones, malos tratos a los usuarios que no solo soportan la mala educación de motoristas y cobradores sino también música estridente, vendedores ambulantes de todo tipo, gente pidiendo limosna, motoristas ebrios o en evidente estado de intoxicación por drogas y la siempre recurrente amenaza de no llegar jamás al destino y perder la vida como a muchos les tocó, son algunas de las afrentas que miles de usuario sufren a diario dentro de »los cafres de la muerte» como les nombraría un diario matutino que corre hacia la derecha.2 El espíritu de los editoriales está enmarcado en visualizar y proyectar la postura de un medio de comunicación en particular. Sin embargo, no se puede obviar el retomar estos elementos como un complemento para nuestro estudio antropológico que se enfocará en un plano más interpretativo.En este sentido, la complejidad del binomio origen-destino se convierte en una plataforma rica en interpretaciones debido a la variedad de manifestaciones que se desarrollan en las unidades de transporte.El primer contacto con la unidad de transporte se llevó a cabo el día Miércoles Santo a la una de la tarde. Inicialmente hay pasajeros que tienden a hacer la parada extendiendo su mano derecha o simplemente están parados esperando. La necesidad de extender la mano está más relacionada con los adultos o adultos mayores tomando en cuenta que era parte del protocolo vehicular de años a principios y mediados del siglo XX. Sin embargo, esa extensión de mano actualmente obedece al hecho que algunas veces los buses no paran y no acatan que el pasajero les haga la parada, es decir, que la forma de hacer la parada está más condicionada con el hecho de hacerse ver; ser visible a los ojos de conductor del bus.Al abordarlo, la segunda observación se destinó a ver la interacción del conductor con el pasajero. Un dato interesante en el abordaje es la poca comunicación que existen entre estos dos sujetos: el saludo es escaso, también es escaso el contacto visual a pesar que hay una transacción monetaria entre los dos. El uso de expresiones verbales dentro del contexto del consumo del transporte público es de carácter popular. Por ejemplo, expresiones tales como «entren, que el bus está vacío» o «camine para en medio que hay espacio», «tópense que llevan ropa», tópense que los asientos son de ocho», «esta babosada no es de hule», «dele que ya cayó», «suba que hay asiento», «camine pa’l centro», «Tecla vamos». Estas expresiones reflejan ironía que contradice la realidad.En el autobús en mención cabe destacar que, en la parada de partida, cerca de la Residencial San Luis sobre el bulevar universitario, había 25 pasajeros las cuales comprendían un 70% de hombres y el 30% de mujeres. A pesar de la colectividad registrada en al autobús, de las 25 personas solamente 8 personas estaban conversando. Las interacciones orales espontáneas se dan aisladamente en la capital; estas conversaciones estaban más relacionadas con pasajeros que se conocían con anterioridad o venían juntos al abordar la unidad de transporte. Inclusive, cuando un pasajero tomaba el asiento de la ventana, no se ventilaba ningún gesto de cortesía como el pedir permiso o un saludo amigable de ninguna de las dos partes.La presencia y ausencia de ruido y música también están determinadas por la preferencia personal del conductor. En nuestro caso, el conductor escuchaba cumbias salvadoreñas a alto volumen lo cual no interfería con las conversaciones que se gestaban en el autobús. Llama la atención que, siendo una semana de reflexión religiosa, no hubiese una exposición radial de música cristiana en la unidad de transporte.¿Qué hacen los pasajeros mientras viajan? Debido a los altos grados de criminalidad, los pasajeros no pueden utilizar sus teléfonos celulares o consultar en sus tabletas o I-pods. Sin embargo, configuran las siguientes situaciones: contemplación silenciosa del exterior, lectura del periódico, escasa conversación, consulta de teléfonos o chateo, estados de abstracción, engerimiento de alimentos y atención o indiferencia a los vendedores, payasos, y elementos de maras que toman el pasillo de la unidad como centro de su actividad comercial o delincuencial.Las paradas de buses también tienen reflejan una codificación específica: las peligrosas que están relacionadas con los espacios donde abordan más a menudo los ladrones y pandilleros; las de mayor afluencia de abordaje y salida las cuales están determinadas por el número de pasajeros que entran y salen de la unidad.Generalmente las unidades tienen un timbre especial que posibilita al pasajero a anunciar la salida del bus. Sin embargo,  la puerta trasera estaba permanentemente abierta. Esto podría obedecer a diferentes factores; la ausencia del timbre, el conductor automáticamente se estacionaba en cada parada de buses y esperaba que bajaran los pasajeros, o la puerta trasera estaba averiada. A medida que el bus se acerca a la terminal, la presencia de pasajeros se minimiza; esto significa que el servicio de transporte ha consolidado el cumplimiento del traslado de los pasajeros y del horario estipulado de la ruta.

 

 

(Footnotes)1 Hay 1 millón 395 vehículos registrados en El Salvador2 El transporte público de pasajeros de El Salvador y sus calamidades e interrelacionan tan estrechamente que resulta difícil determinar donde comienza la primera y donde finaliza la otra. El individuo conforma una serie de motivaciones, justificaciones y acciones que están relacionados con su modus vivendi, su estilo de vida. Dichas acciones vienen condicionadas por la transmisión generacional histórica que les faculta su presencia y validez en la vida del individuo que las acepta como parte de su cosmovisión, de su conducta y su existencia. Los patrones culturales están relacionados a la regulación del comportamiento de la persona en momentos y espacios específicos dentro de la configuración de las relaciones humanas. Es así, que el patrón confiere la propiedad de consonancia y multiplicidad de dichas acciones en contextos sociales definidos. En el caso de nuestro país, el salvadoreño no es la excepción de la regla; como individuo perteneciente un colectivo, también ha elaborado, fabricado, confeccionado patrones que a la larga tienen un significado factual dentro de la disposición de un hecho social. Los patrones culturales se reflejan en diferentes contextos: el comer con las manos tanto comida típica como chatarra; estar sujeto al phubbing que no es más que la tendencia de ignorar a nuestro interlocutor por estar más pendiente del celular; o el hecho de no saludar a las personas en la calle.Por consiguiente, ese escrito estará enfocado a analizar, investigar e interpretar el patrón cultural relacionado con el consumo del transporte público enfocado en su modalidad de bus y microbús.  Los seres humanos son seres naturales migrantes. Las razones multicausales de sus movimientos datan en épocas prehistóricas donde el nomadismo se destacaba por su naturaleza de recorrido motivado por la necesidad a la sobrevivencia. Eventualmente con el transcurrir de los siglos animales domésticos se convirtieron en los pioneros medios de transporte conocidos en la historia. La sofisticación y la invención que recogía la necesidad de mejor movilidad a mayores distancias contempló la creación de medios de transporte tan variados como complejos: carretas, autos, coches, trenes, aviones, barcos, etc. En este sentido, los medios de transporte se han convertido en nuestras en las vías de movilización en las sociedades: les permiten moverse a su destino, los hay de diferentes estilos y precios, tanto públicos como privados, y extravagantes como sencillos.Al contemplar la realidad social colectiva, nos referiremos al transporte público enfocado en la modalidad del microbús. En El Salvador, los buses de corte urbano y rural son los medios mas utilizados por la población en general. De acuerdo con Lungo (2010) , el 70% de la población usan el transporte público. Existen 4,500 autobuses aproximadamente con 160 rutas en el AMSS. El 90% de  rutas recorren en área central con un costo que varía de $0.20 a $0.40 sin relación con el recorrido.1Los datos cuantitativos recogen información valiosa para establecer análisis interpretativos consecuentes de las realidades que se analizarán en este escrito. La dimensión numérica de las unidades de transporte, buses en su defecto, muestra la importancia que tiene para los salvadoreños el consumo del transporte público en sus labores diarias. Además, los microbuses, que ofrecen el mismo servicio, aunque en menor escala que los autobuses compiten por servicio, territorialidad, rutas y sobretodo el rápido desplazamiento que los caracteriza.¿Será nuestro estudio una simple descripción de los microbuses a nivel metropolitano? ¿Sera el microbús nuestro punto de partida? Como anteriormente se detalló, el método etnográfico nos empoderara para establecer relaciones de tipo cultural y social a través de interpretaciones pertinentes que rodea el consumo del transporte público en modalidad microbús. Los datos tan cualitativos como fenomenológicos proveerán detalles específicos para ser interpretados y mostrados a la sociedad salvadoreña¿Qué trabajos relacionados con el transporte colectivo han sido desarrollados?A través de «El Viaje subterráneo», Marc Auge (1998) considera que «el metro representa una metáfora de la vida social e individual contemporánea». Su óptica está apoyada en las relaciones que se concretan entre las personas que viajan en esta unidad de transporte, la música que escuchan, la velocidad, los anuncios comerciales, en fin, la dinámica de los movimientos tanto individuales como colectivos.Esta referencia representa una oportunidad de adoptar características universales en los medios de transporte y el uso de las técnicas aplicadas para descifrar cómo el metro de París funciona, visto de un punto antropológico, el cual también pueda ser trasladado al estudio de patrones culturales de El Salvador y sus microbuses. El centro de la investigación se centra en la explicación de estos patrones, y no en la unidad vehicular en sí.Igualmente, en Las Culturas de volante en la ciudad de México el cual es un estudio etnográfico desarrollado por Jesús Nery está enfocado sobre la etnografía de los choferes del transporte público. Nery (2000) presenta en su artículo una aproximación al mundo de los conductores relacionando sus condiciones de trabajo con sus procesos emocionales que están conectados con la configuración de estilos de vida urbana de la periferia del ciudad de México. Este acercamiento de enfoque al conductor también representa un valor agregado que permite contextualizar las vivencias dentro de la cosmovisión de sus significantes y significados.En el bus se «escenifica el sentido de la ciudad, con su menú de rasgos característicos: humor callado o estruendoso, fastidio docilizado, monólogos corales, silencio que es afán de comunicarse telepáticamente con uno mismo, tolerancia en tanto a fuerzas…destreza para adelgazar súbitamente y recuperar luego el peso y la forma habituales» (Monsiváis, citado por Jezreel, 2006).Adicionalmente Stinson-Fernández (2013) en su artículo «En la parada de la guagua: breves notas etnográficas sobre la cultura económica de las Pisicorres en Bayamón y Río Piedras y su relación con el tren urbano» Dicho esfuerzo levantó «un registro y crónica etnográfica sobre la organización, geografía cultural, etnodemografía y operación del sistema de rutas conocido como porteadores públicos en Puerto Rico, y popularmente como pisicorres »Posteriormente, Uría (2012) en Medios de transporte de tiro en la Asturias Tradicional destaca el estudio a través de «la noción de cultura cercana a la Antropología Cultural, al analizar las implicaciones ecológicas, económicas, sociales o simbólicas de los diferentes medios de transporte tradicional. Finalmente, los estudios antes mencionados facilitarán el acercamiento académico al tema en estudio al fortalecer las formas de interpretación de la realidad al describir y razonar los diferentes patrones culturales en función del consumo del transporte colectivo a nivel de microbúsLos trabajos predecesores ayudarán mucho en la consecución de los resultados obtenidos a nivel de una interpretación criolla de la realidad el consumo de transporte colectivo de modalidad microbús.

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